Vigo, Vigo… ¡qué carallo si hasta su nombre suena bonito!

Cuando eres joven a penas tienes recursos dialécticos para defenderte, más aún, cuando por diversas razones tienes que vivir fuera de tu ciudad, de tu pueblo, de tu gente… ahí te vuelves más pequeño y retraído de lo que te gustaría; pero es lógico adoptar una postura de defensa cuando temes ser agredido.

Llegó el día en que me cansé de escuchar eso que tienen siempre en la boca los que desconocen el mundo por caminar con los ojos cerrados y tener una mente minifundista: “Vigo, es feo”. Primeramente sería “fea” porque es una ciudad, pero dejando a un lado el tema gramatical, yo no niego que la percepción de alguien pueda ser esa, entiendo que haya gente que no le pueda gustar la ciudad, es más lo respeto. Lo que no entiendo ni respeto es a aquellos que sin conocer la ciudad o por motivos de odio localista tienen como recurso típico el decir esto cuando se enteran de que eres de ahí.

Yo no voy a decir que Vigo sea más bonita que A Coruña, ni viceversa, son ciudades diferentes y como el gusto está en la percepción de cada uno no sabría deciros. Yo estoy enamorado de este bendito caos de cuestas y puestas de sol. Así que, parafraseando aquello que decía Manquiña en la película “Lena”, en la escena en la que Marta Larralde y él van en coche sobre el puente de rande, cuando gritos dice “¡Vigo, Vigo… qué carallo si hasta su nombre suena bonito!” y acto seguido empieza a sonar “Puerto de Vigo, Puerto de Vigo eres refugio del pescador…”. A mí esta escena me parece perfecta para una campaña de marketing de la Ciudad, al igual que también me lo pareció el videoclip del grupo vigués Eladio y los Seres Queridos: El Tiempo Futuro.

Aquí os dejo mi visión de la ciudad en forma de poema, espero que os guste.

Vigo
– Cando lle declaras o amor ao caos.

A cidade era verso de loureiro
e miles de oliveiras pantasma
camiñando entre os edificios.
A cidade era un balcón sobre a ría,
música dos oitenta, sirenas de fábricas
e o solpor máis bonito do mundo.
A cidade era un porto infestado de barcos,
colapso caótico, orde dentro do caos.
A cidade era de pedra, formigón e asfalto…
praias de fina area e lugares con encanto.
Era centos de mareas e outros tantos naufraxios
por culpa dos cantos de serea
que enganaban aos mariñeiros novatos.
A cidade era brisa de sal,
vento do sur sempre cálido,
a chuvia agarimosa no frío inverno,
a maxia da luz do sol case todo o ano.
A cidade era moderna pero tiña pasado,
baixo a terra agochábase o legado,
os restos que quedaron tapados
pola acción despiadada do home na procura de espazo.
A cidade era ingobernable
e os seus políticos mesmo parecían de saldo,
maldita historia recente
que lle quitou o protagonismo de antano.
A cidade era filla dun castro,
os muros dun castelo no alto,
o valor e a xenerosidade das persoas
que pola súa liberdade loitaron.
A cidade era depredadora
do mar que se foi tragando,
recheos que exterminaron praias
para que o home tivese traballo.
A cidade era una lata de conservas,
unha cadea de montaxe e estaleiros parados,
arume á subasta na lonxa de altura
e o frío dos peixes conxelados.
A cidade era soportais,
redeiras e patelas nunha foto,
a memoria do aquivo Pacheco,
o recordo do Berbés nun cadro.
A cidade era celeste
cando o balón xogaba a ser un canto rodado,
a voz e o alento das persoas
que animaban ao equipo sen descanso.
A cidade era un mundo tolo
que se foi desenrolando,
o resultado do paso do tempo
que lentamente a foi transformando.

A Ramallosa-Vigo 1.0: Subidas y Vistas

Comienza la segunda etapa bien temprano, después de un desayuno contundente (pan con tomate, aceite y sal, un zumo de naranja, un yogurt con cereales y un plátano)  para poder enfrentarnos a las subidas que el camino nos tiene preparadas para hoy.

Tengo que deciros que me ha sorprendido mucho el Pazo Pías. No me esperaba que esta Hospedería Jacobea tuviese tantas opciones de alojamiento. El edificio principal es un pazo del s. XVII mandado contruir por Don Félix Correa de Alemparte, escribano de Baiona y miembro del Santo Oficio. A mediados del s. XX fue cedido a la Congregación de Apostólicas del Corazón de Jesús por doña Ramona Diéguez Cervela. Esta orden es la que en la actualidad gestiona el inmueble que ha tenido diversos usos sociales en sus dos edificios anexos: Escuela-hogar y casa de ejercicios espirituales. El 21 de Agosto de 2015, tras adaptar y renovar sus instalaciones, fue inaugurado como hospedería y nombrado punto oficial de sellado de la Compostelana en la comarca. Al entrar en el edificio del antiguo pazo nos encontramos la recepción en la zona noble y una escalinata que lleva a la segunda planta donde están el comedor para desayunos y algunas habitaciones dignas de un buen hotel. Acogedoras, exteriores, con buena limpieza e iluminación; destacaré el uso de materiales nobles, la comodidad de sus camas y sobre todo el poder disponer de baño privado en la habitación (algo no muy común en este tipo de establecimientos) se agradece enormemente.  Su directora, Mónica, es una persona amable y atenta, con una dilatada experiencia en el sector y que guarda alguna historia interesante que os recordaré cuando hagamos parada en el Deza. El pazo en sus  3.000 metros cuadrados de superficie y sus 10.000 de jardines tiene lugares maravillosos para fotografiar, pero de todos yo me quedo con el insólito hórreo de 2 plantas.

Tras la pequeña subida del Camiño da Cabreira entramos en el ámbito rural de A Ramallosa, separados de la carretera general nos adentramos por caminos (do Souto y da Rosiña) que discurren entre casas, superaremos la autopista por un viaducto y tomaremos el camino que nos conducirán hasta Priegue (donde se encuentra el Cruceiro das Rexas). Este tramo de reciente creación aprovecha el curso del río Muíños y tiene dos iglesias de referencia: San Fiz y Santiago de Parada o San Pedro (donde el Apóstol es el patrón). Es de justicia decir que en este tramo nigranense se agradecen los paneles informativos que podemos encontrarnos en los principales monumentos cercanos a la ruta (Casas Nobles, Iglesias y Cruceiros).

Iglesia de Parada (2)
Iglesia Santiago de Parada

Si ayer visitábamos el pazo de Cadaval, hoy son de visita obligada el pazo de Urzáiz (s. XIV, declarado Bien de Interés Cultural, destacan los blasones nobiliarios de las familias que fueron propietarias, su jardín del s. XIX, su palomar y su bella fábrica lo convierten en un lugar de ensueño) y el de Cea (s. XVI, construído por el Abad San Félix de Nigrán, Monumento Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural; su planta en forma de L, su preciosa capilla, sus jardines y también su palomar resultan actractivos a la vista) tras nuestro paso por el núcleo urbano de Nigrán. Después retomaremos el camino por el monte de San Román hasta llegar a la parroquia de Priegue y dejar atrás el primer Concello del día.

Ya en Vigo el camino se cuela por el Parque Forestal de Saians donde podremos disfrutar de la compañía del entorno natural y sobre todo de las fantásticas vistas sobre Coruxo, la Ría de Vigo y Vigo. Al llegar a Coruxo, al borde de la carretera, nos recibe su Iglesia Románica (s. XII-XIV). De origen monasterial (perteneció a los benedictinos), planta basilical coronada por tres ábsides circulares y con unos espectaculares lucernarios dignos de mención. La iglesia de San Salvador de Coruxo, por su estado de conservación, es uno de los mejores ejemplos, junto con los templos de Bembrive y Castrelos, de este estilo en la ciudad de Vigo.

Vista Coruxo 1
Vistas de Coruxo desde Saians

A partir de aquí nuestros pasos nos llevarán pegados a la carretera PO-552, atravesaremos el polígono industrial donde a parte de los concesionarios de coches de alta gama hay poco que ver; bueno, quedan los restos de la fábrica de MOHASA (creada en 1969 formaba parte del Grupo de Empresas Álvarez, que llegó a tener 5000 empleados y era el propietario de Santa Clara; la actividadad de esta planta estaba centrada en la producción de loza para hostelería) para los nostálgicos de la historia industrial de la ciudad.

Abandonamos la PO-552 desviándonos a la derecha por la Ctra. Matamá-Pazo para comenzar la subida hacia el barrio de Matamá, pero antes os recomiendo una parada en el Restaurante O Lagar (buen pincho de tortilla con la consumición y sellan la Compostelana) para refrescarse y aprovisionarse de energía antes de las subidas que nos esperan. Este tramo es de asfalto y aceras, destacaría un pequeño camino que va paralelo al Rego da Presa donde podemos encontrar  lavaderos, fuentes catalogadas y algunos molinos muy interesantes como los de A Balsa y As Carneiras.

San Pedro de Matamá
Iglesia San Pedro de Matamá

Matamá cuenta con importantes yacimientos arquelógicos, los más antiguos datan de la Edad de Bronce, hay restos de un par de castros y varias estaciones de arte rupestre (Da Mó, Fabal, As Tomadas, Gáspara y Os Sobreiros). También nos encontraremos con la neoclásica Iglesia de San Pedro de Matamá (s. XVIII) que guarda en su interior un viejo retablo que en su día perteneció a la antigua Colegiata de Santa María.

