O APALPADOR

apalpador

Galicia es tierra de mitos y leyendas, la historia que hoy os traigo es una más de esas que no tienen otro objetivo que el de dar a conocer un poco más la idiosincrasia de nuestro pueblo.

Dicen los viejos que las noches del 24 y el 31 de Diciembre, “O Apalpador”, baja de la montaña a los pueblos para colarse sigilosamente en las casas entrando por las chimeneas para “apalparle” las barrigas de los niños y niñas; comprobando así si habían comido lo suficiente a lo largo del año, el visitante les dejaba un puñado de castañas y les deseaba que tuviesen un feliz año y de abundante comida. Si el niño se había portado bien podía dejarle algún regalo para premiar su conducta.

Este gigante, viejo, regordete, barbudo, de profesión carbonero, con su boina, pipa en boca, chaleco colorido y pantalones remendados habita en las montañas de O Caurel y Os Ancares. Con su saco al hombro y por su manera de proceder podría llegar a dar miedo a los niños y a los no tan niños, pero aquí somos así, tenemos este surrealismo mágico que se debate en dualidades, en este caso entre la ilusión de recibir un regalo y lo siniestro de ser visitado en mitad de la noche para que te palpen la barriga.

Fuese como fuere tengo que felicitar a todos aquellos que trabajan en la recuperación y la difusión de estas tradiciones porque ayudan a reconstruir la identidad que la cultura yanqui nos quiere robar.

Para celebrar la venida de “O Apalpador” ofrecemos un 10% de descuento en http://www.meidingalicia.es para que hagáis vuestras compras los días 23, 24 y 25 de Diciembre de 2018 y poder celebrar así un Fin de Año con productos MEIDINGALICIA (apoyando a los pequeños productores gallegos).

 

Galicia é terra de mitos e lendas, a historia que hoxe vos traio é unha máis desas que non teñen outro obxectivo que o de dar a coñecer un pouco máis a idiosincrasia do noso pobo.

Din os vellos que as noites do 24 e o 31 de Decembro, “O Apalpador”, baixa da montaña aos pobos para coarse coidadosamente nas casas entrando polas chemineas para ” apalparle” as barrigas dos nenos e nenas; comprobando así se comeran o suficiente ao longo do ano, o visitante deixáballes un puñado de castañas e desexáballes que tivesen un feliz ano e de abundante comida. Se o neno portouse ben podía deixarlle algún agasallo para premiar a súa conduta.

Este xigante, vello, regordete, barbudo, de profesión carboeiro, coa súa boina, pipa en boca, chaleco colorido e pantalóns remendados habita nas montañas de O Caurel e Os Ancares. Co seu saco ao ombreiro e pola súa maneira de proceder podería chegar a dar medo aos nenos e aos non tan nenos, pero aquí somos así, temos este surrealismo máxico que se debate en dualidades, neste caso entre a ilusión de recibir un agasallo e o sinistro de ser visitado en metade da noite para que che palpen a barriga.

Fose como for teño que felicitar a todos aqueles que traballan na recuperación e a difusión destas tradicións porque axudan a reconstruír a identidade que a cultura ianqui quérenos roubar.

Para celebrar a vinda de “O Apalpador” ofrecemos un 10% de desconto en www.meidingalicia.es para que fagades as vosas compras os días 23, 24 e 25 de Decembro de 2018 e poder celebrar así un Fin de Ano con produtos MEIDINGALICIA (apoiando aos pequenos produtores galegos).

 

 

Aquí somos de Samaín, magostos e Santa Compaña.

No sé si os lo dije alguna vez pero estoy en contra de la invasión cultural “yanqui”, todo esto de la “mcdonalización” de la sociedad, del fast food y del “american style” me provoca cierta preocupación. Principalmente porque estamos adoptando influencias de una civilización joven, casi sin tradición cultural (historia, literatura, gastronomía, lengua…) y nos estamos cargando de un plumazo nuestro legado cultural, la herencia conservada generación tras generación, en muchos casos mantenida con lucha y sangre.

Estar en el parque con tu hijo y ver como la madre de al lado llama a gritos a su vástago: “Kevin José”, “Dilan Manuel” o “Jonathan Jesús” me enciende de manera sobre humana; afortunadamente cada vez se escuchan más nombres como “Xian”, “Brais”, “Xulia”, “Uxía” e “Iago” (en gran medida gracias a Iago Aspas) y eso termina reconfortándome. ¡Qué bien suenan los nombre en Galego! ¿Verdad?

