Poesía: Frustración.

Espida praia de outono,
foto dunha serea decadente,
silencio pérfido e angustioso,
agarimo dunha muller distante.

Frío como o vento tolo
que me corta a fronte,
sábeme a moi pouco
compartila con outra xente.

Agora míroche e choro,
non son eu o que mente,
son os teus ollos nun marco roto
os que me miran indiferente.

Respiro profundo,
nado ao contraxeito,
pénsoche cada segundo,
síntome impotente.

Vigo, Vigo… ¡qué carallo si hasta su nombre suena bonito!

Cuando eres joven a penas tienes recursos dialécticos para defenderte, más aún, cuando por diversas razones tienes que vivir fuera de tu ciudad, de tu pueblo, de tu gente… ahí te vuelves más pequeño y retraído de lo que te gustaría; pero es lógico adoptar una postura de defensa cuando temes ser agredido.

Llegó el día en que me cansé de escuchar eso que tienen siempre en la boca los que desconocen el mundo por caminar con los ojos cerrados y tener una mente minifundista: “Vigo, es feo”. Primeramente sería “fea” porque es una ciudad, pero dejando a un lado el tema gramatical, yo no niego que la percepción de alguien pueda ser esa, entiendo que haya gente que no le pueda gustar la ciudad, es más lo respeto. Lo que no entiendo ni respeto es a aquellos que sin conocer la ciudad o por motivos de odio localista tienen como recurso típico el decir esto cuando se enteran de que eres de ahí.

Yo no voy a decir que Vigo sea más bonita que A Coruña, ni viceversa, son ciudades diferentes y como el gusto está en la percepción de cada uno no sabría deciros. Yo estoy enamorado de este bendito caos de cuestas y puestas de sol. Así que, parafraseando aquello que decía Manquiña en la película “Lena”, en la escena en la que Marta Larralde y él van en coche sobre el puente de rande, cuando gritos dice “¡Vigo, Vigo… qué carallo si hasta su nombre suena bonito!” y acto seguido empieza a sonar “Puerto de Vigo, Puerto de Vigo eres refugio del pescador…”. A mí esta escena me parece perfecta para una campaña de marketing de la Ciudad, al igual que también me lo pareció el videoclip del grupo vigués Eladio y los Seres Queridos: El Tiempo Futuro.

Aquí os dejo mi visión de la ciudad en forma de poema, espero que os guste.

Vigo
– Cando lle declaras o amor ao caos.

A cidade era verso de loureiro
e miles de oliveiras pantasma
camiñando entre os edificios.
A cidade era un balcón sobre a ría,
música dos oitenta, sirenas de fábricas
e o solpor máis bonito do mundo.
A cidade era un porto infestado de barcos,
colapso caótico, orde dentro do caos.
A cidade era de pedra, formigón e asfalto…
praias de fina area e lugares con encanto.
Era centos de mareas e outros tantos naufraxios
por culpa dos cantos de serea
que enganaban aos mariñeiros novatos.
A cidade era brisa de sal,
vento do sur sempre cálido,
a chuvia agarimosa no frío inverno,
a maxia da luz do sol case todo o ano.
A cidade era moderna pero tiña pasado,
baixo a terra agochábase o legado,
os restos que quedaron tapados
pola acción despiadada do home na procura de espazo.
A cidade era ingobernable
e os seus políticos mesmo parecían de saldo,
maldita historia recente
que lle quitou o protagonismo de antano.
A cidade era filla dun castro,
os muros dun castelo no alto,
o valor e a xenerosidade das persoas
que pola súa liberdade loitaron.
A cidade era depredadora
do mar que se foi tragando,
recheos que exterminaron praias
para que o home tivese traballo.
A cidade era una lata de conservas,
unha cadea de montaxe e estaleiros parados,
arume á subasta na lonxa de altura
e o frío dos peixes conxelados.
A cidade era soportais,
redeiras e patelas nunha foto,
a memoria do aquivo Pacheco,
o recordo do Berbés nun cadro.
A cidade era celeste
cando o balón xogaba a ser un canto rodado,
a voz e o alento das persoas
que animaban ao equipo sen descanso.
A cidade era un mundo tolo
que se foi desenrolando,
o resultado do paso do tempo
que lentamente a foi transformando.

Oia-Ramallosa: respirando el Atlántico.

Madrugar mucho tiene sus ventajas, desde Oia puedes ver salir el Sol tras las montañas mientras desayunas. Creedme que es un espectáculo digno de fotografiar con la retina. Comenzamos el Camino dirigiendo nuestros pasos hacia una senda de tierra, dejando a nuestra espalda el Monasterio, el Arrabal y los recuerdos de la buena mesa de la noche anterior.

Esta parte del camino es de las mejores porque está en muy buen estado, la senda es de tierra y  transcurre paralela al mar (cómoda para caminar o correr); pero el punto fuerte es que no necesitas ipod, la música del sonido del mar te acompañará durante esta parte del viaje, el viento marino acariciándote y si a eso le unes el olor a sal fruto de las olas que rompen con las rocas pues resulta muy reconfortante. Caballos, bueyes, ovejas y cabras en los cercados que hay a ambos lados del camino, algunos chalets muy bonitos,  un grupo de portugueses y otro de italianos peregrinando a Santiago. Lo más negativo de este tramo es la falta de árboles o sombra, si lo realizas un día de Sol puedes quedar abrasado, pero es lo normal es que al estar tan próximo al mar no haya excesiva vegetación para abrigarnos, por eso es conveniente hacerlo a lo “Pedro Madruga”.

recorrido Oia
Vista de la Costa Oiense

Es una pena no venir con tiempo y poder desviar nuestro camino para visitar As Sobreiras do Faro en Viladesuso (un bosque de alcornoques desarrollado y gestionado por los comuneros de la zona, con gran riqueza ecológica y etnográfica que tiene el honor de ser: desde el 2011 el primer Parque Natural Privado de Galicia  – Espacio Privado de Interés Natural- y el bosque mediterráneo más occidental de Europa. Tiene una senda de 3 km. que transcurre entre los montes de O Pousiño y O Faro pegado al curso del río Broi) o también visitar las Pozas de Mougás y Pías (formadas en las laderas de a Serra da Groba donde el río Mougás hace una espactacular cascada que termina en un pozo, mientras que el regato Pías hace lo propio aunque en menor medida; a lo largo de sus cursos podremos encontrar numerosas “pozas” donde mitigar nuestro calor).

Poza de mougas
Poza de Mougas

Llegados a Mougas es parada obligada para refrigerarse y alimentarse el Aguncheiro, en la zona se encuentra el Camping de Mougás (a los que le guste el campismo les recomiendo que visiten sus instalaciones para que lo valoren como una opción de lugar de vacaciones). Permitidme que ahora si hagamos el primero de nuestros desvíos, pasando el Aguncheiro y dejando atrás los restos del Campo de Fútbol del Mougás,  para conocer A Cabeciña. Área arqueológica y mirador natural sobre los antiguos dominios del cenobio oiense. A 142 metros sobre el nivel del mar tenemos unas espectaculares panorámicas del Atlántico, del puerto natural de Mougás y de los caprichos geológicos de la madre naturaleza. Pero lo que más  me gusta de este sitio es su patrimonio arqueológico: hay un conjunto de petroglifos donde se representan laberintos y circunferencias concéntricas,  también en otras rocas podemos observar cazoletas y los restos de un asentamiento castreño. Existe un mapa de la edad media (s. XVII) donde aparece indicado que allí se encontraba la Fortaleza de Cabestán. Tras las puesta en valor del área por un grupo de arqueólogos (2012) podemos ver las capas de las diferentes estructuras propias de un castro, desde su sistema defensivo hasta su parte alta. Actualmente hay paneles informativos y una casa construída con materiales similares a los empleados por sus antiguos moradores hace 4000 años.