Después de la simpática subida al alto del barrio comenzará nuestro descenso hacia Pereiró-Balaídos por el Camiño Real, bajaremos por un vial estrecho entre casas hasta llegar a la parte trasera de la Factoría de Citröen y del Cementerio de Pereiró. En este punto el Camino Oficial discurre pegado al muro de la fábrica de coches y desemboca en la Avenida Alcalde Portanet; tengo que decir que es el peor tramo de camino que he visto, apenas se puede pasar, hay maleza, casas abandonadas, mal olor y da muy mal rollo. Es una vergüenza que la ciudad de Vigo no le de el trato que merece al Camino, luego a su Alcalde se le llena la boca dando discursos en los conciertos de sus obras y milagros cuando no es capaz de tener limpio y bien señalizado un camino por el que entran muchas personas que se llevan una mala imagen de la ciudad.

Pereriró
Cementerio de Pereiró

Yo os propongo que en vez de desviaros por ese ramal sigáis de frente hacia el Cementerio de Pereiró, puede parecer siniestra la propuesta, pero os aseguro que no os va a decepcionar. Fue inaugurado en 1898, cuando el desastre de Cuba, de hecho hay un monumento de la Cruz Roja a los repatriados que llegaron al Puerto de Vigo (entre ellos mi bisabuelo y mi tatarabuelo), las monumentalidad de los mausoleos de las grandes sagas industriales de Vigo, de los famosos e incluso de los grandes arquitectos que dejaron su huella en sus propias tumbas. También podemos encontrar varias obras del escultor Asorey. Perdonadme que no me parezca macabra la recomendación ya que desde niño, aprovechando nuestras periódicas visitas al panteón familiar, recorría el cementerio asombrado por la teatralidad funeraria y restándole importancia a la muerte al saber que cuando me den sepultura mi vecino de enfrente será el fundador del Faro de Vigo, Ángel de Lema y Marina.

Terminada la visita dirigiremos nuestros pasos hacia la Avda. Portanet donde tras unos edificios nos espera el Puente Medieval de Castrelos, en el valle del Fragoso, servía para cruzar el río Lagares. Aunque posiblemente sea de origen romano su fábrica es medieval, con un solo arco de medio punto y construído en cantería de granito con remates de mampostería. Actualmente el cauce del río está desviado y ya no tiene uso, está vallado desde que a finales de los 80 se hiciera una restauración y excavaciones arqueológicas. En 1991 fue declarado Bien de Interés Cultural con categoría de monumento histórico artístico.

Puente romano
Puente de Castrelos

Ahora llega el plato fuerte del día, el Camino nos lleva hasta el Parque de Castrelos. Para mí es uno de los lugares más especiales de la Ciudad por varias razones: por tantas tardes de aventuras de Gorgorito, por todas las pretemporadas de entrenamientos corriendo por sus caminos,  por tantos y tantos maravillosos conciertos en noches eternas; pero sobre todo porque algún antepasado mío fue el culpable de que hoy podamos disfrutar de este espacio. Adolfo Gregorio Espino (Alcalde de Vigo entre 1923 y 1927, abogado, periodista, Director del periódico La Noche, fundador del Colegio de Abogados y miembro de la Liga de Defensores de Vigo) convenció al Marqués de Alcedo para que cediera este espacio a la Ciudad a cambio de que fuese nombrado Grande de España y alguna otra cosa que igual os cuento algún día cuando profundice en la historia de Castrelos y el Pazo Quiñones de León.

Los vigueses lo conocemos por Finca de la Marquesa, ya que mientras que la viuda del hijo del Marqués de Alcedo no se vuelve a casar y se marcha a inglaterra, esta disfruta del usufructo del Pazo restándole inmediatez a la cesión que había hecho su suegro tras la muerte prematura de su hijo sin descendencia. En el 1924 lo cede pero hasta 1931 no pasa a ser gestionado por el Ayuntamiento.

El mayor parque de Vigo, es un pulmón, un lugar de descanso y esparcimiento, una verdadera joya que tiene un gran valor paisajístico y botánico. Desde 1955 es Jardín Histórico y Bien de Interés Cultural. Sus sendas, sus especies árboreas, su anfiteatro para los conciertos, el lago artificial, los bancos, las fuentes, los regatos y el Pazo con sus jardines lo convierten en un lugar que no puedes perderte. El pazo es del s. XVII y fue construído sobre los restos de la Torre Lavandeira (s. XV), en su interior alberga el museo de Vigo, una importante sala de arqueología y dos pinacotecas gallegas (una antigua y otra contemporánea). Arte, aqueología e historia en el interior de uno de los mejores ejemplos de arquitectura palaciega de Galicia.

Pero como ya os dije Vigo, al igual que Baiona, merece un capítulo para ella sola.

senda del lagares
Senda del Lagares

Continuaremos nuestro derrotero por la fantástica senda del Río Lagares que atraviesa la quinta del Pazo. Es sin duda, la parte más bonita y relajante del día ya que discurre a la sombra de árboles, por camino de tierra y con el río fluyendo a nuestra izquierda. Así, hasta llegar a Sárdoma y subir hasta la Provincial para deternernos un rato en el Pazo de San Roque antes de llegar al barrio de O Calvario.

El pazo de San Roque pertenece en la actualidad a la entidad ABANCA, construído a finales del XVII, el pazo suele estar cerrado pero su fantánsticos jardines son públicos y la entrada a la capilla también. Muy recomendable es asistir a la romería de San Roque donde miles y miles de devotos se congregan en las inmediaciones del pazo para pedir milagros a Santo. Ese día y algún otro se puede visitar el interior del pazo.

Pazo de San Roque.jpg
Capilla Pazo de San Roque

Al fin cerca de casa, de mi barrio de O Calvario, donde daremos fin a la jornada.

Como habéis visto he titulado al camino 1.0, el motivo no es otro que el que esta etapa tiene otra ruta alternativa que te llevará hasta Vigo por la costa, pegaditos a las playas y al mar. Ese otro itinerario será el objeto de mi próximo post sobre el Camiño Portugués pola Costa.

Oia-Ramallosa: respirando el Atlántico.

Madrugar mucho tiene sus ventajas, desde Oia puedes ver salir el Sol tras las montañas mientras desayunas. Creedme que es un espectáculo digno de fotografiar con la retina. Comenzamos el Camino dirigiendo nuestros pasos hacia una senda de tierra, dejando a nuestra espalda el Monasterio, el Arrabal y los recuerdos de la buena mesa de la noche anterior.

Esta parte del camino es de las mejores porque está en muy buen estado, la senda es de tierra y  transcurre paralela al mar (cómoda para caminar o correr); pero el punto fuerte es que no necesitas ipod, la música del sonido del mar te acompañará durante esta parte del viaje, el viento marino acariciándote y si a eso le unes el olor a sal fruto de las olas que rompen con las rocas pues resulta muy reconfortante. Caballos, bueyes, ovejas y cabras en los cercados que hay a ambos lados del camino, algunos chalets muy bonitos,  un grupo de portugueses y otro de italianos peregrinando a Santiago. Lo más negativo de este tramo es la falta de árboles o sombra, si lo realizas un día de Sol puedes quedar abrasado, pero es lo normal es que al estar tan próximo al mar no haya excesiva vegetación para abrigarnos, por eso es conveniente hacerlo a lo “Pedro Madruga”.

recorrido Oia
Vista de la Costa Oiense

Es una pena no venir con tiempo y poder desviar nuestro camino para visitar As Sobreiras do Faro en Viladesuso (un bosque de alcornoques desarrollado y gestionado por los comuneros de la zona, con gran riqueza ecológica y etnográfica que tiene el honor de ser: desde el 2011 el primer Parque Natural Privado de Galicia  – Espacio Privado de Interés Natural- y el bosque mediterráneo más occidental de Europa. Tiene una senda de 3 km. que transcurre entre los montes de O Pousiño y O Faro pegado al curso del río Broi) o también visitar las Pozas de Mougás y Pías (formadas en las laderas de a Serra da Groba donde el río Mougás hace una espactacular cascada que termina en un pozo, mientras que el regato Pías hace lo propio aunque en menor medida; a lo largo de sus cursos podremos encontrar numerosas “pozas” donde mitigar nuestro calor).

Poza de mougas
Poza de Mougas

Llegados a Mougas es parada obligada para refrigerarse y alimentarse el Aguncheiro, en la zona se encuentra el Camping de Mougás (a los que le guste el campismo les recomiendo que visiten sus instalaciones para que lo valoren como una opción de lugar de vacaciones). Permitidme que ahora si hagamos el primero de nuestros desvíos, pasando el Aguncheiro y dejando atrás los restos del Campo de Fútbol del Mougás,  para conocer A Cabeciña. Área arqueológica y mirador natural sobre los antiguos dominios del cenobio oiense. A 142 metros sobre el nivel del mar tenemos unas espectaculares panorámicas del Atlántico, del puerto natural de Mougás y de los caprichos geológicos de la madre naturaleza. Pero lo que más  me gusta de este sitio es su patrimonio arqueológico: hay un conjunto de petroglifos donde se representan laberintos y circunferencias concéntricas,  también en otras rocas podemos observar cazoletas y los restos de un asentamiento castreño. Existe un mapa de la edad media (s. XVII) donde aparece indicado que allí se encontraba la Fortaleza de Cabestán. Tras las puesta en valor del área por un grupo de arqueólogos (2012) podemos ver las capas de las diferentes estructuras propias de un castro, desde su sistema defensivo hasta su parte alta. Actualmente hay paneles informativos y una casa construída con materiales similares a los empleados por sus antiguos moradores hace 4000 años.