Los americanos cogieron el rugby, le hicieron un restyling y lo tranformaron en un espectáculo mundial, el fútbol americano no es más que una perversión de su fórmula original; porque eso se les da bien, hacer ajustes para mercantilizar y desvirtuar el espíritu de las cosas. Pero es lo que tiene no tener historia, ni siquieran un idioma. No sé si la hamburguesa la crearon ellos al poner el tozo de carne picada entre dos panes, tal vez la raíz “Hamb” pueda delatar que tiene su origen en Hamburgo (ciudad donde residían muchos rusos que tenían tradición de elaborar sus filetes de carne picada) y llegase a América por la conexión entre esta ciudad y los puertos estadounidenses, siendo su origen el “Hambourg steak”. Aunque hay indicios de que ya los romanos hacían este tipo de filetes de carne picada, tradición que se mantuvo durante la edad media en la Europa norte y Central. Lo que empezó como una forma barata y rápida para alimentar a una gran cantidad de trabajadores ha terminado por fastidiar la alimentación de nuestros hijos con aditivos y grasas saturadas, esto es muy típico de ellos, hacen todo a lo grande.

Es una pena que lo Galegos del futuro cada vez tengan menos ganas y oportunidades de continuar con esa tradición de Galeguizar el mundo, entre los medios de comunicación y las políticas aplicadas  nuestra tradición cultural tiende a desaparecer, es por ello que los individuos con conciencia debemos actuar para defender nuestra riqueza cultural y hacerla perdurar en el tiempo.

Gracias a las políticas económicas discriminatorias del s. XVIII, a las crisis y al franquismo los Galegos hemos tenido que emigrar por medio mundo para poder sobrevevir; primero América Latina y Central, más tarde Europa y después las Islas Canarias, Mallorca, Madrid y Catalunya. Allá donde hemos ido hemos galeguizado a través de la gastronomía, la cultura (música, pintura, escultura, arquitectura y literatura) y las fiestas. Hemos implantado el amor a la queimada, al licor café, al pulpo a feira… pero de un modo no impositivo, nuestra slow food se mezcló con las culturas sin intentar exterminar lo autóctono, enriqueciendo y complementando; poque los Galegos somos así, nos camuflamos con el paisaje pero nuestro acento nos delata.

DESFILE CABAZAS SAMAÍN CATOIRA /
Procesión de Caveiras en Catoira Samaín Halloween calabazas Foto: Diario de Arousa

Ahora que todos los medios de comunicación hablan de los preparativos de JALOGÜIN, que los escaparates de los comercios están infestados por la tontería americana, es inevitable que recuerde aquellas noches de la víspera del día de difuntos. Cuando la tarde del 31 de Octubre nos juntábamos los niños del barrio para ir a “apañar” castañas al “souto” de Camilo, después íbamos a las fincas de la familia de cada uno de nosotros y elegíamos las mejores calabazas y seleccionábamos entre todas la más grande de todos los huertos. Armados de cuchillos y cucharas les quítabamos la parte superior a modo de tapa; dibujábamos la boca con sus colmillos afillados, la nariz y los ojos en forma de triángulo, después las vacíabamos y le dábamos su contenido a los mayores para que hicieran las pertinentes chulas de “cabaza”. Tras haber limpiado su interior quedando sólo las paredes con sus pertinentes aperturas faciales, úsabamos un palillo para fijar a la base de la calabaza una vela que iluminaría la fantasmagórica creación. Asábamos castañas en un artilugio creado a partir de dos mitades de bidones de hierro, uno para las brasas hechas con “carozo” de maíz y piñas, el otro perforado para dorar lo que antes de que la patata llegase a Europa era guarnición en nuestra tierra. A las siete de la tarde, con la noche ya encima, hacíamos cucuruchos con las hojas del Faro de Vigo para rellenar con las castañas que más tarde devoraríamos. Mientras los mayores comían castañas cocidas con “fiuncho” y bebían vino tinto a la lumbre de la “cociña de ferro”. Pedíamos un mechero para encender las velas de nuestras calabazas-calaveras y después de ponerles la tapa las sacábamos a la “eira” para jugar a asustarnos en “A noite dos mortos”. Mi abuelo nos hablaba de la Santa Compaña y nosotros planeábamos una estrategia para ir al cementerio durante la noche a ver pasear las almas de los muertos; hasta el día en que ejecutamos y nos cagamos de miedo.