A Cabeciña Petroglifos (2)
Petroglifos y vistas desde A Cabeciña

Seguimos avanzando en dirección a Cabo Silleiro, si bien es cierto que antes de llegar a este punto el Camino trepa por la montaña (esquivando el fenomenal hotel Talasoatlántico, un lugar para disfrutar y relajarse) y se hace más resguardado yo me realizaría el segundo desvío de la jornada para visitar: los restos del antiguo Faro, el Faro Silleiro y las ruinas de la antigua batería militar.

En el margen izquierdo de la carretera de A Guarda a Baiona está lo que queda en pie del antiguo Faro Silleiro, inaugurado en 1862 (aunque existe un Real Decreto de 1847 sobre el alumbrado de las costas que ya hablaba de la necesidad de una linterna en esa zona), inicialmente tenía una lámpara de mecha que utilizaba aceite vegetal como combustible hasta que en 1909 fue sustituída por una lámpara de petróleo.

En la ladera derecha encontramos el actual Faro, inaugurado el 3 de agosto de 1924, está a 85 metros sobre el nivel del mar. La torre del faro (30 metros) emerge en el centro de un bello edificio, su linterna de 3000 W (desde 1960) alcanza hasta 44 km en condiciones metereológicas favorables. Fue convertido en uno de los primeros en radiofaro, tuvo instaladas sirenas y unas lentes de 20 km para orientar a los aviones; así como, un emisor eléctrico de alcance 200 millas. Entre el 21 y 22 de diciembre de 1924 sufrió un incendio al caer un quinqué sobre unos algodones empapados en petróleo y el faro quedó inutilizado temporalmente hasta el 13 de Julio de 1925, por tanto tuvieron que reahabilitar el antiguo faro a toda prisa para dar servicio mientras se procedía a la reparación del nuevo.

Justo al lado del faro podemos ver las piezas de artillería custodiando la batería de Silleiro. Aunque todo el mundo que habla de dicho lugar sitúa la construcción de esta batería en 1940, realmente las primeras piezas de artillería se colocaron en 1923 (antes que el Faro) dos cañones Vickers procedentes de un acorazado que naufragó en las costas de Melilla. Sería en 1940 cuando se añada una tercera pieza y en 1943 es cuando se construye el complejo militar que hoy podemos visitar. Tras la Guerra Civil, España vive con el miedo de un posible ataque, por tanto se construyen por la costa una serie de baterías destinadas a proteger puntos estratégicos (la vecina batería de Monteferro, la betería Militar de San Vicente do Mar o la del Monte de San Pedro en A Coruña). La actividad como batería de defensa se mantuvo hasta 1979, tras desaparecer el Regimiento de Costa pasó a ser cuartel militar donde muchos vecinos prestaron servicio, después de que éste dejase de ser obligatorio se mantuvo un pequeño destacamento que lo custodiaba hasta que en 1998 es abandonada y pasa a ser destrozada pro vándalos y amigos de lo ajeno. Ver el estado en el que se encuentran actualmente, después de haber visto el acuartelamiento en pleno funcionamiento, me provoca estupor y rabia; pero aún así, es un estupendo lugar para visitar y hacer fotos bonitas. Además, existen un montón de leyendas y sucesos que han tenido lugar allí (por las noches se podían escuchar gritos y murmullos que provocaban que los militares fueran a refugiarse al faro, también hay una historia de unos encapuchados que quemaron una cruz allí, en el 2002 fue utilizado como centro de observación de la marea negra del Prestige). Historias a parte la construcción militar es una gran obra de ingeniería, sus 200 metros de pasadizos subterráneos se conservan en buen estado, el resto de las instalaciones han sido destrozadas… mientras el patrimonio se pierde a la espera de una solución por parte de alguien.

Retomamos nuestro camino por una zona boscosa en subida (Montes de Baredo) que nos conducirá hasta Baiona. El Camino Portugués no pasa por la zona del puerto, ni por el centro neurálgico de esta maravillosa villa, sino que la sortea por su parte alta (Barrio de San Antón) discurriendo entre las callejuelas del barrio histórico hasta enlazar con la calzada real que une O Burgo con A Ramallosa (destino final de la etapa).

Colegiata Baiona
Ex- Colegiata Santa María

Baiona por si sola tiene material suficiente para una historia en este blog, por tanto no voy a pisar contenidos de una futura entrada. Ahora bien, para los que quieran visitar la Villa os recomendaré, a parte de sus locales de hostelería, mis lugares imprescindibles: la Ex-Colegiata de Santa María, la Iglesia de Santa Liberata que guarda un Santiago Apóstol ecuestre, el Hospital Sancti Spiritus -hospital de pobres y enfermos que acogía a los peregrinos-, las fuentes de Ceta y el Pombal, el cruceiro de la Santísima Trinidad, la réplica de la Carabela La Pinta, La Virgen de la Roca (1930, Antonio Palacios) y como no la Fortaleza de Monterreal con su paseo perimetral exterior que enlaza con el paseo portuario.

Después de una parada gastronómica en Casa Rita (buen trato y sinceridad, buen producto y mejor cocina) dieta liviana a base de percebes de la zona (probad su versión en hamburguesa o las croquetas de centolla), camarones  y mero a la plancha; después de comer os recomiendo una parada en el establecimiento que Bico de Xeado tiene en Baiona (Helados artesanos con leche de la Granxa O Cancelo), yo personalmente estoy enamorado del de Licor Café de Gomaríz pero el de Hierbabuena no desmerece. Probad los diferentes sabores que os ofreceran allí y elegid el vuestro.

Playa Ladeira
Playa Ladeira.

Dejando atrás las playas de Santa Marta y Ladeira, dos buenos arenales para disfrutar del verano, me invaden nuevamente recuerdos de juventud, de esas noches mágicas de La Recta de Baiona, donde locales como La Bici y el Persígueme Rodríguez eran los culpables de que nos costase más de la cuenta llegar al Camping de Ladeira.

Al fin enfilamos Sabaris, vamos pasando antiguas casas de veraneo y otras de nueva construcción pero con el mismo fin, también la llamativa Iglesia con su Torre. ¡Qué pena que hoy no sea día de mercado! A nuestra izquierda el Esteiro da Foz con su bello paseo, a lo lejos se divisan: el Pazo Cadaval (S. XVIII), el río Miñor y el Puente de A Ramallosa. Posiblemente del s. XIII, de estilo románico tardío o gótico temprano, con sus diez arcos de medio punto ligeramente afilados, presidido por San Telmo patrón de navengantes. Éste se construyó sobre los restos de un puente romano que formaba parte de la vía XX “per loca maritima”, dice la leyenda que el bueno de Almanzor lo destruyó y que fue D. Pedro González Telmo (San Telmo a la postre) el que lo mandó volver a levantar y luego ya convertido en Santo lo protegió de su destrucción tras una gran tormenta.

Ponte Ramallosa
Puente de A Ramallosa

Ya en A Ramallosa, en el Concello de Nigrán, daremos por terminada nuestra primera etapa. Mi recomendación de alojamiento es el Albergue-Hospedería Pazo de Pías, en el próximo capítulo de este diario os ampliaré información sobre este curioso lugar.

 

 

Camiño Portugués pola Costa. La previa: Oia.

Santiago tiene un significado muy especial en mi vida, podría decir que me cambió por completo, que me hizo crecer… fui muy feliz allí.