A Cabeciña Petroglifos (2)
Petroglifos y vistas desde A Cabeciña

Seguimos avanzando en dirección a Cabo Silleiro, si bien es cierto que antes de llegar a este punto el Camino trepa por la montaña (esquivando el fenomenal hotel Talasoatlántico, un lugar para disfrutar y relajarse) y se hace más resguardado yo me realizaría el segundo desvío de la jornada para visitar: los restos del antiguo Faro, el Faro Silleiro y las ruinas de la antigua batería militar.

En el margen izquierdo de la carretera de A Guarda a Baiona está lo que queda en pie del antiguo Faro Silleiro, inaugurado en 1862 (aunque existe un Real Decreto de 1847 sobre el alumbrado de las costas que ya hablaba de la necesidad de una linterna en esa zona), inicialmente tenía una lámpara de mecha que utilizaba aceite vegetal como combustible hasta que en 1909 fue sustituída por una lámpara de petróleo.

En la ladera derecha encontramos el actual Faro, inaugurado el 3 de agosto de 1924, está a 85 metros sobre el nivel del mar. La torre del faro (30 metros) emerge en el centro de un bello edificio, su linterna de 3000 W (desde 1960) alcanza hasta 44 km en condiciones metereológicas favorables. Fue convertido en uno de los primeros en radiofaro, tuvo instaladas sirenas y unas lentes de 20 km para orientar a los aviones; así como, un emisor eléctrico de alcance 200 millas. Entre el 21 y 22 de diciembre de 1924 sufrió un incendio al caer un quinqué sobre unos algodones empapados en petróleo y el faro quedó inutilizado temporalmente hasta el 13 de Julio de 1925, por tanto tuvieron que reahabilitar el antiguo faro a toda prisa para dar servicio mientras se procedía a la reparación del nuevo.

Justo al lado del faro podemos ver las piezas de artillería custodiando la batería de Silleiro. Aunque todo el mundo que habla de dicho lugar sitúa la construcción de esta batería en 1940, realmente las primeras piezas de artillería se colocaron en 1923 (antes que el Faro) dos cañones Vickers procedentes de un acorazado que naufragó en las costas de Melilla. Sería en 1940 cuando se añada una tercera pieza y en 1943 es cuando se construye el complejo militar que hoy podemos visitar. Tras la Guerra Civil, España vive con el miedo de un posible ataque, por tanto se construyen por la costa una serie de baterías destinadas a proteger puntos estratégicos (la vecina batería de Monteferro, la betería Militar de San Vicente do Mar o la del Monte de San Pedro en A Coruña). La actividad como batería de defensa se mantuvo hasta 1979, tras desaparecer el Regimiento de Costa pasó a ser cuartel militar donde muchos vecinos prestaron servicio, después de que éste dejase de ser obligatorio se mantuvo un pequeño destacamento que lo custodiaba hasta que en 1998 es abandonada y pasa a ser destrozada pro vándalos y amigos de lo ajeno. Ver el estado en el que se encuentran actualmente, después de haber visto el acuartelamiento en pleno funcionamiento, me provoca estupor y rabia; pero aún así, es un estupendo lugar para visitar y hacer fotos bonitas. Además, existen un montón de leyendas y sucesos que han tenido lugar allí (por las noches se podían escuchar gritos y murmullos que provocaban que los militares fueran a refugiarse al faro, también hay una historia de unos encapuchados que quemaron una cruz allí, en el 2002 fue utilizado como centro de observación de la marea negra del Prestige). Historias a parte la construcción militar es una gran obra de ingeniería, sus 200 metros de pasadizos subterráneos se conservan en buen estado, el resto de las instalaciones han sido destrozadas… mientras el patrimonio se pierde a la espera de una solución por parte de alguien.

Retomamos nuestro camino por una zona boscosa en subida (Montes de Baredo) que nos conducirá hasta Baiona. El Camino Portugués no pasa por la zona del puerto, ni por el centro neurálgico de esta maravillosa villa, sino que la sortea por su parte alta (Barrio de San Antón) discurriendo entre las callejuelas del barrio histórico hasta enlazar con la calzada real que une O Burgo con A Ramallosa (destino final de la etapa).

Colegiata Baiona
Ex- Colegiata Santa María

Baiona por si sola tiene material suficiente para una historia en este blog, por tanto no voy a pisar contenidos de una futura entrada. Ahora bien, para los que quieran visitar la Villa os recomendaré, a parte de sus locales de hostelería, mis lugares imprescindibles: la Ex-Colegiata de Santa María, la Iglesia de Santa Liberata que guarda un Santiago Apóstol ecuestre, el Hospital Sancti Spiritus -hospital de pobres y enfermos que acogía a los peregrinos-, las fuentes de Ceta y el Pombal, el cruceiro de la Santísima Trinidad, la réplica de la Carabela La Pinta, La Virgen de la Roca (1930, Antonio Palacios) y como no la Fortaleza de Monterreal con su paseo perimetral exterior que enlaza con el paseo portuario.

Después de una parada gastronómica en Casa Rita (buen trato y sinceridad, buen producto y mejor cocina) dieta liviana a base de percebes de la zona (probad su versión en hamburguesa o las croquetas de centolla), camarones  y mero a la plancha; después de comer os recomiendo una parada en el establecimiento que Bico de Xeado tiene en Baiona (Helados artesanos con leche de la Granxa O Cancelo), yo personalmente estoy enamorado del de Licor Café de Gomaríz pero el de Hierbabuena no desmerece. Probad los diferentes sabores que os ofreceran allí y elegid el vuestro.

Playa Ladeira
Playa Ladeira.

Dejando atrás las playas de Santa Marta y Ladeira, dos buenos arenales para disfrutar del verano, me invaden nuevamente recuerdos de juventud, de esas noches mágicas de La Recta de Baiona, donde locales como La Bici y el Persígueme Rodríguez eran los culpables de que nos costase más de la cuenta llegar al Camping de Ladeira.

Al fin enfilamos Sabaris, vamos pasando antiguas casas de veraneo y otras de nueva construcción pero con el mismo fin, también la llamativa Iglesia con su Torre. ¡Qué pena que hoy no sea día de mercado! A nuestra izquierda el Esteiro da Foz con su bello paseo, a lo lejos se divisan: el Pazo Cadaval (S. XVIII), el río Miñor y el Puente de A Ramallosa. Posiblemente del s. XIII, de estilo románico tardío o gótico temprano, con sus diez arcos de medio punto ligeramente afilados, presidido por San Telmo patrón de navengantes. Éste se construyó sobre los restos de un puente romano que formaba parte de la vía XX “per loca maritima”, dice la leyenda que el bueno de Almanzor lo destruyó y que fue D. Pedro González Telmo (San Telmo a la postre) el que lo mandó volver a levantar y luego ya convertido en Santo lo protegió de su destrucción tras una gran tormenta.

Ponte Ramallosa
Puente de A Ramallosa

Ya en A Ramallosa, en el Concello de Nigrán, daremos por terminada nuestra primera etapa. Mi recomendación de alojamiento es el Albergue-Hospedería Pazo de Pías, en el próximo capítulo de este diario os ampliaré información sobre este curioso lugar.

 

 

Camiño Portugués pola Costa. La previa: Oia.

Santiago tiene un significado muy especial en mi vida, podría decir que me cambió por completo, que me hizo crecer… fui muy feliz allí.

Teniendo claro que el punto y final de la peregrinación es siempre Compostela, faltaba por decidir que camino elegir y desde que punto iniciar nuestro recorrido. Como hombre de mar, amante de las Rías Baixas y experiementador constante me decanté por el “Camiño Portugués pola Costa”; su juventud y desconocimiento por mi parte suponían atractivos suficientes para embarcarme en la bella tarea de contarle al mundo la experiencia.

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Libro donde se recogen nuestras ponencias del Congreso

En Marzo del 2007 tuve la suerte de ser uno de los ponentes (por mi condición de experto en marketing turístico) de un Congreso que se celebró en Pontevedra sobre “O Camiño Portugués”, titulado “O Camiño de Santiago para o século XXI. O Camiño Portugués”, donde hicimos  hincapié en las líneas de mejora que deberían de asumir las diferentes administraciones para potenciar este camino frente a otros; entre ellas, algunos ya resaltábamos la importancia y necesidad de tener un camino pegado a la línea de costa, con paso estratetégico por Vigo (la ciudad más grande de Galicia) y resaltábamos: la carencia de infraestructuras, el déficit de señalización y dotación de recursos tecnológicos para su difusión. Así como, también la implicación y complementación con otros tipos de turismo (rural, termal…). Porque en el fondo el Camino es también un foco de atracción que tiene que servir para seducir a los peregrinos con el objetivo de que éstos repitan y se conviertan en turistas fieles de nuestra Galicia.

camiño pols fosara
Entrada del Camiño Portugués en Oia

De ahí que una vez creado éste me decidiese por hacer esta valoración y divulgación del mismo.