Pero a parte de las típicas chulas de calabaza y las castañs, en Galicia, tenemos una importante tradición de dulces típicos del “día de todos los santos ” y de “difuntos”: los buñuelos, las rosquillas y los huesos de santo. Nuestra gastonomía siempre tiene una temática de temporada.

Yo nunca celebré Jalogüin, en mi casa festejábamos el Samaín. Una festividad de origen Celta que se celebra en Galicia desde la Edad del Hierro, que es común a otros lugares de ese mundo unido por lo que el maestro Carlos Núñez denomina como “Hermandad de los Celtas”, su nuevo libro, os lo recomiendo para saber lo que nos une al resto de los pueblos con este origen ancestral.

El Samhaim era la fiesta más importante en la cultura Celta, en ella se celebraba la noche del 31 para el 1 de Noviembre el “nuevo año celta”, la palabra viene del gaélico y su tradición vendría a ser “fin del verano”. En este mundo druídico y dependiente de la agricultura esta fecha marcaba el final de la temporada de cosecha. Con la romanización se mezcló esta celebración con la propia romana y tras la cristianización se apagó de alguna manera al ser considerada una fiesta pagana.

Algo que también ha marcado mi infancia y adolescencia era la obligatoriedad el día 1 de ir de cementerio en cementerio a visitar a todos nuestros difuntos, ponerles flores y rezar por su descanso. En mi zona esta tradición ha pervivido acompañada de los magostos, se ha seguido transmitiendo de generación en generación para el disfrute de los pequeños, la nostalgia de los mayores y el sufrimiento de los estómagos.

Por tanto, defendamos nuestra fiesta con Denominación de Origen, con más de 3.000 años, Samaín, para que Jalogüin no termine de invadirnos como un hongo oportunista que ha copiado nuestra tradición, mercantilizándola y adueñándose de la festividad propia del Mundo Celta, tal vez importada por los emigrantes escoceses e irlandeses. Porque está claro que si en algún lado tiene que celebrarse una fiesta con “meigas”, muertos, calabzas y leyendas es aquí, en el único lugar del mundo donde no se cree pero se sabe que “habelas hailas”.

Pan si, pero Pan Galego.

Hoy en el “Día Mundial del Pan” quiero rendirle un pequeño homenaje al de nuestra tierra. He degustado muchos y muy diferentes panes a lo largo de mi vida, de mis viajes; algunas veces con el simple objetivo de saciar mi curiosidad, pero siempe con el pecado de comparar éstos con los sabores que un servidor tiene impresos en sus papilas gustativas desde niño.

No voy a descubrirle a nadie la fama que el Pan Galego, ahora convertido en Denominación Geográfica Protegida, tiene en todo el mundo, eso es un hecho objetivo. La calidad de nuestro pan se debe a muchos factores, entre ellos quiero destacar algunos que hacen que podamos decir que posiblemente tengamos el mejor del mundo.

Como ya había apuntado en otro post en Galicia desde  la antigüedad hemos aporvechado la energía de los ríos, del viento y  las mareas para crear una microindustria de la molienda. “Os muiños” forman parte del patrimonio industrial, cultural, etnógráfico y paisajístico; ellos hicieron posible desarrollar en gran medida la industria del pan en nuestra tierra. Las “fariñas” molidas en piedra tienen mayor sabor, el Muiño de Cuíña en Lalín es un lugar donde puedes encontrar  estas harinas.

ria barosa
Muiños de Ría Barosa en Barro

La variedad de los cereales cultivados en Galicia también contribuye a la calidad de nuestros panes. El uso de “fariñas” de cereales atóctonos (el trigo, el centeno y el maíz) es un elemento fundamental: la materia prima. Llegando a identificarse hasta 83 variedades de trigo y 53 de centeno autóctonos recogidos en 44 Concellos Galegos.

Esta “fariña galega” resultante, principalmente de trigo y centeno, son harinas de gran fuerza, mediente amasados y fermentaciones de larga duración  se crean masas lentas de alta calidad (masas madre natural).