Teniendo claro que el punto y final de la peregrinación es siempre Compostela, faltaba por decidir que camino elegir y desde que punto iniciar nuestro recorrido. Como hombre de mar, amante de las Rías Baixas y experiementador constante me decanté por el “Camiño Portugués pola Costa”; su juventud y desconocimiento por mi parte suponían atractivos suficientes para embarcarme en la bella tarea de contarle al mundo la experiencia.

libro
Libro donde se recogen nuestras ponencias del Congreso

En Marzo del 2007 tuve la suerte de ser uno de los ponentes (por mi condición de experto en marketing turístico) de un Congreso que se celebró en Pontevedra sobre “O Camiño Portugués”, titulado “O Camiño de Santiago para o século XXI. O Camiño Portugués”, donde hicimos  hincapié en las líneas de mejora que deberían de asumir las diferentes administraciones para potenciar este camino frente a otros; entre ellas, algunos ya resaltábamos la importancia y necesidad de tener un camino pegado a la línea de costa, con paso estratetégico por Vigo (la ciudad más grande de Galicia) y resaltábamos: la carencia de infraestructuras, el déficit de señalización y dotación de recursos tecnológicos para su difusión. Así como, también la implicación y complementación con otros tipos de turismo (rural, termal…). Porque en el fondo el Camino es también un foco de atracción que tiene que servir para seducir a los peregrinos con el objetivo de que éstos repitan y se conviertan en turistas fieles de nuestra Galicia.

camiño pols fosara
Entrada del Camiño Portugués en Oia

De ahí que una vez creado éste me decidiese por hacer esta valoración y divulgación del mismo.

El lugar de partida era otro de los dilemas que se me planteaban, si el Camiño Portugués original tiene a Tui como punto preferente de inicio de la ruta, el Camiño pola Costa la mayoría de los peregrinos lo inician en Porto, A Guarda o Camiña. Si bien es cierto que el puerto guardés sería un fenomenal punto de partida, pero no quise quemar las naves de otra historia que me gustaría contaros, así que decidí buscar otro lugar emblemático para iniciar esta secuencia de historias. Santa María de Oia fue el lugar elegido.

La primera vez que visité este lugar fue hace 28 años, el motivo no fue otro que el futbolístico, recuerdo que fuimos a jugar contra el Oiense y tras acabar el partido nos fuimos a comer el bocadillo de rigor al descampado que hay delante de la entrada a la Iglesia y al Monasterio de Santa María. Tiempo después, mi primo y yo, fuimos en bicicleta desde Vigo hasta allí y volvimos extenuados después de sortear las corrientes de viento de la costa y un par de pinchazos.

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Panorámica del monasterio Real de Santa María de Oia

El Real Monasterio de Oia se encuentra en el antiguo trazado de la vía romana que unía A Guarda con Baiona (base del trazado del Camiño pola Costa) y es el único ejemplo de abadía de la orden del Císter pegada al mar. Desde 1931 es Bien de Interés Cultural, pero su estado actual no es bueno, se mantiene con pequeños arreglos. Es una pena que Juan Martínez (accionista de la propietaria del complejo- Vasco gallega), como me reconocía tomando un café hace unos años, no haya podido desarrollar su proyecto de restauración y conversión de las instalaciones en un Hotel-Talaso. Catorce años después de su compra todavía no tienen licencia, el Concello se ampara en déficit hídrico, pero la realidad es que no han movido un dedo para modificar las calificaciones urbanísticas. El resultado es que una empresa ha invertido su dinero y no puede hacer nada para recuperarlo, que el recurso turístico languidece y que los políticos permanecen impasibles.

Las primeras noticias que tenemos del cenobio datan del s. XII, cuando durante el reinado de Alfonso VII éste realiza diversas donaciones al monasterio, hasta que en el año 1149 les entrega todas las posesiones reales que la Corona tenía en los lugares de: Mougás, Viladesuso y Pedornes. En 1185 se adieren a la Orden del Císter y la fisionomía externa del monasterio cambia hacia la sobriedad propia del estilo cisterciense.

Los “monjes artilleros” de Oia se ganaron su fama por la defensa de la entrada de la Ría de Vigo, en 1624, hundieron cinco barcos piratas turcos, lo que les valió el reconocimiento de Felipe IV, así pudieron disfrutar de nuevos privilegios y de la obtención del título de “Real Imperial Monasterio de Santa María de Oia”.

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Curro de Mougás

Pero no solo en el arte de la guerra eran innovadores los moradores del cenobio. Frente a sus muros todavía quedan los restos de la pesquería que construyeron para que con las subidas y bajadas de la marea la tarea de la pesca les fuera más fácil. También fueron los introductores de la cría de caballos en libertad, actividad que todavía pervive en la comarca y que se puede disfrutar si asistimos a la celebración del curro de Mougás o si nos damos un paseo por la serra de A Groba. A nivel agricultura aportaron el sistema de roturación de las tierras para oxigenarlas y hacerlas más productivas, implantaron el cultivo francés de las viñas y abrieron caminos de comunicación por el contorno. 140 abades gobernaban el monasterio (1137-1835). Se han encontrado indicios de que en el monasterio existía una botica que daba servicio a los vecinos, se sospecha que los monjes poseeían un jardín de plantas medicinales con las que preparar dichas pócimas curativas.

En el s. XIX con la ocupación francesa y tras la posterior desamortización de Mendizábal vendría la época de decadencia que terminaría con la expulsión de los monjes en 1838. El cenobio será vendido a manos privadas y su iglesia será convertida en sede parroquial dependiente del Obispado de Tui tras la separación parroquial de la iglesia de Padornes. En ella se encuentra la Virgen del Mar, patrona de Oia, que fue encontrada por unos labradores en 1581 mientras realizaban sus labores en la zona de la Orilluda. La talla representa a una Virgen que porta con una cadena a un perro fue conducida hasta los monjes del monasterio que no dudaron en portala a hombros hasta la iglesia y colocarla en el altar. En las costas gallegas han aparecido numerosas imágenes de cristos y vírgenes, se han creado las más variopintas leyendas alrededor de ellas, lo más lógico es que estas tallas no sean fruto de milagros sinó más bien de hundimientos de barcos o de la revolución iconoclasta que se produjo en Gran Bretaña y que hizo que gran parte de su patrimonio imaginario fuese destruído, pero otra parte fue a parar al mar. Ya se sabe que las corrientes y las mareas son muy juguetonas…

A principios del s. XX los jesuitas expulsados de Portugal arriendan el cenobio e instalan allí un colegio que sería desalojado en 1932 tras ser expulsados de España y ser nacionalizados los bienes de la Compañía de Jesús por orden del Gobierno Republicano. Hasta que en el 36 se levantan los sublevados y el monasterio se convierte en cárcel franquista, siendo la mayoría de sus reclusos de la zona del levante (catalanes, valencianos y mayorquines) tal y como atestiguan las escrituras que dejaron en las paredes de sus celdas.

interior iglesia
Interior Iglesia del Monasterio

Del complejo podemos destacar su iglesia del s. XII, parca en ornamentación, con la austeridad propia del Císter. El coro de la iglesia y su sacristía datan del s. XVII. Su claustro se terminó en el último tercio del 1500. Por lo que respecta al espacio destinado a los abades se realizan diferentes reformas, incluso en el s. XVI se añaden nuevas dependencias como las obras de los maestros Pedro del Campo o Bartolomé Hermosa (claustro de las procesiones, sala capitular, sacristía o coro alto).  En el s. XVII la ornamentación tomará mayor protagonismo; así como la actividad escultórica, el mejor ejemplo de esto es el retablo mayor de la iglesia. Pero será en el s. XVIII (en 1740 se reconstruye la fachada) cuando el monasterio experimente un cambio estético mayor a nivel estructural, adquiriendo un aspecto neoclásico; se crea una nueva torre y se amplía el cenobio entorno a un nuevo patio, el de Los Naranjos. Pero lo que más me llama la atención de esta construcción es la existencia de un patio de armas comunicado por un pasadizo con la fachada y con el claustro del cenobio.

oia
Vista do Arrabal

Actualmente se realizan visitas guiadas al Monasterio y al barrio del Arrabal. Os recomiendo poneros en contacto con la Oficina de Turismo. El Arrabal es un pequeño nucleo situado frente al Monasterio  que conserva algunos edificios dignos de fotografiar, si seguimos el camino a la salida del pueblo en sentido A guarda nos encontraremos con la ermita de San Martiño (1770) que custodia la imagen de San Sebastián que anteriormente se encontraba en la capilla de A Portela. En la praza de A Centinela hay un interesante cruceiro del 1764 realizado en fina talla.