El lugar de partida era otro de los dilemas que se me planteaban, si el Camiño Portugués original tiene a Tui como punto preferente de inicio de la ruta, el Camiño pola Costa la mayoría de los peregrinos lo inician en Porto, A Guarda o Camiña. Si bien es cierto que el puerto guardés sería un fenomenal punto de partida, pero no quise quemar las naves de otra historia que me gustaría contaros, así que decidí buscar otro lugar emblemático para iniciar esta secuencia de historias. Santa María de Oia fue el lugar elegido.

La primera vez que visité este lugar fue hace 28 años, el motivo no fue otro que el futbolístico, recuerdo que fuimos a jugar contra el Oiense y tras acabar el partido nos fuimos a comer el bocadillo de rigor al descampado que hay delante de la entrada a la Iglesia y al Monasterio de Santa María. Tiempo después, mi primo y yo, fuimos en bicicleta desde Vigo hasta allí y volvimos extenuados después de sortear las corrientes de viento de la costa y un par de pinchazos.

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Panorámica del monasterio Real de Santa María de Oia

El Real Monasterio de Oia se encuentra en el antiguo trazado de la vía romana que unía A Guarda con Baiona (base del trazado del Camiño pola Costa) y es el único ejemplo de abadía de la orden del Císter pegada al mar. Desde 1931 es Bien de Interés Cultural, pero su estado actual no es bueno, se mantiene con pequeños arreglos. Es una pena que Juan Martínez (accionista de la propietaria del complejo- Vasco gallega), como me reconocía tomando un café hace unos años, no haya podido desarrollar su proyecto de restauración y conversión de las instalaciones en un Hotel-Talaso. Catorce años después de su compra todavía no tienen licencia, el Concello se ampara en déficit hídrico, pero la realidad es que no han movido un dedo para modificar las calificaciones urbanísticas. El resultado es que una empresa ha invertido su dinero y no puede hacer nada para recuperarlo, que el recurso turístico languidece y que los políticos permanecen impasibles.

Las primeras noticias que tenemos del cenobio datan del s. XII, cuando durante el reinado de Alfonso VII éste realiza diversas donaciones al monasterio, hasta que en el año 1149 les entrega todas las posesiones reales que la Corona tenía en los lugares de: Mougás, Viladesuso y Pedornes. En 1185 se adieren a la Orden del Císter y la fisionomía externa del monasterio cambia hacia la sobriedad propia del estilo cisterciense.

Los “monjes artilleros” de Oia se ganaron su fama por la defensa de la entrada de la Ría de Vigo, en 1624, hundieron cinco barcos piratas turcos, lo que les valió el reconocimiento de Felipe IV, así pudieron disfrutar de nuevos privilegios y de la obtención del título de “Real Imperial Monasterio de Santa María de Oia”.

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Curro de Mougás

Pero no solo en el arte de la guerra eran innovadores los moradores del cenobio. Frente a sus muros todavía quedan los restos de la pesquería que construyeron para que con las subidas y bajadas de la marea la tarea de la pesca les fuera más fácil. También fueron los introductores de la cría de caballos en libertad, actividad que todavía pervive en la comarca y que se puede disfrutar si asistimos a la celebración del curro de Mougás o si nos damos un paseo por la serra de A Groba. A nivel agricultura aportaron el sistema de roturación de las tierras para oxigenarlas y hacerlas más productivas, implantaron el cultivo francés de las viñas y abrieron caminos de comunicación por el contorno. 140 abades gobernaban el monasterio (1137-1835). Se han encontrado indicios de que en el monasterio existía una botica que daba servicio a los vecinos, se sospecha que los monjes poseeían un jardín de plantas medicinales con las que preparar dichas pócimas curativas.

En el s. XIX con la ocupación francesa y tras la posterior desamortización de Mendizábal vendría la época de decadencia que terminaría con la expulsión de los monjes en 1838. El cenobio será vendido a manos privadas y su iglesia será convertida en sede parroquial dependiente del Obispado de Tui tras la separación parroquial de la iglesia de Padornes. En ella se encuentra la Virgen del Mar, patrona de Oia, que fue encontrada por unos labradores en 1581 mientras realizaban sus labores en la zona de la Orilluda. La talla representa a una Virgen que porta con una cadena a un perro fue conducida hasta los monjes del monasterio que no dudaron en portala a hombros hasta la iglesia y colocarla en el altar. En las costas gallegas han aparecido numerosas imágenes de cristos y vírgenes, se han creado las más variopintas leyendas alrededor de ellas, lo más lógico es que estas tallas no sean fruto de milagros sinó más bien de hundimientos de barcos o de la revolución iconoclasta que se produjo en Gran Bretaña y que hizo que gran parte de su patrimonio imaginario fuese destruído, pero otra parte fue a parar al mar. Ya se sabe que las corrientes y las mareas son muy juguetonas…

A principios del s. XX los jesuitas expulsados de Portugal arriendan el cenobio e instalan allí un colegio que sería desalojado en 1932 tras ser expulsados de España y ser nacionalizados los bienes de la Compañía de Jesús por orden del Gobierno Republicano. Hasta que en el 36 se levantan los sublevados y el monasterio se convierte en cárcel franquista, siendo la mayoría de sus reclusos de la zona del levante (catalanes, valencianos y mayorquines) tal y como atestiguan las escrituras que dejaron en las paredes de sus celdas.

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Interior Iglesia del Monasterio

Del complejo podemos destacar su iglesia del s. XII, parca en ornamentación, con la austeridad propia del Císter. El coro de la iglesia y su sacristía datan del s. XVII. Su claustro se terminó en el último tercio del 1500. Por lo que respecta al espacio destinado a los abades se realizan diferentes reformas, incluso en el s. XVI se añaden nuevas dependencias como las obras de los maestros Pedro del Campo o Bartolomé Hermosa (claustro de las procesiones, sala capitular, sacristía o coro alto).  En el s. XVII la ornamentación tomará mayor protagonismo; así como la actividad escultórica, el mejor ejemplo de esto es el retablo mayor de la iglesia. Pero será en el s. XVIII (en 1740 se reconstruye la fachada) cuando el monasterio experimente un cambio estético mayor a nivel estructural, adquiriendo un aspecto neoclásico; se crea una nueva torre y se amplía el cenobio entorno a un nuevo patio, el de Los Naranjos. Pero lo que más me llama la atención de esta construcción es la existencia de un patio de armas comunicado por un pasadizo con la fachada y con el claustro del cenobio.

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Vista do Arrabal

Actualmente se realizan visitas guiadas al Monasterio y al barrio del Arrabal. Os recomiendo poneros en contacto con la Oficina de Turismo. El Arrabal es un pequeño nucleo situado frente al Monasterio  que conserva algunos edificios dignos de fotografiar, si seguimos el camino a la salida del pueblo en sentido A guarda nos encontraremos con la ermita de San Martiño (1770) que custodia la imagen de San Sebastián que anteriormente se encontraba en la capilla de A Portela. En la praza de A Centinela hay un interesante cruceiro del 1764 realizado en fina talla.

Después de una visita cultural e histórica toca dedicarnos a placeres más mundanos y a aprovisionar nuestro cuerpo de energía para empezar O Camiño. En las proximidades del monasterio tenemos dos opciones: Casa Henriqueta (sito en una casa de dos plantas, de construcción noble restaurada con una buena terraza en su parte trasera desde la que se ven el mar y las torres del monasterio. Destaca por su buena cocina de corte gallego tradicional, platos abundantes, manteniendo el respeto por la materia prima y a un precio moderado. Buen servicio, personal muy agradable) y Tapería a Camboa (una fantástica terraza sobre el puerto de Oia con unas vistas envidiables del mar y del monasterio, bueno de todo el pueblo. Tapas y cocina tradicional gallega a un precio asequible).

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Casa Puertas

Una vez saciado nuestro apetito, en el centro del pueblo tenemos una estupenda casa rural Casa Puertas donde podrás descansar disfrutando de unas instalaciones renovadas y limpias. La casa también cuenta con un encantador “salón de té” donde tomarse una tarta acompañada de infusiones y de una magnífica terraza sobre el mar que hará la delicia de los más pequeños.

 

Después de este intenso día toca descansar antes de inciar nuestro Camiño. Tras el “slow food” llega el “slow way”.

Las plumas de As Burgas

Los científicos dicen que el agua es el origen de la vida, los médicos que hay que beber dos litros al día, los gobiernos hacen campañas para que hagamos un consumo responsable… Los historiadores apuntan que Ourense tiene su origen en el agua. Lo difícil es ponerse de acuerdo en la etimología del topónimo Ourense.

Escudo Ourense
Escudo Ourense

La primera de las teorías, que defiende el origen Romano, viene a decir que el nombre le fue puesto por éstos debido al oro que el Miño transportaba en sus aguas; de ahí, lo de Ciudad del Oro, en latín “Auriense”.