La humedad en el ambiente y la alta hidratación, al añadirse mucha agua durante el amasado (cerca del 85%), le dan a la miga una ligereza y esponjosidad agradable (alveolado pronunciado e irregular) a la vista y al gusto, texturas diferenciadoras de otros panes no propios del noroeste.

La tradición panera en Galicia responde a los gustos de la población, aquí nos gusta el pan más hecho que en otras zonas como Castilla o Levante, por ello nuestras cortezas (codias), como las de Zamora, son más tostadas, gozan de un sabor más potente y consistente.

Son su profundo sabor y  el punto de acidez en boca, acompañado de un intenso aroma, los que encumbran al pan Galego en la Champions League de los panes.

El pan es un elemento clave en la gastronomía gallega tanto en la tradicional, de acompañamiento para guisos y salsas,  como en la nueva cocina que ha recuperado variedades y calidades para elaborar espectaculares cestas que maridan en sus complejos menús degustación. En las fiestas populares, esas de feria y campo, el pan sustituía al plato para que los romeros pudiesen comer: sardinas, pulpo y hasta churrasco. Incluso en la gastronomía funeraria juega un papel protagonista, ya que como sabéis, era típico en muchos pueblos de Galicia rendir homenaje a los muertos con una cuchipanda “post mortem” donde entre las muchas viandas no podía faltar el pan, llegando incluso a abrir las panaderías especialmente para este fin en su día de descanso.

De las diferentes presentaciones de pan que hay la Denominación Geográfica recoge cuatro tipos: la hogaza (bolo), la torta (bola), la barra y la rosca (en forma de aro). Existen otras presetaciones mantenidas desde tiempos remotos por los panaderos de los diferentes pueblos, villas y ciudades de Galicia, pero permitidme que no me detenga en ellas; lo que si quiero es hacer un pequeño recordatorio a aquellos lugares donde, a lo largo de mi vida gastronómica, tuve la oportunidad de probar sus panes, unas veces con peces, otras con carne, pero siempre con vino.

“Bola do Porriño”: hogaza de corteza rasgada suavemente con harina espolvoreada, miga esponjosa y color oscuro.

“Bola de Santiago”: tortas de trigo centeno de color oscuro y con harina espolvoreada por su corteza rugosa.

“Mollete de Santiago”:  hogaza de corteza abombada, crujiente, dulce con un moño muy pronunciado, su miga oscura y esponjosa denota toques de acidez.

“Moña do Barco”: hogaza de corteza abombada y crujiente coronada por un moño, de miga esponjosa y oscura.

“Pan de Cea”: tanto si es en “poia” o en “mollete” es un pan indescriptible por si solo, lo conocerás por su corte característico en el centro de la corteza, el mejor acompañamiento posible para el pulpo.

“Pan de Carral”: con forma de moño, es uno de los más conocidos de Galicia más allá del “telón del grelo”, 20 panaderías mantienen vivo el proceso tradicional de su elaboración, os recomiendo ir a su fiesta en el mes de Mayo.

“Pan de Carballo”: elaborado con harinas de la zona, molidas en molinos de piedra situados en el curso del río Anllóns, presenta diferentes formas (a mí me gusta en barra), su fiesta homenaje es en Julio.

“Pan de Neda”: desde la edad media se elabora este manjar, que tiene un intenso sabor, se puede comer recién salido del horno o dejarlo madurar un día para que su miga coja consistencia.

“A Broa da Miña Avóa”: hecha fundamentalmente con harina de maíz, acompañada de centeno y trigo en perfecta aleación; cocida en el viejo horno que se trasladó desde la casa original, coción lenta a leña. Corteza dura y aromática, miga compacta pero fácil de deshacer, aroma a infancia. Con huevos fritos esmagado es un manjar.

Pan de Cea (2)
Pan de Cea

El pan es más que un arte, algo más que tradición, es una religión en nuestra tierra. No es casualidad que tengamos el honor de tener el primer pan con Denominación Geográfica Protegida: el Pan de Cea. En las manos de los maestros panaderos que transmiten su saber de generación en generación, entre las paredes de los obradores, reside la magia y la fuerza para continuar con este gran trabajo diario que permite que nuestros platos nunca se queden huérfanos.