Después de una visita cultural e histórica toca dedicarnos a placeres más mundanos y a aprovisionar nuestro cuerpo de energía para empezar O Camiño. En las proximidades del monasterio tenemos dos opciones: Casa Henriqueta (sito en una casa de dos plantas, de construcción noble restaurada con una buena terraza en su parte trasera desde la que se ven el mar y las torres del monasterio. Destaca por su buena cocina de corte gallego tradicional, platos abundantes, manteniendo el respeto por la materia prima y a un precio moderado. Buen servicio, personal muy agradable) y Tapería a Camboa (una fantástica terraza sobre el puerto de Oia con unas vistas envidiables del mar y del monasterio, bueno de todo el pueblo. Tapas y cocina tradicional gallega a un precio asequible).

casa puertas
Casa Puertas

Una vez saciado nuestro apetito, en el centro del pueblo tenemos una estupenda casa rural Casa Puertas donde podrás descansar disfrutando de unas instalaciones renovadas y limpias. La casa también cuenta con un encantador “salón de té” donde tomarse una tarta acompañada de infusiones y de una magnífica terraza sobre el mar que hará la delicia de los más pequeños.

 

Después de este intenso día toca descansar antes de inciar nuestro Camiño. Tras el “slow food” llega el “slow way”.

Historias de Fiestas, Torres y Cuernos

Cuando tenía 12 años una gripe mal curada derivó en bronquitis aguda, durante tres días tuve una fiebre de entre  39-40º; cuando el antibiótico hizo efecto y la tos empezó a ser productiva pude ver algo de luz a una situación nunca antes vivida. Mi cuerpo estaba tan destrozado que estuve dos días más en cama; así que, pertreché mi mesilla de noche de libros para hacer más amena la situación.

A pesar de que siempre he dibujado fatal de chico estaba empeñado en intentar reproducir, en un grueso blog de dibujo, todo lo que me llamaba la atención. Entre aquel batiburrillo literario había un viejo libro donde se recogían los principales monumentos de la Provincia de Pontevedra. De entre todos ellos, no me preguntéis por qué, me enamoré de las Torres de Oeste y  del puente de Pontevea. Tengo que reconocer que le puse tanto empeño a aquella reproducción a carboncillo que creo que fue la primera y única vez en mi vida que un dibujo mío no era digno de visitar la papelera.

Desde ese día quedé vinculado emocionalmente con las Torres.

Faustino Rey Romero
Faustino Rey Romero el día de la celebración, libro de Xosé Ricardo Losada.

Revisando en mi biblioteca encontré un libro fabricado artesanalmente y un poco deteriorado por el paso del tiempo y la humedad. “Escolanía de Merlos” rezaba la portada, su autor era un tal Faustino Rey Romero; abrí el ejemplar y encontré una dedicatoria a mi bisabuelo (profesor y escritor). En ese momento mi inquietud hizo que comenzase a buscar información sobre el creador de la obra. Rey Romero (Isorna-Rianxo) fue un párroco díscolo, antifranquista, intelectual, miembro de la Real Academia Galega y también un gran luchador en contra del celibato (tanto de palabra como de obra). Cuando ejercía su ministerio en las parroquias del Baixo Miño (Amorín y Currás) desarrolló una buena amistad con mi bisabuelo; en la Escuela Unitaria de Tameiga (donde era titular mi bisabuelo Fausto) organizaban a diario tertulias culturales y políticas que remataban en los bares de la zona donde intentaban trasladar sus pensamientos libertarios a las juventudes de Mos. Seguramente estas acciones, su manifiesto antifranquismo plamado en sus conversaciones y obra literaria, su gusto por el género femenino y el hecho de que realizaba homilías en Galego (eran cosas que no gustaban nada al Obispo de Tui: López Ortíz) hizo que terminase recluido en el padronés convento del Carmen y sin parroquia durante tres años hasta que regresó a su Isorna natal. Allí, siguió con su actividad cultural y política manteniendo relación con otros escritores e intelectuales (Bouza Brey, Rafael Dieste y Maximino Sar). De hecho, fue éste el que pagó la multa que le impusieron al grupo de teatro Airiños por representar “A fiestra baldeira” de Dieste. Su actividad se extendería a la otra banda del Ulla y llegaría a su punto álgido con la creación, junto a Baldomero Isorna Casal, del Ateneo Ullán. Este grupo de intelectuales fueron los encargados de gestar y celebrar, el 29 de Julio de 1961, la primera Romaría Vikinga en Catoira. Un año antes habían acordado realizar una fiesta para homenajear el desembarco del rey Ulfo. En esta primera edición celebraron en la capilla del recinto (en honor a Santiago) una misa homenaje a Xelmírez y a los defensores de la fortaleza, una pequeña representación del desembarco del rey vikingo y de su recibimiento por el obispo Cresconio (representado por el propio Faustino) donde el invasor se rendía al poderoso discurso cristiano que el actor-cura-obispo pronunciaba, un almuerzo de confraternización con sus correspondientes gaiteiros, un acto literario en el que participaron los escritores de la zona y ya entrada la noche encendían unas hogueras en las Torres para rememorar la señal de aviso de la llegada de piratas, según Rey Romero: “¡Es el fuego de los vikingos que nos vienen a atacar; que vienen los vikingos!” .  El cura de Isorna, en 1962, convenció a sus amigos de Rianxo a pasar la noche en la Torres sorteando las inclemencias del tiempo y los peligros de los animales e insectos que moraban en la marisma. Os prometo que seguiré en mi próximo post con historias de Don Faustino.

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Desafío Xacobeo 2010 a su paso por las Torres de Oeste

En el año 2010 David Meca (primer peregrino a nado) realizó la ruta marítimo-fluvial por la que se dice que llegó Santiago Apóstol a Galicia. El Director del Desafío Xacobeo 2010,  Mariano Martínez Mier (mi jefe y Consejero Delegado de la Empresa), fue testigo de lujo de la dureza del recorrido (condiciones de corrientes adversas, vegetación y lampreas incluidas) al ir en la embarcación que escoltaba a Meca; yo me tuve que conformar con verlos pasar desde la Torres de Oeste acompañado de un pequeño grupo de personas. Finalmente David llegó, pero en tan malas condiciones que tuvo que ser hospitalizado. Lo más curioso de la llegada, para mí, no fue que el nadador llegase destrozado, lo que me pareció extraño es que la meta estuviese en Pontecesures y no en Padrón, donde se encontraba el Pedrón en el que dice la leyenda que amarraron la barca en la que se realizó la “traslatio” del Apóstol en la búsqueda de un lugar seguro para dar sepultura al decapitado cuerpo. Recuerdo que el Alcalde de Padrón estaba muy muy enfadado.

Dejemos las batallitas a parte.

Tras la etapa inicial  del Ateneo Ullán, en 1965, la fiesta pasa a ser patrocinada por CEDONOSA (era una empresa de cerámica loca pionera en la fabricación de gres) y son sus trabajadores los encargados de organizarla hasta el año 90. Con este impulso económico y organizativo la fiesta se consolida como un referente en el calendario veraniego gallego, llegando a ser declarada en 1988 Fiesta de Interés Turístico Nacional (en Galicia solo hay 9 con esta distinción). Desde el año 1991 es Organizada por el Concello de Catoira  que consigue internacionalizar la Romaría tras hermanarse con la  la villa dinamarquesa de Frederikssund (1993) y con la villa inglesa de Watchet (1994), lo que le llevaría en el año 2002 a ser declarada fiesta de Interés Turístico Internacional.