La segunda de las teorías, también defiende el origen latino del nombre de la ciudad, pero en este caso le vendría dado por la abundancia de aguas calientes que brotan de la tierra; el término sería “aquae urente” que se traduce como aguas abrasadoras. En la línea de este planteamiento nos encontramos la tercera de las teorías que también defiende que el nombre hace alusión a las aguas termanales, en este caso aduciendo que provendría del término germánico “warmse” que siginifica lago caliente. Fuese como fuere, las tres hacen referencia a que Ourense nació gracias al agua.

Hablar de agua caliente en Ourense es hablar de As Burgas (aunque muchos de vosotros disfrutaréis más de las Chavasqueiras o de las Termas de Outariz). Para mí la ciudad tiene cuatro símbolos: el Puente, la Catedral, el Miño y como no las Burgas (Declarado Conjunto Histórico Artístico en 1975 y Lugar de Interés Cultural en el 2007). Su nombre (As Burgas) también tiene dos teorías que justifican que este lugar se denomine así: algunos dicen que es de origen Celta y que procede del término “beru” traducido como caliente; la otra, la más aceptada dice que procede del Latín vulgar de la palabra “burca” que significa pila.

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A Burga de Abaixo

Como os he contado en alguna de mis historias, en mi niñez, viajaba con mucha frecuencia a Ourense a ver a familiares y a amigos de mis padres. Mercedes y Pepe eran un matrimonio que tenía amistad con mi familia, eran personas de avanzada edad, en verdad el recuerdo que tengo es que eran muy buena gente; amables, educados y desprendidos. Ellos no habían tenido hijos y tampoco tenían familia cerca; así que, con cierta periodicidad solíamos visitarlos y más aún cuando Pepe quedó viudo. Él era un tipo alto y fuerte, bien plantado, con una voz grave y profunda, creo que era un militar jubilado; de ahí ese porte rudo que a veces parecía tener. Pero era una persona de corazón. En nuestras visitas solía llevarnos de paseo por el Parque de San Lázaro, a tomar algo a las terrazas de la Rúa de O Paseo o al Mercado de Abastos que de tan buenas viandas nos proveía. Era el año 89 y volviendo del Mercado, Pepe nos dijo que nos iba a llevar hasta As Burgas ya que estando tan cerca podríamos ir a ver el estanque de agua caliente que  acababan de hacer. Como buen “curioso impertinente” que soy, no dudé en decir “¡vamos, vamos!”. Al llegar allí  y ver el agua caliente saliendo de las fuentes me quedé fascinado, llevaba 11 años visitando la ciudad y a nadie se le había ocurrido llevarme antes. Comencé a hacerme preguntas para mí mismo que, como es normal,  no pude contener y terminé formulándolas en alto: ¿Quién calienta el agua? ¿dónde están las bombonas de butano? ¿Quién las encontró? ¿Para qué sirven?. Pepe, sonrió e intentó a responderme a su manera: “El agua sale caliente de la tierra, no la calienta nadie, es algo natural. Dicen los vecinos que nace debajo de la Catedral, bajo la capilla del Santo Cristo (hace poco escuché en Ourense que vienen de Montealegre, de un volcán dormido). Los Romanos tenían aquí sus baños termales, ellos adoraban las termas públicas”.  Cuando ya nos dirigíamos a ver el estanque que acababan de inaugurar, me fijé que sobre el agua flotaban plumas de ave, me pareció muy extraño ver allí tal acumulación avícola y le volví a interpelar pero esta vez sobre el por qué de aquella curiosa presencia en lugar tan noble. A lo que éste me respondió: “después de los Romanos estas aguas fueron aprovechadas para muchas cosas, tengo oído que las mujeres antiguamente venían a lavar la ropa y a desplumar los pollos, pero a día de hoy esto no sucede. También, en su momento hubo un proyecto para dotar a los edificios de calefacción usando estas aguas.” Entonces fue cuando me giré y junto a las escaleras de piedra vi a una señora, vestida totalmente de negro, con una cesta en la que yacían inertes dos pollos desplumados. Sin decir nada subimos a ver el nuevo estanque antes de dirigirnos a comer.

Estas tres fuentes tienen la suerte de estar enclavadas en pleno centro de un cuidado y fantástico casco histórico. Desde la Rúa do Paseo (Calle de la Moda) es muy fácil llegar si tiramos en línea recta hasta la zona vieja; está muy cerca de la Catedral, a pocos metros de la Plaza Mayor y a tiro de piedra la ruta del Camino de Santiago. Por tanto, es parada obligada para todo el que por una razón u otra  visita la ciudad.

Burga de Arriba
Burga de Arriba

La Burga de Arriba, la más antigua de las tres (s. XVII), destaca por su sencillez constructiva y por su gran valor histórico; hay que decir que sus dos caños tienen el caudal más escaso de todas. Desde ésta se accede al Centro de Interpretación, a la piscina termal (en la que puedes disfrutar de las termas tal y como lo hacían los romanos) y al solarium desde donde podrás tomar baños de Sol en los días que la climatología lo permite.

De la Burga del Medio no se conserva nada, a finales de los 80 se construyó allí el “Estanque de las Ninfas” presidido por dos esculturas: “La Casa de la Nube” (Obra de Borrajo) y “Calpurnia Abana” (Obra de Acisclo) ambas de 1989. En el año 2010 se procede a realizar una intervención en la zona y este estanque se une con la plaza que había entre las tres Burgas formando una piscina de 200 m2, se dota de los servicios e infraestructuras necesarias para crear un área termal y se realizan las pertinentes escavaciones arqueológicas que terminarían con la musealización de As Burgas.

La Burga de Abajo, la más conocida, construída a mediados del XIX, atribuída al maestro Trillo, es realizada bajo los parámetros del estilo neoclásico en homenaje a su pasado romano. Su piedra labrada repartida en tres cuerpos, cada uno con su correspondiente caño, son coronados por un escudo que preside la fuente del medio (la del jarrón). Tan bella postal ha quedado inmortalizada para siempre como imagen de marca de estas instalaciones. A su vera se encuentra el Fervedoiro, un pequeño pozo enrejado desde 1881 con motivo de la visita del Rey Alfonso XII, desde donde podemos ver el agua hirviendo en estado de ebullición. Para rematar la belleza del conjunto frente a las fuentes se encuentra un precioso jardín diseñado en 1914. Su gran caudal, 300 litros por minuto, garantiza abastecimiento de agua mineral a la piscina. Otra de las cosas de las que pueden presumir As Burgas, junto con sus vecinas Chavasqueiras, es de ser unas de las aguas más calientes de Galicia (entre 64 y 68 ºC de temperatura), superando los 45 de Caldas de Reis  o los 59 de Cuntis.

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Burga de Abaixo desde el Jardín de 1914

Con un Ph de 7,56 sus aguas son recomendandas para el tratamiento de problemas de piel, reuma y artritis. Este mismo año se ha publicado un trabajo científico de Natalia Calvo y Reyes Pérez (Escola Enfermería de Ourense), donde durante un año han estado analizando las evoluciones de personas que padecían fibromialgia y recibían baños en estas aguas; el resultado fue bastante contundente, estos pacientes tuvieron una mejoría en su estado de hasta 18 puntos.

Como os comentaba cuentan con un Centro de Interpretación (os recomiendo vistarlo) que os ayudará a entender la importancia que a lo largo de la historia de la ciudad han tenido. Las excavaciones realizadas en As Burgas y su entorno resultan de gran relavancia, ya que se han encontrado piezas y construcciones que hablan de su glorioso pasado, que se remonta incluso a antes de la presencia romana.

Se puede constatar que desde el s. I d.C. las aguas contaban con dos usos: la salud y la religión. Los restos de una piscina termal alimentada por el mismo manantial de la Burga de Arriba y de un santuario encontrados en la “Casa dos Fornos” dan fe de estos dos usos. Se han hallado un gran número de aras con nombres grabados procedentes de diferentes lugares del Impero de Occidente, ofrecidos a la deidad prerromana REVVE ANABARAEGO (morador de los manantiales y al cual se le atribuyen propiedades curativas). Por tanto, se puede decir que As Burgas fueron centro de peregrinación y que su santuario indígena fue uno de los más importantes de la península. Cuando llegan las Legiones romanas a Ourense será cuando se desarrollen; así, construyeron un “balnea”, casa de baños, para reconfortarse y relacionarse socialmente. Este santuario se utilizó hasta el s.II, después se convertiría en un Hipocausto (sistema romano de calefacción de suelo usado en las Termas) que se utilizó hasta el s. III.  Los restos del santuario y la casa de baños se pueden contemplar en el jardín del Complejo Termal. También se realizaron, en lugares aledaños, excavaciones arqueológicas (Colegio San José y la Rúa do Vilar) donde se descubrieron  estancias termales propias del Imperio Romano. También aparecieron sepulturas tardorromanas datadas en el s. IV d.C. y los restos del muro medieval de la Puerta de A Burga de Arriba.

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Visitantes disfrutando de las Aguas Medicinales

Está claro que han tenido un uso continuado a lo largo de 2000 años, incluso durante la Edad Media cuando el termalismo decae, en ese momento es la Iglesia Católica la que lo proteje por la conveniencia de utilizar sus aguas para relajar, curar y prevenir enfermedades (peste) a los peregrinos que a través de la Vía de la Plata pasaban por Ourense de camino a Santiago de Compostela.