El olor a pan ha dejado impresiones imborrables en mi memoria; cada vez que huelo pan de maíz me ataca el recuerdo de aquellas noches de San Xoan, alrededor de una “fogueira-charela”, mi abuelo tocando la gaita, con la parrilla bien surtida de las sardinas que mojaban el “pan de millo” de mi abuela.

 

A Ramallosa-Vigo 1.0: Subidas y Vistas

Comienza la segunda etapa bien temprano, después de un desayuno contundente (pan con tomate, aceite y sal, un zumo de naranja, un yogurt con cereales y un plátano)  para poder enfrentarnos a las subidas que el camino nos tiene preparadas para hoy.

Tengo que deciros que me ha sorprendido mucho el Pazo Pías. No me esperaba que esta Hospedería Jacobea tuviese tantas opciones de alojamiento. El edificio principal es un pazo del s. XVII mandado contruir por Don Félix Correa de Alemparte, escribano de Baiona y miembro del Santo Oficio. A mediados del s. XX fue cedido a la Congregación de Apostólicas del Corazón de Jesús por doña Ramona Diéguez Cervela. Esta orden es la que en la actualidad gestiona el inmueble que ha tenido diversos usos sociales en sus dos edificios anexos: Escuela-hogar y casa de ejercicios espirituales. El 21 de Agosto de 2015, tras adaptar y renovar sus instalaciones, fue inaugurado como hospedería y nombrado punto oficial de sellado de la Compostelana en la comarca. Al entrar en el edificio del antiguo pazo nos encontramos la recepción en la zona noble y una escalinata que lleva a la segunda planta donde están el comedor para desayunos y algunas habitaciones dignas de un buen hotel. Acogedoras, exteriores, con buena limpieza e iluminación; destacaré el uso de materiales nobles, la comodidad de sus camas y sobre todo el poder disponer de baño privado en la habitación (algo no muy común en este tipo de establecimientos) se agradece enormemente.  Su directora, Mónica, es una persona amable y atenta, con una dilatada experiencia en el sector y que guarda alguna historia interesante que os recordaré cuando hagamos parada en el Deza. El pazo en sus  3.000 metros cuadrados de superficie y sus 10.000 de jardines tiene lugares maravillosos para fotografiar, pero de todos yo me quedo con el insólito hórreo de 2 plantas.

Tras la pequeña subida del Camiño da Cabreira entramos en el ámbito rural de A Ramallosa, separados de la carretera general nos adentramos por caminos (do Souto y da Rosiña) que discurren entre casas, superaremos la autopista por un viaducto y tomaremos el camino que nos conducirán hasta Priegue (donde se encuentra el Cruceiro das Rexas). Este tramo de reciente creación aprovecha el curso del río Muíños y tiene dos iglesias de referencia: San Fiz y Santiago de Parada o San Pedro (donde el Apóstol es el patrón). Es de justicia decir que en este tramo nigranense se agradecen los paneles informativos que podemos encontrarnos en los principales monumentos cercanos a la ruta (Casas Nobles, Iglesias y Cruceiros).

Iglesia de Parada (2)
Iglesia Santiago de Parada

Si ayer visitábamos el pazo de Cadaval, hoy son de visita obligada el pazo de Urzáiz (s. XIV, declarado Bien de Interés Cultural, destacan los blasones nobiliarios de las familias que fueron propietarias, su jardín del s. XIX, su palomar y su bella fábrica lo convierten en un lugar de ensueño) y el de Cea (s. XVI, construído por el Abad San Félix de Nigrán, Monumento Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural; su planta en forma de L, su preciosa capilla, sus jardines y también su palomar resultan actractivos a la vista) tras nuestro paso por el núcleo urbano de Nigrán. Después retomaremos el camino por el monte de San Román hasta llegar a la parroquia de Priegue y dejar atrás el primer Concello del día.

Ya en Vigo el camino se cuela por el Parque Forestal de Saians donde podremos disfrutar de la compañía del entorno natural y sobre todo de las fantásticas vistas sobre Coruxo, la Ría de Vigo y Vigo. Al llegar a Coruxo, al borde de la carretera, nos recibe su Iglesia Románica (s. XII-XIV). De origen monasterial (perteneció a los benedictinos), planta basilical coronada por tres ábsides circulares y con unos espectaculares lucernarios dignos de mención. La iglesia de San Salvador de Coruxo, por su estado de conservación, es uno de los mejores ejemplos, junto con los templos de Bembrive y Castrelos, de este estilo en la ciudad de Vigo.