La celebración actual, con muchos más medios (ya no se emplean ramas de árbol a modo de corona del Rey Ulfo como en la primera edición) y más profesionalizada (cuentan con un nutrido grupo de voluntarios que atesora experiencia) que aquella engendrada por el Ateneo Ullán, sigue conservando parte de la esencia que le legaron sus creadores. La fiesta se enmarca en las ruinas del otrora complejo militar las fincas aledañas. Allí instalan una Feira Vikinga y tiene lugar la cita gastronómica conmemorativa (Mejillones y Vino), amén de otros actos culturales y artísticos (representaciones teatrales y conciertos), incluso juegos vikingos… Un montón de actividades, os dejo el link con el programa del 2018. Pero el momento clave es el desembarco vikingo, la llegada de los drakkar cargados de vikingos y la simulación de la batalla es espectacular, ya que tanto los encargados de la representación  como el público asisten van ataviados con disfraces que pretenden emular a los vikingos y cristianos, lo que produce una simbiosis no vista en muchos festejos de esta índole.

Del pasado nos queda esa lectura del pregón que recuerda a los literatos precursores de la celebración, el desembarco y la comida campestre (empanada, pulpo y sardinas) que tiene lugar cada primer domingo de Agosto en Catoira. En los alrededores del recinto existen pequeñas fincas donde podemos ver a grupos de Romeiros reunidos en torno a improvisadas mesas y bancos de madera dando buena cuenta de las viandas y el vino que resulta indispensable en esta celebración.

Torre Oeste 23

El lugar donde se celebra está cargado de historia, declarado Monumento Histórico-Artístico desde 1931; en 1970 sufrieron una restauración pero su estado actualmente es bastante mejorable, solamente se conservan los restos de dos torres (dos de ellas conservan alguna pared levantada), los restos de algunas estancias de intramuros y la capilla de Santiago; a pesar de que en el s. XVIII sus murallas todavía seguían en pie y sirvieron para defenderse de los ataques de los piratas ingleses, finalmente terminaron por caer en el abandono. Las excavaciones realizadas constatan sus orígenes en el s. II al I a.C. (restos de cerámica y armas de bronce). Pero sería en la Edad Media cuando cobraría especial importancia al ser un punto clave en la defensa del comercio del río Ulla y de la Ciudad de Santiago de Compostela ya que era la entrada natural por mar a la misma. En el s. XII, durante el reinado de Alfonso V, éste cede los restos y ruinas del “Castellum Honesti” (que había sido  construido en el s. IX por Alfonso III el magno para proteger el sepulcro del Santo Apóstol tal y como el obispo Teodomiro había solicitado a Alfonso II) a la mitra Compostelana. Pasaron varios obispos por las defensivas torres que defendieron el Ulla de las incursiones vikingas hasta llegar a manos de  Xelmírez (que se dice que pudo nacer allí ya que su padre era el obispo Cesconio que estuvo al mando de la plaza), fue el primer arzobispo de Compostela  el que mandó levantar y reforzar las Torres para seguir con la tarea de frenar las incursiones  sarracenas a Compostela.

El recinto contaba con siete grandes Torres, la más grande era la de Lugo (financiada por la ciudad de dicho nombre), su forma era elíptica y junto con la de San Sadurniño (Cambados) y Santa María (A Lanzada) formaron la línea de defensa de la Ría de Arousa-Ulla primero contra vikingos, luego contra sarracenos y finalmente contra piratas ingleses.

paseo FluvialSin aburriros con más datos históricos… os recomiendo ir el primer domingo de Agosto a disfrutar de la “Romaría Vikinga” de Catoira, ver los espectáculos, contemplar la belleza de sus paisajes, aprender de la historia que guardan sus piedras, disfrutar de una buena comida en el campo y terminar con recorrido caminando por el estupendo paseo fluvial que rodea el lugar de Oeste.

Ah, por cierto, los vikingos no llevaban cuernos en sus cascos, pero os lo perdonamos.

 

Donde el mundo se llama Corrubedo

Os tengo que confesar algo: soy un cazador de historias. Desde pequeño tengo cierta debilidad por todos los cuentos de viejas, leyendas y relatos fantásticos de origen popular. Me gustaba estar con personas mayores para que me las contasen, a cambio yo frenaba mi hiperactividad y les hacía más fácil la tarea de cuidarme. El rural gallego rezuma “realismo mágico”, sus gentes han sido las encargadas de transmitir, de generación en generación, historias que rozando lo fantástico se convierten en algo cotidiano para terminar formando parte del imaginario colectivo.

Perspectiva Gran Duna
Panorámica del Parque Natural de Corrubedo

El otro día mientras hablaba con Javi Maneiro de sus lugares favoritos del Barbanza, me vino a la memoria un viaje que realicé a Corrubedo en el año 1999 (coincidencia con la canción de Love of Lesbian)  con un grupo de estudiantes de los Cursos de Verano de la Universidad de Santiago de Compostela. Había estado antes allí, cuando uno podía lanzarse desde lo alto de las dunas a modo de gigantesco tobogán, pero hasta ese día no era más que otro de los lugares bonitos y divertidos que había tenido la suerte de visitar.

No recuerdo su nombre, solo sé que tenía un compañero de autobús, casi tan inquieto como yo, que no paró de hablar en todo el trayecto desde Santiago a Riveira. Al llegar a la carretera que conduce al Parque Natural empezó a hablarme de los bocadillos de pulpo que comía en el Puerto de Corrubedo, de que iba a hacer surf al Vilar, de que si tenía una casa en Aguiño… Yo la verdad que estaba saturado. Así que, en cuanto bajamos del autobús, apresuré mi paso en busca de la tranquilidad; pero todos mis intentos de desmarque fueron abortados. Así, nada más llegar a los pies de la Gran Duna tanta penitencia tuvo su premio. Cuando me dijo: ” sé una leyenda sobre este lugar”, en ese momento me olvidé de todo lo anterior y le pedí que me la contase. Entonces me puso la mano sobre el hombro y con su consabida pedantería comenzó el relato: “Bajo esta duna que ves ahí, dice la leyenda, que está sepultada la aldea de Valverde. Te preguntarás por qué. Pues el motivo no es otro que por cuestiones de amor, más bien de desamor. En esta aldea vivía un rey con su preciosa hija, un día un viejo rey moro visitó el lugar y después de conocer a la princesa se enamoró de ella. Decidió pedirla en matrimonio a su padre, el  rey, pero éste desconfiado de la destreza con la que manejaba la espada el moro le denegó la mano de su hija. Como venganza El  Moro provocó un cataclismo que ahogó la ciudad. Pero antes de que esto se produjese la población tuvo la visita del Ave Tora que les anunció la inminente catástrofe”. En ese momento Corrubedo pasó de ser un lugar hermoso a ser extremadamente mágico. Años más tarde escuché otras versiones de esa historia, como la de que Santiago Apóstol estaba presente en el momento del cataclismo y dijo “non quero ver tal” lo que dio origen al lugar de Bretal en Olveira. Me contaron otras, también muy inquietantes, propias de Cuarto Milenio, como la de la mujer que aparece concinando entre las rocas cuando baja la marea.