Pero esta fuente de energía no ha pasado desapercibida para los Ourensanos, que no han dudado en darle diferentes y variopintos usos a las cálidas aguas medicinales. Con el afán de complementar la información que en su día me dio Pepe, me puse a investigar sobre ello.

En la búsqueda de ahorrar en el consumo de leña y carbón los primeros artesanos en instalarse en la zona fueron los panaderos, éstos empezaron a instalar (s. XIV) pequeños hornos que tendrían actividad durante varios siglos. En el s. XV se construyen unos pilones, en la zona que hoy ocupan A Burga do Medio y la piscina termal, para que las lavanderas realicen su trabajo. Será en este siglo cuando también triperos y sobre todo curtidores instalen sus obradores en dicho lugar. Preguntando en el Concello pude verificar que si existió un proyecto para dotar de calefacción a edificios próximos, algo en lo que seguramente se inspiraron los que decidieron canalizar el agua termal a las instalaciones del Pabellon de Os Remedios (estas conducciones se encuentran en proceso de renovación). Seguramente os estaréis preguntando si es cierta la historia de que las mujeres iban a las fuentes termales a desplumar a los pollos; pues si, es verdad, lo extraño es que en pleno s. XX alguien siguiese cultivando tal tradición.

Piscina Termal
Piscina del Centro Termal (Turismo de Ourense)

Si no conces este lugar te animo a que lo hagas. Mi propuesta es la siguiente:

  1. Visita el Centro de Interpretación de As Burgas (de Martes a Domingo de 10-14 horas y de 17:00 a 20:00).
  2. Luego un paseo por el Bulevar Peatonal de As Burgas, que es la parte del museo al aire libre y donde podrás ver diferentes restos arqueológicos (pozos, tumbas, murallas, los restos del santuario del s. I y del balnea romano).
  3. Visita la Burga de Arriba y la Burga de Abaixo, toma las correspondientes fotos. Un lugar bonito para un selfie puede ser el jardín anexo a la Burga de Abaixo. Pero la foto que más me gusta es la que podéis hacer desde el puente de As Burgas que ofrece una expléndida panorámica aérea de todo el complejo.
  4. No puedes irte sin probar la zona termal gratuita (cuenta con: vestuarios, taquillas y duchas) donde disfrutarás de su piscina de agua caliente (temperatura entre 38-40ºC) y de su Terma Romana (Sauna Húmeda); así que, llévate el bañador, el gorro y la toalla. Los horarios de apertura son los mismos que los del Centro de Interpretación (no se permite el acceso media hora antes de la hora de cierre.

Por algo Ourense es apodada como “A Cidade das Burgas” y tiene el título de Capital Termal de Galicia.

Las Cíes, los Ovnis y otras puestas de Sol.

La pasada semana presentaba en le Museo do Mar (me encanta ver las puestas de Sol desde allí) su nuevo trabajo el gran “poeta urbano” Nico Pastoriza, PYME, un viaje entre lo “paranormal y lo municipal” en palabras de su propio autor. Su primer sencillo cuenta con la colaboración de Iván Ferreiro (ver post anterior por favor)Ovnis entre Cíes y Nigrán“, una historia entre la psicodelia y lo paranormal, ha removido recuerdos de mi juventud. Una noche en el camping de Ladeira, mientras hacíamos una hoguera y maltratábamos una guitarra, uno de mis amigos nos descurbió  la existencia de una base secreta alienígena en las Islas Cíes. Creo que Nico e Iván no fueron los únicos que vieron los ovnis entre Cíes y Nigrán porque esa historia forma parte del imaginario social de todos los que tenemos entre 40 y 50 y crecimos por la zona.

Las Cíes, ese pedazo de cielo caido sobre el mar para el disfrute del ser humano, paraiso terrenal, paraje natural, Parque Nacional y a ver si algún día es Patrimonio de la Humanidad, algo que el Concello de Vigo lleva peleando desde el 2013.

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Vista Aérea de Cíes

Tres Islas (Norte o Monteagudo, Del Medio o Faro y Sur o San Martiño), los puntos más altos en su paso por la Ría de Vigo de una cadena montañosa que cruzaba la fachada atlántica del Sur de Galicia (desde Santa Tegra hasta el Barbanza) y que por un fenómeno de depresiones originó este maravilloso paraje.

Los primeros restos aqueológicos datan del 3500 A.C. pero realmente el primer asentamiento del que se tiene constancia es de un castro de la Edad de Hierro y de otro posterior de la Edad de Bronce. Los romanos también estuvieron presentes en las Islas (restos arqueológicos y escritos de Estrabón, Plinio o Deodoro lo demuestran), hasta tal punto que hay una historia que relató Dion Casio donde cuenta que Julio César después de una batalla en A Serra da Estrela  (allí hay uno de los mejores quesos que he probado) en su lucha contra los Herminios, en Portugal, persiguió hasta las Cíes a los guerreros que escapando  de los romanos se refugiaron allí; cuenta la leyenda que en la misma Playa de Rodas, Julio César, asumió la frustración de no conseguir la victoria en el acto y no tuvo más opción que vencer por asedio.

Durante la Edad Media fue “ciudad de vacaciones” de diferentes órdenes reliogiosas; así se establecieron en ellas: Benedictinos, Franciscanos y la Orden de Cluny. Prueba de ello son los dos monasterios (Santo Estevo y San Martiño) que hay y los restos de una antigua fábrica de salazón (lugar que ocupa el restaurante). La inestabilidad provocada por los piratas (turcos y normandos) y las armadas invasoras, mención especial merece la inglesa con Francis Drake al frente, provocaban las idas y venidas de estos moradores. Hasta que en el s. XVIII quedan despobladas.

Sería en el s. XIX cuando gentes provinientes de O Morrazo volverían a poblar las islas realizando tareas de pesca, agricultura y ganadería. Es a mediados de este siglo cuando se construye el Faro en la Isla del Medio y esta adquiere su nombre. Un siglo después, en la década de los 60, vuelven a quedar deshabitadas…

Bueno, esto no es realmente así, porque hay un camping, un restaurante y algunas casas privadas que son ocupadas en la época estival o durante las vacaciones.

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Vista del Faro

Hablar del camping es volver otra vez a mi juventud, a esos días de verano con mi pandilla, donde lo pasábamos de lujo sin dinero ni comodidades: sólo el mar, la playa, la naturaleza, un balón de fútbol, bocadillos, un saco de dormir, alguna hoguera y un pack de cervezas.  Recuerdo las historias de naufragios que contaba Serafín (última persona que nació en Cíes) y a la que, en mis delirios de los 17,  le hacía la broma de que cuando repoblase yo la Isla iba a quitarle el título. Recuerdo estar en el Sanxenxo (Pub de la Zona de Vinos de Vigo) y escuchar el tema de Siniestro “matar hippies en las Cíes”. Recuerdo, ya trabajando en el sector turístico-hostelero, conversaciones con Emilio sobre anécdotas de visitantes. Recuerdo tantas noches, tantas cosas…

Es un paraiso de 434 hectáreas. Sus playas, principalmente la de Rodas (1200 metros) que fue elgida por The Guardian en el 2007 como la mejor playa del mundo y en el 2017 la mejor playa de España según los usuarios de la página de Antena 3, pero también sus otros arenales gozan de una belleza y pureza excepcional: Areíña, Bolos, Cantareira, Figueiras (la de los alemanes para los nudistas), Margaridas, Muxieiro y Nuestra Señora. La riqueza de sus fondos marinos, con sus restos arqueológicos y un ecosistema privilegiado (aunque ha sufrido numerosos ataques de la mano del hombre, de especies invasoras y de naufragios como el del Prestige) su flora y su fauna lo convierten en unos de los más ricos de Galicia, haciendo la delicia de los submarinistas que tienen a bien practicar la inmersión en sus aguas. La belleza de sus parajes, su laguna,  los caminos, los accidentes geológicos, las especies  autóctonas de bosques y matorrales, las aves que habitan en esta zona protegida y las vistas hacen el cóctel perfecto que convierte a este lugar en un destino turístico irrepetible.

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Playa de Rodas

Hay cuatro rutas de senderismo en las Islas: Ruta del Faro de Cíes, Ruta del Faro da Porta, Ruta del Alto del Principe y Ruta del Faro do Peito; perfectamente señalizadas y adecuadas para no intervenir en los espacios de reserva. Muy recomendable visitar los acantilados, las furnas, aunque ahora no se puede acceder a ellas como hacíamos antes pero si se puede observar toda la belleza del atlántico en estado puro.

Para llegar a las Islas tienes diferentes navieras con servicio de ferry desde Vigo, Baiona y Cangas (Piratas de Nabia y Mar de Ons); un consejo se precavido y madrugador ya corres que el riesgo de quedarte en tierra. Si tienes barco propio y quieres arribar en las islas te deseo suerte para conseguir permiso, para lo cual deberás dirigirte al Parque Nacional de las Illas Atlánticas.

Las Cíes son la barrera natural que protege la entrada de la preciosa Ría de Vigo. Protagonizan  con magestuosidad la puesta de Sol más bonita del mundo; porque tanto da si la ves desde Vigo, A Madroa, Trasmañó, O Banco de Cedeira, Baiona, Nigrán, Moaña, Rande, A Peneda, Cesantes, Cangas o A Costa da Vela, porque siempre es un espectáculo ver morir el Sol y las Cíes arder bajo un cielo rojo.