Vista Coruxo 1
Vistas de Coruxo desde Saians

A partir de aquí nuestros pasos nos llevarán pegados a la carretera PO-552, atravesaremos el polígono industrial donde a parte de los concesionarios de coches de alta gama hay poco que ver; bueno, quedan los restos de la fábrica de MOHASA (creada en 1969 formaba parte del Grupo de Empresas Álvarez, que llegó a tener 5000 empleados y era el propietario de Santa Clara; la actividadad de esta planta estaba centrada en la producción de loza para hostelería) para los nostálgicos de la historia industrial de la ciudad.

Abandonamos la PO-552 desviándonos a la derecha por la Ctra. Matamá-Pazo para comenzar la subida hacia el barrio de Matamá, pero antes os recomiendo una parada en el Restaurante O Lagar (buen pincho de tortilla con la consumición y sellan la Compostelana) para refrescarse y aprovisionarse de energía antes de las subidas que nos esperan. Este tramo es de asfalto y aceras, destacaría un pequeño camino que va paralelo al Rego da Presa donde podemos encontrar  lavaderos, fuentes catalogadas y algunos molinos muy interesantes como los de A Balsa y As Carneiras.

San Pedro de Matamá
Iglesia San Pedro de Matamá

Matamá cuenta con importantes yacimientos arquelógicos, los más antiguos datan de la Edad de Bronce, hay restos de un par de castros y varias estaciones de arte rupestre (Da Mó, Fabal, As Tomadas, Gáspara y Os Sobreiros). También nos encontraremos con la neoclásica Iglesia de San Pedro de Matamá (s. XVIII) que guarda en su interior un viejo retablo que en su día perteneció a la antigua Colegiata de Santa María.

Después de la simpática subida al alto del barrio comenzará nuestro descenso hacia Pereiró-Balaídos por el Camiño Real, bajaremos por un vial estrecho entre casas hasta llegar a la parte trasera de la Factoría de Citröen y del Cementerio de Pereiró. En este punto el Camino Oficial discurre pegado al muro de la fábrica de coches y desemboca en la Avenida Alcalde Portanet; tengo que decir que es el peor tramo de camino que he visto, apenas se puede pasar, hay maleza, casas abandonadas, mal olor y da muy mal rollo. Es una vergüenza que la ciudad de Vigo no le de el trato que merece al Camino, luego a su Alcalde se le llena la boca dando discursos en los conciertos de sus obras y milagros cuando no es capaz de tener limpio y bien señalizado un camino por el que entran muchas personas que se llevan una mala imagen de la ciudad.

Pereriró
Cementerio de Pereiró

Yo os propongo que en vez de desviaros por ese ramal sigáis de frente hacia el Cementerio de Pereiró, puede parecer siniestra la propuesta, pero os aseguro que no os va a decepcionar. Fue inaugurado en 1898, cuando el desastre de Cuba, de hecho hay un monumento de la Cruz Roja a los repatriados que llegaron al Puerto de Vigo (entre ellos mi bisabuelo y mi tatarabuelo), las monumentalidad de los mausoleos de las grandes sagas industriales de Vigo, de los famosos e incluso de los grandes arquitectos que dejaron su huella en sus propias tumbas. También podemos encontrar varias obras del escultor Asorey. Perdonadme que no me parezca macabra la recomendación ya que desde niño, aprovechando nuestras periódicas visitas al panteón familiar, recorría el cementerio asombrado por la teatralidad funeraria y restándole importancia a la muerte al saber que cuando me den sepultura mi vecino de enfrente será el fundador del Faro de Vigo, Ángel de Lema y Marina.

Terminada la visita dirigiremos nuestros pasos hacia la Avda. Portanet donde tras unos edificios nos espera el Puente Medieval de Castrelos, en el valle del Fragoso, servía para cruzar el río Lagares. Aunque posiblemente sea de origen romano su fábrica es medieval, con un solo arco de medio punto y construído en cantería de granito con remates de mampostería. Actualmente el cauce del río está desviado y ya no tiene uso, está vallado desde que a finales de los 80 se hiciera una restauración y excavaciones arqueológicas. En 1991 fue declarado Bien de Interés Cultural con categoría de monumento histórico artístico.