Gran duna cerca
Gran Duna

La realidad es que, dejando mitos y leyendas,  este complejo dunar se formó en el cuaternario, hace 12.000 o 15.000 años, momento en el que aparecen los homínidos en el mundo. Actualmente es un Parque Natural (desde 1992) que abarca 996 hectáreas con diferentes hábitats donde se encuentran gran variedad de especies; su principal atractivo es la duna móvil de 1 kilómetro de largo, 250 metros de ancho y 15 metros de alto. No podemos olvidarnos de las lagunas de Carregal (agua salobre) y Vixán (agua dulce) que enriquecen el complejo dunar, formando le mejor barra-laguna litoral existente en Galicia. Sus humedales cuentan con diferentes observatorios de aves. Una de las cosas que os recomiendo de este lugar es disfrutar de la playa del Parque, formada por dos arenales: el de Ladeira y su vecino, O Vilar, que tiene más de 3 kilómetros de extensión para caminar o correr sobre la arena mojada.

Muy cerca del Parque Natural, sin perder nuestro objetivo de llegar al Faro, debemos desviar nuestros pasos unos minutos para dirigirnos al Dolmen de Axeitos. Volviendo a las leyendas de los “mouros” (prometo hablar de este fenómeno) también es conocido como: “A Pedra do Mouro”. Podemos fechar este monumento fúnebre entre el 4000 o 3600 A.C., está en la parte alta de un montículo y en su día estuvo cubierto por piedras formando un túmulo. Su estado de conservación es bueno y en sus piedras encontramos labrados algunos petroglifos. El entorno que lo rodea es agradable, un bosque con robles y bancos donde podemos aprovechar para relajarnos y reponer fuerzas.

En Galicia aún quedan pueblos con estirpe, arraigo y esencia marinera; el de Corrubedo es uno de ellos, la vinculación intrínseca con su pequeño puerto queda patente nada más entrar en tan pintoresco lugar. En el mismo puerto, hay dornas varadas y un sinfín botes amarrados esperando para salir a faenar. Una pequeña playa con niños y mujeres, grupitos de jóvenes en las rampas escuchando música, esperando a que suba la marea. En el aparcamiento del espigón los coches se disputan los huecos. Hay tres lugares para comer y tapear: el Benboa (donde puedes elegir el producto en los puestos de su mercado antes de ser excelentemente cocinado), el  Ferruxe (donde tomar unas tapas y raciones desde su terraza con vistas al mar y las dunas)  y como no, el mítico Bar Pequeño  (para tapear entre historias y con historia). Los restos fabriles dejan patente la importancia que en el s. XIX tuvo la industria de la salazón y la conserva en el pueblo. Su casco histórico a pesar de ser pequeño conserva casas recién restauradas muy bonitas, dotando de encanto y personalidad a sus estrechas calles. Desde cualquier punto del puerto hay unas fantásticas vistas sobre el mar y el parque de Corrubedo, pero las que se pueden disfrutar desde el final del espigón no tienen comparación.  Corrubedo es tierra de Grandes Marineros y Patrones, su generosa gente ha sido muy activa en tareas de auxilio marítimo, por ello les fue concedida una Medalla Colectiva de Salvamento de Naufragios. A pesar de haber perdido población por el auge de otros puertos y ciudades marineras, se ha convertido en un importante destino turístico y lugar de segunda residencia de muchas personas.

Después de haber disfrutado de las viandas en cualquiera de las tres propuestas que os acabo de comentar, después de haber ingerido algún que otro chupito de licor café, es el mejor momento para bajar la comida con una caminata hasta el Faro de Corrubedo. Saliendo del pueblo, en su parte alta, encontramos la carretera que nos conduce hasta la famosa linterna (ver videoclip de Javi Maneiro grabado en el Parque de Corrubedo y en el Camino al Faro), al final de una profunda recta encontramos la luz más famosa de Galicia. A la espera de su conversión en complejo turístico podemos disfrutar a parte de las vistas, de las construcciones allí existentes: dos viviendas de fareros, una con el antiguo transformador y el propio edificio del Faro. A pesar de haberse construído en 1853 (obra del ingeniero Uribe) no entró en funcionamiento hasta 1856, en sus inicios estaba habitado porque funcionaba con aceite y su mantenimiento requería de la constancia de un farero, tras ser electrificado, con el tiempo terminó por quedar deshabitado (como dije un día: “su vida era igual de triste que un faro sin farero”). Este lugar ha vivido cientos de historias de naufragios. Conocidos son los conflictos lúminicos que tuvo con el faro de la próxima Isla de Sálvora, que por coincidencidencia de haz de luz trajo de cabeza a muchos barcos, motivo por el que en su momento tuvieron que implantar una luz roja (Faro Comunista) y varios intentos de instalación de sirenas, hasta que en los 70 se instala una sirena de vibración electromagnética en la vivienda del farero con el afán de evitar posibles confusiones a los navegantes. Desde este Faro-Cabo se pueden contemplar (en días claros) las Islas del Parque Nacional de las Illas Atlánticas.

Después de escuchar al mar discutir con las rocas y de sentir el viento intentando desaliñarme el cabello, respiré profundo y el olor a sal anegó mis fosas nasales. En ese instante volví a recordar aquella conversación con Maneiro y por el mismo camino que él recorrió en la grabación de “Rosa de los Vientos” me dirigí hasta su lugar favorito: el mirador de A Pedra da Rá.

Pocas veces el ser humano tiene la oportunidad de contemplar desde una perspectiva áerea todo lo que acaba de ver de cerca, desde este punto eso es posible: O Vilar, las Dunas, lago Carregal, lago Vixián, el pueblo de Corrubedo y el Faro a lo lejos. Tanto si vas sol@ como bien acompañad@ es un sitio privilegiado para disfrutar de una puesta de Sol. Afortunadamente ya no queda nada de aquel ejemplo de feismo que existía antes en ese maravilloso lugar. Deciros que frente al mirador hay un camino (está indicado) que nos conduce al Castro da Cibdá, que es el punto más alto de este monte (213 m) y desde el cual tenéis unas vistas de Riveira y su entorno inimaginables.

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Vista desde el Castro da Cibdá con la ciudad de Riveira al fondo

En resumen una ruta para relajarse, disfrutar, pero sobre todo para inspirarse, poesía visual y sonora, traducida y reducida a estas palabras que quiero compartir con vosotros:

La estrella más grande aún arde,

tengo el cielo a un paso,

sopla el viento.

Casi está muerto el Sol,

zozobra en silencio,

hay un barco varado.

La última de las canciones

hablando de sentimientos,

escribo casi dormido.

Imaginando una mañana con estrellas.

A veces estoy perdido,

otras simplemente bebido.

La luz del faro no habla,

mi locura es selectiva,

hay mareas, también olas

que se suicidan en las rocas de la vida.

El agua está fría.

La arena desde aquí parece infinita.

Cuento el tiempo

y las estrellas que hay en el cielo,

hago equilibrios en el borde de tus labios.

Busco balcones

antes de sumergirme en el fondo

del mar que me ha arrastrado

hasta esta playa escondida.

Las Cíes, los Ovnis y otras puestas de Sol.

La pasada semana presentaba en le Museo do Mar (me encanta ver las puestas de Sol desde allí) su nuevo trabajo el gran “poeta urbano” Nico Pastoriza, PYME, un viaje entre lo “paranormal y lo municipal” en palabras de su propio autor. Su primer sencillo cuenta con la colaboración de Iván Ferreiro (ver post anterior por favor)Ovnis entre Cíes y Nigrán“, una historia entre la psicodelia y lo paranormal, ha removido recuerdos de mi juventud. Una noche en el camping de Ladeira, mientras hacíamos una hoguera y maltratábamos una guitarra, uno de mis amigos nos descurbió  la existencia de una base secreta alienígena en las Islas Cíes. Creo que Nico e Iván no fueron los únicos que vieron los ovnis entre Cíes y Nigrán porque esa historia forma parte del imaginario social de todos los que tenemos entre 40 y 50 y crecimos por la zona.