Son Parque Natural desde 1980 y forman parte del Parque Nacional de las  Illas Atlánticas desde el 2002. Pertenecen Administrativamente a Vigo, pero eclesiásticamente dependen de Cangas.

 

Pongamos que hablo de Verín.

Mi vida son recuerdos de lugares, viajes en coche, impresiones en la memoria que florecen en cualquier instante. Desde pequeño he sido un curioso impertinente, me pasaba los viajes observando, desde las ventanillas de un Renault 18, como el mundo pasaba ante mis ojos a más de 80 km por hora. Cuando algo despertaba mi atención comenzaba a preguntarle a mis padres cosas sobre ello, esperando que no supiesen responder a mis cuestiones y  encontrar la escusa perfecta para pedirles que hiciesen un alto en el camino.

Si Loquillo siempre quiso ir a L.A., yo desde pequeño tenía ganas de conocer Verín. ¿Por qué? ¿Por qué Verín? Pues es bien sencillo, de niño estaba obsesionado con los castillos. En casa de la Madrina Mari Carmen había un montón de libros de mi bisabuelo Fausto de las Cuevas, que era profesor y escritor, entre toda esa colección (que obra hoy en mi poder) había un libro de la editorial Salvat “Castillos de España” que me hacía más amenas las visitas de los domingos. Así fue como en la página 62 descubrí el Castillo de Monterrey, su belleza y su historia despertaron mi interés, pero Verín estaba lejos de Vigo y conocerlo en aquella época donde no había autovía era tarea harto imposible.

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Libro de Castillos

 

Afortunadamente con el tiempo en una de esas paradas de rigor camino a Castilla pude conocer Verín y su Castillo, desde entonces, visito con mucha asiduidad la zona y cada vez descubro algo nuevo de esta tierra.

El Castillo de Monterrei tiene su origen (s. XII), como la mayoría de los Castillos, en un castro; en este caso el de “Baronceli”. Fueron éstos los que bajaron de la montaña para crear una villa romana que daría lugar al actual Verín. Hablar del Castillo de Verín es hablar de explendor en el medioevo, de cultura, de educación, de concentración de poder político y militar. Sus linajes (Ulloa, Zúñiga, Biedma, Fonseca, Acevedo y Alba) hablan del poder y la importancia que tuvo esta fortaleza-palacio en la historia de España, de su papel en las Guerras con Portugal (por su próxima situación a la frontera), en la Guerra de Sucesión; incluso, como en el caso de Pontesampaio, también tuvo una notable importancia en la Guerra de la Independencia siendo primero el Cuartel General de Galicia y después lugar de ajusticiamiento de los invasores mediante la técnica del garrote vil.

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Vista desde la Torre Homenaje

Esta hermosa acrópolis ha sido testigo de acontecimientos políticos importantes, pero también ha sido lugar de fomento de la cultura y el estudio, principalmente impulsada por los franciscanos y jesuitas que estuvieron instalados allí (enseñaban artes, gramática y teología).  Quería destacar también su papel en el Camino de Santiago, en la Via de la Plata, ya que dentro de la fortaleza se encuentra un Hospital de Peregrinos construído en el 1391. Otro dato que habla de notabilidad en la época es el hecho de que tras sus muros se imprimió el primer incunable en Galicia “Missale Auriense”.

Tras sucesivas modificaciones y conversiones, según las necesidades de utilidad, a lo largo de la historia, después de una etapa de abandono, la expectacular fortaleza se encuentra prácticamente rehabilitada. A sus pies el Parador de Verín, en su edificio principal una continuación del Parador Nacional de Turismo denominado “Castillo de Monterrrey”.

Merece la pena visitar este espacio, por su magestuosidad, por su belleza, por la historia (hecen unas visitas guidas muy muy interesantes) y por las vistas de 360º, desde la Torre Homenaje (23 metros de altura), tanto del entorno como del propio Castillo.

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Vista baluarte

Mientras Monterrey gozaba de poder y explendor, Verín era una población que vivía de la agricultura. Tras la caida de la sociedad estamental las cosas cambiaron y la gente se concentró en la Villa.

Actualmente Verín supera los 13.000 habitantes y es la Capital administrativa de la Comarca, junto a la ciudad portuguesa de Chaves forma la Eurociudad Chaves-Verín.

Al estar enclavado en uno de los mayores valles del Sur de Europa, poseer una cuenca hidrográfica liderada por el Támega y sus muchos afluentes, se convierte en un espacio propicio para todo tipo de cultivos entre los que me gustaría destacar a los Vinos de Monterrei, con bodegas de alta calidad agrupadas en la D.O. Monterrei. Muy recomendable hacer la ruta del vino o visitar cualquiera de las 23 bodegas agrupadas en el Consejo Regulador. Este fin de semana es el mejor momento para hacer esta ruta con el tunel del vino como reclamo.

Pero Verín no solo es tradición, historia, vino o gastronomía; la vanguardia, la localización en el mapa mundial ha llegado de la mano de la moda, la figura de Roberto Verino y su firma homónima pasean por el mundo el nombre de esta Villa.

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Solomillo de Verín regado con agua de Sousas

En cuanto a restaurantes dos recomendaciones económicas y de calidad: Casa Zapatillas (mi preferido, más de una vez me encontré comiendo allí a Mario Conde) y Lugano (buen menú del día). Si queréis arriesgar un poco más con cocina más creativa y un precio más alto me encanta el Regueiro da Cova, un placer en todos los sentidos. Una última recomendación gastronómica para abrir apetetito, si hay feria (días 3, 11 y 23 de cada mes), darse un paseo por el mercado y por su casco histórico es obligado antes de visitar las tabernas para degustar los buenos caldos de la zona, siendo la meta de nuestro periplo La Casa do Pulpo para hacerle un homenaje al rey de los cefalópodos.

Pero… hablar de Verín y no hablar de su Entroido (Carnaval) es un pecado que no puedo cometer, merece la pena asistir a la celabración e implicarse en sus festejos. Las localidades límitrofes de Xinzo y Laza, junto con Verín, conforman un triángulo carnavalesco sin precedente en ningún otro lugar. No en vano ellos dicen que es el “mejor carnaval del mundo”. La intensidad con la que viven estas fiestas es espectacular, al ser una fiesta popular es el reflejo de lo que la sociedad verinesa quiere en ese momento. El carnaval se celebra y se vive en la calle, los Cigarrones son los protagonistas absolutos de los desfiles y el Domingo de Piñata es uno de los mayores hermanamientos etílicos que conozco.

También es famosa la Villa por sus aguas minero medicinales, por tres empresas que comercializan agua mineral, tres manantiales de tradición y prestigio, reconocidos mundialmente: Fontenova, Sousas y Cabreiroá.  La culpable de esta riqueza termal es la falla de la Corga que provoca que afloren las aguas con propiedades curativas que convirtieron Verín en un importante centro termal, aunque hoy con los balnearios cerrados son las aguas embotelladas las que siguen manteniendo el recuerdo de lo que fue.

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Edificio Manantial Cabreiroá

En Monterrei, concretamente en Vilaza, existió un balneario que llegó a tener mucha fama, Requeixo, que también embotellaba aguas y que hoy se encuentra abandonado. Otro lugar que gozó de gran prestigio y que hoy son solo piedras es el Balneario de Caldeliñas.

Junto a Verín, en la aldea de Cabreiroá, se levantan: el Balneario, el manantial y la planta embotelladora de agua; todo ello propiedad del Grupo Estrella Galicia desde el 2006. Su agua es rica en sílice y de mineralización débil, facilita el proceso digestivo, ayuda a eliminar toxinas, equilibra el sistema nervioso central, beneficia la actividad cerebral y se encarga de almacenar nitrógeno.

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Balneario Cabreiroá

Mandado construir en 1907, una vez declarada agua minero-medicinal por D. Santiago Ramón y Cajal, por el empresario emigrante benefactor de Verín y Vigo, José Manuel García Barbón, a raíz del éxito de sus aguas que empezaron a embotellarse en el 1906. Las instalaciones paralizaron su actividad en el 1936 con motivo de la Guerra Civil pasando a convertirse en cuartel y hospital militar; años después volvió a abrir pero ya nunca sería lo que fué y terminó cerrando definitivamente en 1961.

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Lateral Balneario Cabreiroá

Actualmente las instalaciones están abiertas al público para su visita, excepto la planta embotelladora, podemos visitar el pequeño edificio que alberga el manantial, allí hay un grifo para poder degustar su agua, merece la pena pasear por los frondosos bosques que rodean el antiguo edificio del balneario que se encuentra en buen estado de conservación exterior y que deja clara la importancia que la villa termal tuvo en el pasado.

Ojalá algún día Hijos de Rivera  lo vuelva a abrir para uso hotelero y la comarca recupere un elemento dinamizador y de atracción que seguramente le vendrá bien a su maltrecha economía.

Xenera, presumiendo de galleguidad.

Hace unos años hablar de marketing en Galicia era cosa de locos, pocos eran los que entendían las dimensiones que comprende, muy pocos los que apostaban en sus empresas por disponer de profesionales de esta disciplina y menos todavía los que tenían un plan de marketing bien definido y elaborado.