Puente romano
Puente de Castrelos

Ahora llega el plato fuerte del día, el Camino nos lleva hasta el Parque de Castrelos. Para mí es uno de los lugares más especiales de la Ciudad por varias razones: por tantas tardes de aventuras de Gorgorito, por todas las pretemporadas de entrenamientos corriendo por sus caminos,  por tantos y tantos maravillosos conciertos en noches eternas; pero sobre todo porque algún antepasado mío fue el culpable de que hoy podamos disfrutar de este espacio. Adolfo Gregorio Espino (Alcalde de Vigo entre 1923 y 1927, abogado, periodista, Director del periódico La Noche, fundador del Colegio de Abogados y miembro de la Liga de Defensores de Vigo) convenció al Marqués de Alcedo para que cediera este espacio a la Ciudad a cambio de que fuese nombrado Grande de España y alguna otra cosa que igual os cuento algún día cuando profundice en la historia de Castrelos y el Pazo Quiñones de León.

Los vigueses lo conocemos por Finca de la Marquesa, ya que mientras que la viuda del hijo del Marqués de Alcedo no se vuelve a casar y se marcha a inglaterra, esta disfruta del usufructo del Pazo restándole inmediatez a la cesión que había hecho su suegro tras la muerte prematura de su hijo sin descendencia. En el 1924 lo cede pero hasta 1931 no pasa a ser gestionado por el Ayuntamiento.

El mayor parque de Vigo, es un pulmón, un lugar de descanso y esparcimiento, una verdadera joya que tiene un gran valor paisajístico y botánico. Desde 1955 es Jardín Histórico y Bien de Interés Cultural. Sus sendas, sus especies árboreas, su anfiteatro para los conciertos, el lago artificial, los bancos, las fuentes, los regatos y el Pazo con sus jardines lo convierten en un lugar que no puedes perderte. El pazo es del s. XVII y fue construído sobre los restos de la Torre Lavandeira (s. XV), en su interior alberga el museo de Vigo, una importante sala de arqueología y dos pinacotecas gallegas (una antigua y otra contemporánea). Arte, aqueología e historia en el interior de uno de los mejores ejemplos de arquitectura palaciega de Galicia.

Pero como ya os dije Vigo, al igual que Baiona, merece un capítulo para ella sola.

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Senda del Lagares

Continuaremos nuestro derrotero por la fantástica senda del Río Lagares que atraviesa la quinta del Pazo. Es sin duda, la parte más bonita y relajante del día ya que discurre a la sombra de árboles, por camino de tierra y con el río fluyendo a nuestra izquierda. Así, hasta llegar a Sárdoma y subir hasta la Provincial para deternernos un rato en el Pazo de San Roque antes de llegar al barrio de O Calvario.

El pazo de San Roque pertenece en la actualidad a la entidad ABANCA, construído a finales del XVII, el pazo suele estar cerrado pero su fantánsticos jardines son públicos y la entrada a la capilla también. Muy recomendable es asistir a la romería de San Roque donde miles y miles de devotos se congregan en las inmediaciones del pazo para pedir milagros a Santo. Ese día y algún otro se puede visitar el interior del pazo.

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Capilla Pazo de San Roque

Al fin cerca de casa, de mi barrio de O Calvario, donde daremos fin a la jornada.

Como habéis visto he titulado al camino 1.0, el motivo no es otro que el que esta etapa tiene otra ruta alternativa que te llevará hasta Vigo por la costa, pegaditos a las playas y al mar. Ese otro itinerario será el objeto de mi próximo post sobre el Camiño Portugués pola Costa.

Receta: Pulpo Estilo 1906

Decía la Tía María de Carballiño que el pulpo nunca podía faltar en una fiesta. Aún nos queda en el paladar la resaca de la fiesta omónima que se celebra en la localidad ourensana de Carballiño, de la que he disfrutado tantas veces. Nunca he vuelto a probar un pulpo como el que nos hacía María por eso nunca lo hago al estilo tradicional.

Os dejo mi receta, que sirva de homenaje a la fiesta y a la Tía, con dos de mis ingredientes favoritos: el pulpo de roca de A Guarda y la 1906 de Estrella Galicia. Con este matrimonio nada puede salir mal si seguís la receta y conseguís dominar a vuestra olla exprés. Os dejo las fotos con todos los pasos… Pulpo con sabor y en su punto de cocción.

Portada pulpo

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