Las Cíes, ese pedazo de cielo caido sobre el mar para el disfrute del ser humano, paraiso terrenal, paraje natural, Parque Nacional y a ver si algún día es Patrimonio de la Humanidad, algo que el Concello de Vigo lleva peleando desde el 2013.

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Vista Aérea de Cíes

Tres Islas (Norte o Monteagudo, Del Medio o Faro y Sur o San Martiño), los puntos más altos en su paso por la Ría de Vigo de una cadena montañosa que cruzaba la fachada atlántica del Sur de Galicia (desde Santa Tegra hasta el Barbanza) y que por un fenómeno de depresiones originó este maravilloso paraje.

Los primeros restos aqueológicos datan del 3500 A.C. pero realmente el primer asentamiento del que se tiene constancia es de un castro de la Edad de Hierro y de otro posterior de la Edad de Bronce. Los romanos también estuvieron presentes en las Islas (restos arqueológicos y escritos de Estrabón, Plinio o Deodoro lo demuestran), hasta tal punto que hay una historia que relató Dion Casio donde cuenta que Julio César después de una batalla en A Serra da Estrela  (allí hay uno de los mejores quesos que he probado) en su lucha contra los Herminios, en Portugal, persiguió hasta las Cíes a los guerreros que escapando  de los romanos se refugiaron allí; cuenta la leyenda que en la misma Playa de Rodas, Julio César, asumió la frustración de no conseguir la victoria en el acto y no tuvo más opción que vencer por asedio.

Durante la Edad Media fue “ciudad de vacaciones” de diferentes órdenes reliogiosas; así se establecieron en ellas: Benedictinos, Franciscanos y la Orden de Cluny. Prueba de ello son los dos monasterios (Santo Estevo y San Martiño) que hay y los restos de una antigua fábrica de salazón (lugar que ocupa el restaurante). La inestabilidad provocada por los piratas (turcos y normandos) y las armadas invasoras, mención especial merece la inglesa con Francis Drake al frente, provocaban las idas y venidas de estos moradores. Hasta que en el s. XVIII quedan despobladas.

Sería en el s. XIX cuando gentes provinientes de O Morrazo volverían a poblar las islas realizando tareas de pesca, agricultura y ganadería. Es a mediados de este siglo cuando se construye el Faro en la Isla del Medio y esta adquiere su nombre. Un siglo después, en la década de los 60, vuelven a quedar deshabitadas…

Bueno, esto no es realmente así, porque hay un camping, un restaurante y algunas casas privadas que son ocupadas en la época estival o durante las vacaciones.

Faro Islas Cies
Vista del Faro

Hablar del camping es volver otra vez a mi juventud, a esos días de verano con mi pandilla, donde lo pasábamos de lujo sin dinero ni comodidades: sólo el mar, la playa, la naturaleza, un balón de fútbol, bocadillos, un saco de dormir, alguna hoguera y un pack de cervezas.  Recuerdo las historias de naufragios que contaba Serafín (última persona que nació en Cíes) y a la que, en mis delirios de los 17,  le hacía la broma de que cuando repoblase yo la Isla iba a quitarle el título. Recuerdo estar en el Sanxenxo (Pub de la Zona de Vinos de Vigo) y escuchar el tema de Siniestro “matar hippies en las Cíes”. Recuerdo, ya trabajando en el sector turístico-hostelero, conversaciones con Emilio sobre anécdotas de visitantes. Recuerdo tantas noches, tantas cosas…

Es un paraiso de 434 hectáreas. Sus playas, principalmente la de Rodas (1200 metros) que fue elgida por The Guardian en el 2007 como la mejor playa del mundo y en el 2017 la mejor playa de España según los usuarios de la página de Antena 3, pero también sus otros arenales gozan de una belleza y pureza excepcional: Areíña, Bolos, Cantareira, Figueiras (la de los alemanes para los nudistas), Margaridas, Muxieiro y Nuestra Señora. La riqueza de sus fondos marinos, con sus restos arqueológicos y un ecosistema privilegiado (aunque ha sufrido numerosos ataques de la mano del hombre, de especies invasoras y de naufragios como el del Prestige) su flora y su fauna lo convierten en unos de los más ricos de Galicia, haciendo la delicia de los submarinistas que tienen a bien practicar la inmersión en sus aguas. La belleza de sus parajes, su laguna,  los caminos, los accidentes geológicos, las especies  autóctonas de bosques y matorrales, las aves que habitan en esta zona protegida y las vistas hacen el cóctel perfecto que convierte a este lugar en un destino turístico irrepetible.

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Playa de Rodas

Hay cuatro rutas de senderismo en las Islas: Ruta del Faro de Cíes, Ruta del Faro da Porta, Ruta del Alto del Principe y Ruta del Faro do Peito; perfectamente señalizadas y adecuadas para no intervenir en los espacios de reserva. Muy recomendable visitar los acantilados, las furnas, aunque ahora no se puede acceder a ellas como hacíamos antes pero si se puede observar toda la belleza del atlántico en estado puro.

Para llegar a las Islas tienes diferentes navieras con servicio de ferry desde Vigo, Baiona y Cangas (Piratas de Nabia y Mar de Ons); un consejo se precavido y madrugador ya corres que el riesgo de quedarte en tierra. Si tienes barco propio y quieres arribar en las islas te deseo suerte para conseguir permiso, para lo cual deberás dirigirte al Parque Nacional de las Illas Atlánticas.

Las Cíes son la barrera natural que protege la entrada de la preciosa Ría de Vigo. Protagonizan  con magestuosidad la puesta de Sol más bonita del mundo; porque tanto da si la ves desde Vigo, A Madroa, Trasmañó, O Banco de Cedeira, Baiona, Nigrán, Moaña, Rande, A Peneda, Cesantes, Cangas o A Costa da Vela, porque siempre es un espectáculo ver morir el Sol y las Cíes arder bajo un cielo rojo.

Son Parque Natural desde 1980 y forman parte del Parque Nacional de las  Illas Atlánticas desde el 2002. Pertenecen Administrativamente a Vigo, pero eclesiásticamente dependen de Cangas.

 

Xenera, presumiendo de galleguidad.

Hace unos años hablar de marketing en Galicia era cosa de locos, pocos eran los que entendían las dimensiones que comprende, muy pocos los que apostaban en sus empresas por disponer de profesionales de esta disciplina y menos todavía los que tenían un plan de marketing bien definido y elaborado.

Afotunadamente, los profesionales del marketing que existía en la prehistoria del marketing en este “finis terrae”, han ido cobrando importancia y protagonismo dentro de las estructuras de las empresas, se han alineado con las direcciones comerciales para lograr aumentar las ventas, conocer mejor a los clientes,  analizar a la competencia, proporcionar herramientas al departamento comercial, identificar necesidades y crear productos para satisfacerlas, fortalecer las imagen de marca de las empresas y posicionarlas.

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Logotipo de la Asociación Galega de Marketing

Gran parte de este creciente éxito se debe a que han surgido elementos aceleradores como la Asociación Galega de Marketing (MARKEA), que bajo la presidencia de mi amigo José Luís Reza, ha conseguido impulsar y visibilizar a este colectivo dentro de nuestra Comunidad y proyectar el valor de dichos profesionales más allá del “telón del grelo”.

Las empresas cada vez están más preocupadas por la imagen que proyectan, por ser más creativos, por logar un posicionamiento diferenciador en el mercado donde compiten. Ese es el caso de la empresa que nos ocupa hoy: Xenera Compañía Eléctrica.

Después de 120 años de historia, aquel proyecto que nació en Tui impulsado por dos abogados y con el objetivo de llevar luz desde su central hidroeléctrica a hasta la ciudad para iluminar las vidas, en primera instancia de las clases pudientes, después para democratizar su distribución al resto de la población. Hoy en día, la compañía cuenta con centrales hidroeléctricas, fotovoltaícas y eólicas; siendo distribuidor de energía a nivel Español.