Afotunadamente, los profesionales del marketing que existía en la prehistoria del marketing en este “finis terrae”, han ido cobrando importancia y protagonismo dentro de las estructuras de las empresas, se han alineado con las direcciones comerciales para lograr aumentar las ventas, conocer mejor a los clientes,  analizar a la competencia, proporcionar herramientas al departamento comercial, identificar necesidades y crear productos para satisfacerlas, fortalecer las imagen de marca de las empresas y posicionarlas.

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Logotipo de la Asociación Galega de Marketing

Gran parte de este creciente éxito se debe a que han surgido elementos aceleradores como la Asociación Galega de Marketing (MARKEA), que bajo la presidencia de mi amigo José Luís Reza, ha conseguido impulsar y visibilizar a este colectivo dentro de nuestra Comunidad y proyectar el valor de dichos profesionales más allá del “telón del grelo”.

Las empresas cada vez están más preocupadas por la imagen que proyectan, por ser más creativos, por logar un posicionamiento diferenciador en el mercado donde compiten. Ese es el caso de la empresa que nos ocupa hoy: Xenera Compañía Eléctrica.

Después de 120 años de historia, aquel proyecto que nació en Tui impulsado por dos abogados y con el objetivo de llevar luz desde su central hidroeléctrica a hasta la ciudad para iluminar las vidas, en primera instancia de las clases pudientes, después para democratizar su distribución al resto de la población. Hoy en día, la compañía cuenta con centrales hidroeléctricas, fotovoltaícas y eólicas; siendo distribuidor de energía a nivel Español.

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Nueva Sede de la Compañía en Vigo

Han realizado un cambio de imagen notable y cuidado, con una nueva sede en un edificio emblemático de la ciudad de Vigo, sin renunciar a sus orígenes y promoviendo un sentimiento de Galleguidad en su estrategia de comunicación para Galicia a través de la marca A Vaquiña. Realmente, su campaña de publicidad fué lo primero que me llamó la atención, un intento de recuperar la esencia de la simple sabiduría de la gente de la aldea (la abuela de toda la vida que da consejos y que parece que lo dice enfadada) un poco al estilo de la abuela de la fabada. Con un clame bien definido y reconocido por todos los que somos gallegos “amiguiños si, pero a vaquiña polo que vale”, dejando claro que si contratas con ellos la luz te va a salir más barata porque ellos cobran lo justo.

Si no lo habéis visto os recomiendo ver el spot, a mi me recuerda mucho a mi abuela parterna cuando nos daba consejos cabreada “ide a xogar pero non molledes os pes”, menos mal que sabíamos que nos lo decía por nuestro bien aunque parecía que nos iba a pegar antes de mojar los pies.

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Campaña e imagen de marca de la Compañía

Reconozco que a mi me han ganado como cliente, después de haber probado el servicio de atención al cliente (con teléfono gratuito) he de deciros que es muy buena la atención en todo momento, realizada por profesionales de aquí. Comercialmente no hay queja, me hicieron un estudio de ahorro energético y curiosamente es la primera vez que me cambio de compañía y termino pagando menos en la factura (cumplen con lo que prometen comercialmente).

Así da gusto, ver como empresas tan veteranas gozan de buena salud, se renuevan y apuestan por estrategias diferenciadoras, enarbolando la bandera de Galicia para luchar en un mercado donde las grandes eléctricas se reparten la tarta.

Felicidades por escoger la imagen de una vaca como apellido para vuestro logotipo, un icono de la economía familiar rural, de las cosas más importantes que podía poseer una familia en las épocas de autosubsistencia, de ahí lo de “la vaca por lo que vale” y para personas como mi abuela la vaca valía para alimentar a doce hijos.

Si queréis más info entrad en http://www.avaquiña.com y http://www.xenera.com en ambas webs está todo muy claro, buena información, es accesible y con un diseño muy cuidado.

Illa de Medal, un lugar para crear.

De todos los lugares maravillosos que nos podemos encontrar en el trayecto entre Redondela y Pontevedra, en el transcurso de la N 550, hay un lugar donde confluyen una serie de elementos que consiguen atraer mi atención. En apenas 250 metros podemos encontrarnos (en sentido Pontevedra) a la mano derecha: el río Vergudo, el puente de Pontesampaio, el nuevo puente del tren Vigo-Pontevedra y el antiguo (hoy sin uso), el Toro de Osborne y la Illa de Medal (también llamada Insuiña). A mano izquierda podemos contemplar: la desembocadura del río Verdugo, la ensenada de Arcade, la antigua fábrica de A Pontesa y las Islas Salvadosas. Y como colofón a nuestra espalda tenemos el Monte de A Peneda y a pocos metros más adelante la desembocadura del río Ulló (un espactacular lugar para pescar y con una ruta de molinos muy interesante) y el espacio natural de las Salinas do Ulló.

Casi nada… ¿verdad?

No sé como, pero intentaré relacionar todo para intentar seducir vuestra curiosidad y despertaros las ganas de venir a verlo.

En realidad este mágico espacio se encuentra en la encrucijada de tres Concellos y tres Localidades (Soutomaior-Arcade, Pontevedra-Pontesampaio y Vilaboa-Paredes) lo que todavía lo dota de un mayor encanto.

Pontesampaio es una localidad que pertenece al Concello de Pontevedra y que es conocida, fundamentalmente, por ser el lugar donde se libró una batalla la última batalla, en Galicia, de la Guerra de Independencia contra el ejército de Napoleón. En dicha batalla el pueblo gallego, apoyado por los ingleses, consiguió expulsar a los invasores franceses. Así, los héroes de Pontesampaio, impidieron el avance de las tropas francesas y acabaron con el trabajo empezado dos meses antes en la ciudad de Vigo. En Pontevedra hay un monumento dedicado a dicha azaña y en el Puente que da nombre a la población hay una placa conmemorativa.

Como su nombre indica, Pontesampaio, tiene un expectacular puente de diez arcos que une las dos orillas del Verdugo, aunque en su origen es romano, la constucción actual es de la Edad Media; merece mucho la pena visitarlo, algo que hacen los peregrinos que van a Santiago a través de la ruta del Camino Portugués y del Portugués de la Costa. Como véis, la concentración de elementos de atracción es muy grande; amén de que también podéis visitar la playa fluvial, algún cruceiro y la iglesia de Santamaría de Pontesampaio.

Por cierto, como nieto de gaiteiro que soy, os recomiento escuchar la Muñeira de Pontesampaio, según cuenta la leyenda esta pieza fue tocada durante la lucha contra los franceses.

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Vista del Puente de Pontesampaio desde la Illa de Medal

Dejemos Pontesampaio atrás, dejemos el camino de Santiago a nuestra derecha y tomemos un desvio en el centro del pueblo (a mano izquierda) para dirigirnos a nuestro objetivo: conocer la Illa de Medal.

La Insuiña es un pequeño islote donde confluyen las mareas de la desembocadura del río Verdugo y la ría de Vigo, con apenas 3810 metros cuadrados, se convierte en un mirador espectacular desde el que podemos disfrutar del mar, del río, de la flora, la fauna y de construcciones singulares. Se llama Illa de Medal porque hasta el año 2007 perteneció a la familia del genial artista Antonio Medal Carrera, el cual la describió, haciendo alusión a su tamaño, como “pequeniña, pero miña”.

entrada isla
Entrada a la Illa de Medal ou Insuíña

Antonio Medal tuvo una vida entre dos puentes, ya que nació en 1902 en Ponteareas y murió en 1985 en Arcade. Fue un pintor, desconocido para la mayor parte del público, pero que tuvo una importante y creativa carrera,  gran retratista (llegando a retratar a Alfonso XII) aunque también ejerció de director artístico de la fábrica de loza Pontesa (todavía se conserva la interesante construcción fabril a escasos metros de la Isla) que pertenecía al Grupo de Empresas Álvarez (Santa Clara) donde su creatividad quedó patente en los vanguardistas diseños que salían de su fábica. Entre sus grandes amigos se encontraba el genial arquitecto Antonio Palacios con el cual compartía veranos y seguramente muchas conversaciones.

La isla, más bién península gracias al puente que la une y la poca profundidad, era para él un refugio, un  lugar de encuentro y reunión con ilustres artistas de la época: Castelao, Asorey, Valle-Inclán, Ramón Cabanillas o Manuel Quiroga. Así, su perímetro amurallado, sus árboles, su hórreo, su singular palomar y el magnífico cenador-mirador han sido testigos mudos de miles de interesantes tertulias que se han quedado impresas para siempre en la piedra, la naturaleza y en el mar.  Para escucharlas debemos de permanercer allí sentados, en silencio y con nuestros sentidos en receptividad máxima.

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Cenador-Mirador donde tenían lugar los encuentros de intelectuales

Afortunadamente, desde el 2007 es un espacio público, recuperado para que todos podamos disfrutar de las vistas, de la paz que se respira, de la fauna que mora en la ensenada, del sonido del mar, del olor a sal, de las caricias del viento… Yo que soy aprendiz de poeta suelo visitar este lugar para escribir, para crear, para soñar…

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Imagen tomada desde la Isla de Medal que inspiró el poema “Naufragio Controlado”

 

 

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