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Nueva Sede de la Compañía en Vigo

Han realizado un cambio de imagen notable y cuidado, con una nueva sede en un edificio emblemático de la ciudad de Vigo, sin renunciar a sus orígenes y promoviendo un sentimiento de Galleguidad en su estrategia de comunicación para Galicia a través de la marca A Vaquiña. Realmente, su campaña de publicidad fué lo primero que me llamó la atención, un intento de recuperar la esencia de la simple sabiduría de la gente de la aldea (la abuela de toda la vida que da consejos y que parece que lo dice enfadada) un poco al estilo de la abuela de la fabada. Con un clame bien definido y reconocido por todos los que somos gallegos “amiguiños si, pero a vaquiña polo que vale”, dejando claro que si contratas con ellos la luz te va a salir más barata porque ellos cobran lo justo.

Si no lo habéis visto os recomiendo ver el spot, a mi me recuerda mucho a mi abuela parterna cuando nos daba consejos cabreada “ide a xogar pero non molledes os pes”, menos mal que sabíamos que nos lo decía por nuestro bien aunque parecía que nos iba a pegar antes de mojar los pies.

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Campaña e imagen de marca de la Compañía

Reconozco que a mi me han ganado como cliente, después de haber probado el servicio de atención al cliente (con teléfono gratuito) he de deciros que es muy buena la atención en todo momento, realizada por profesionales de aquí. Comercialmente no hay queja, me hicieron un estudio de ahorro energético y curiosamente es la primera vez que me cambio de compañía y termino pagando menos en la factura (cumplen con lo que prometen comercialmente).

Así da gusto, ver como empresas tan veteranas gozan de buena salud, se renuevan y apuestan por estrategias diferenciadoras, enarbolando la bandera de Galicia para luchar en un mercado donde las grandes eléctricas se reparten la tarta.

Felicidades por escoger la imagen de una vaca como apellido para vuestro logotipo, un icono de la economía familiar rural, de las cosas más importantes que podía poseer una familia en las épocas de autosubsistencia, de ahí lo de “la vaca por lo que vale” y para personas como mi abuela la vaca valía para alimentar a doce hijos.

Si queréis más info entrad en http://www.avaquiña.com y http://www.xenera.com en ambas webs está todo muy claro, buena información, es accesible y con un diseño muy cuidado.

Illa de Medal, un lugar para crear.

De todos los lugares maravillosos que nos podemos encontrar en el trayecto entre Redondela y Pontevedra, en el transcurso de la N 550, hay un lugar donde confluyen una serie de elementos que consiguen atraer mi atención. En apenas 250 metros podemos encontrarnos (en sentido Pontevedra) a la mano derecha: el río Vergudo, el puente de Pontesampaio, el nuevo puente del tren Vigo-Pontevedra y el antiguo (hoy sin uso), el Toro de Osborne y la Illa de Medal (también llamada Insuiña). A mano izquierda podemos contemplar: la desembocadura del río Verdugo, la ensenada de Arcade, la antigua fábrica de A Pontesa y las Islas Salvadosas. Y como colofón a nuestra espalda tenemos el Monte de A Peneda y a pocos metros más adelante la desembocadura del río Ulló (un espactacular lugar para pescar y con una ruta de molinos muy interesante) y el espacio natural de las Salinas do Ulló.

Casi nada… ¿verdad?

No sé como, pero intentaré relacionar todo para intentar seducir vuestra curiosidad y despertaros las ganas de venir a verlo.

En realidad este mágico espacio se encuentra en la encrucijada de tres Concellos y tres Localidades (Soutomaior-Arcade, Pontevedra-Pontesampaio y Vilaboa-Paredes) lo que todavía lo dota de un mayor encanto.

Pontesampaio es una localidad que pertenece al Concello de Pontevedra y que es conocida, fundamentalmente, por ser el lugar donde se libró una batalla la última batalla, en Galicia, de la Guerra de Independencia contra el ejército de Napoleón. En dicha batalla el pueblo gallego, apoyado por los ingleses, consiguió expulsar a los invasores franceses. Así, los héroes de Pontesampaio, impidieron el avance de las tropas francesas y acabaron con el trabajo empezado dos meses antes en la ciudad de Vigo. En Pontevedra hay un monumento dedicado a dicha azaña y en el Puente que da nombre a la población hay una placa conmemorativa.

Como su nombre indica, Pontesampaio, tiene un expectacular puente de diez arcos que une las dos orillas del Verdugo, aunque en su origen es romano, la constucción actual es de la Edad Media; merece mucho la pena visitarlo, algo que hacen los peregrinos que van a Santiago a través de la ruta del Camino Portugués y del Portugués de la Costa. Como véis, la concentración de elementos de atracción es muy grande; amén de que también podéis visitar la playa fluvial, algún cruceiro y la iglesia de Santamaría de Pontesampaio.

Por cierto, como nieto de gaiteiro que soy, os recomiento escuchar la Muñeira de Pontesampaio, según cuenta la leyenda esta pieza fue tocada durante la lucha contra los franceses.

vista puente
Vista del Puente de Pontesampaio desde la Illa de Medal

Dejemos Pontesampaio atrás, dejemos el camino de Santiago a nuestra derecha y tomemos un desvio en el centro del pueblo (a mano izquierda) para dirigirnos a nuestro objetivo: conocer la Illa de Medal.

La Insuiña es un pequeño islote donde confluyen las mareas de la desembocadura del río Verdugo y la ría de Vigo, con apenas 3810 metros cuadrados, se convierte en un mirador espectacular desde el que podemos disfrutar del mar, del río, de la flora, la fauna y de construcciones singulares. Se llama Illa de Medal porque hasta el año 2007 perteneció a la familia del genial artista Antonio Medal Carrera, el cual la describió, haciendo alusión a su tamaño, como “pequeniña, pero miña”.

entrada isla
Entrada a la Illa de Medal ou Insuíña

Antonio Medal tuvo una vida entre dos puentes, ya que nació en 1902 en Ponteareas y murió en 1985 en Arcade. Fue un pintor, desconocido para la mayor parte del público, pero que tuvo una importante y creativa carrera,  gran retratista (llegando a retratar a Alfonso XII) aunque también ejerció de director artístico de la fábrica de loza Pontesa (todavía se conserva la interesante construcción fabril a escasos metros de la Isla) que pertenecía al Grupo de Empresas Álvarez (Santa Clara) donde su creatividad quedó patente en los vanguardistas diseños que salían de su fábica. Entre sus grandes amigos se encontraba el genial arquitecto Antonio Palacios con el cual compartía veranos y seguramente muchas conversaciones.

La isla, más bién península gracias al puente que la une y la poca profundidad, era para él un refugio, un  lugar de encuentro y reunión con ilustres artistas de la época: Castelao, Asorey, Valle-Inclán, Ramón Cabanillas o Manuel Quiroga. Así, su perímetro amurallado, sus árboles, su hórreo, su singular palomar y el magnífico cenador-mirador han sido testigos mudos de miles de interesantes tertulias que se han quedado impresas para siempre en la piedra, la naturaleza y en el mar.  Para escucharlas debemos de permanercer allí sentados, en silencio y con nuestros sentidos en receptividad máxima.

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Cenador-Mirador donde tenían lugar los encuentros de intelectuales

Afortunadamente, desde el 2007 es un espacio público, recuperado para que todos podamos disfrutar de las vistas, de la paz que se respira, de la fauna que mora en la ensenada, del sonido del mar, del olor a sal, de las caricias del viento… Yo que soy aprendiz de poeta suelo visitar este lugar para escribir, para crear, para soñar…

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Imagen tomada desde la Isla de Medal que inspiró el poema “Naufragio Controlado”

 

 

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