Ceos Galegos

Este es nuestro prequeño homenaje al proyecto Ceos Galegos que recientemente ha entregado sus premios y que tenemos la suerte de poder ofreceros en nuestra tienda https://meidingalicia.es/product/ceos-galegos-calendario-ceos-galegos-2019 como ya os indicamos anteriormente por la compra del calendario recibiréis de regalo una tableta de turrón de chocolate Hecho en Galicia.

Este é a nosa homenaxe ao proxecto Ceos Galegos que recentemente entregou os seus premios e que temos a sorte de poder ofrecervos na nosa tenda https://meidingalicia.es/product/ceos-galegos-calendario-ceos-galegos-2019 como xa vos indicamos anteriormente pola compra do calendario recibiredes de agasallo unha tableta de turrón de chocolate Feito en Galicia. 

Estrelas,
curmás da lúa chea.
Ceos sen anxos
nin po de ás de bolboreta.
En estado puro
coma se alguén lle pintase
á noite un sorriso de boneca.

Faros,
irmáns terrestres das estrelas.
Sinais para barcos,
medicina para as pedras.
Quedo, mirando mudo
coma se alguén lle fixese
aos meus ollos un feitizo de meigas.

Ceos,
pais inertes da beleza.
Versos de mil poemarios
inspirados na sinxela natureza.
O teito do mundo
coma se alguén cubrise
os soños cun chapeu de estrelas.

Poesía: Amor-Odio

Adicado aos mariñeiros. D.E.P.

Amor-Odio

Quéroche mar;
pero ás veces ódioche.
Ódioche cando
lle quitas a vida aos teus fillos.
Cando deixas orfos e viúvas
chorando desconsolados.
Malditas as túas ondas,
malditas as rocas que parten cascos,
maldito o silencio
dos que arrastra a corrente
despois de afogalos.

Quéroche mar;
pero ás veces ódioche.
Ódioche cando es
mar de bágoas nos meus ollos
tinguíndome o iris azul
co sangue dos náufragos.
Malditas as túas costas,
malditas as tormentas que afunden barcos,
maldito o medo
co que viven os parentes
dos que están embarcados.

Quéroche mar;
pero ás veces ódioche.

Poesía: Frustración.

Espida praia de outono,
foto dunha serea decadente,
silencio pérfido e angustioso,
agarimo dunha muller distante.

Frío como o vento tolo
que me corta a fronte,
sábeme a moi pouco
compartila con outra xente.

Agora míroche e choro,
non son eu o que mente,
son os teus ollos nun marco roto
os que me miran indiferente.

Respiro profundo,
nado ao contraxeito,
pénsoche cada segundo,
síntome impotente.

Vigo, Vigo… ¡qué carallo si hasta su nombre suena bonito!

Cuando eres joven a penas tienes recursos dialécticos para defenderte, más aún, cuando por diversas razones tienes que vivir fuera de tu ciudad, de tu pueblo, de tu gente… ahí te vuelves más pequeño y retraído de lo que te gustaría; pero es lógico adoptar una postura de defensa cuando temes ser agredido.

Llegó el día en que me cansé de escuchar eso que tienen siempre en la boca los que desconocen el mundo por caminar con los ojos cerrados y tener una mente minifundista: “Vigo, es feo”. Primeramente sería “fea” porque es una ciudad, pero dejando a un lado el tema gramatical, yo no niego que la percepción de alguien pueda ser esa, entiendo que haya gente que no le pueda gustar la ciudad, es más lo respeto. Lo que no entiendo ni respeto es a aquellos que sin conocer la ciudad o por motivos de odio localista tienen como recurso típico el decir esto cuando se enteran de que eres de ahí.

Yo no voy a decir que Vigo sea más bonita que A Coruña, ni viceversa, son ciudades diferentes y como el gusto está en la percepción de cada uno no sabría deciros. Yo estoy enamorado de este bendito caos de cuestas y puestas de sol. Así que, parafraseando aquello que decía Manquiña en la película “Lena”, en la escena en la que Marta Larralde y él van en coche sobre el puente de rande, cuando gritos dice “¡Vigo, Vigo… qué carallo si hasta su nombre suena bonito!” y acto seguido empieza a sonar “Puerto de Vigo, Puerto de Vigo eres refugio del pescador…”. A mí esta escena me parece perfecta para una campaña de marketing de la Ciudad, al igual que también me lo pareció el videoclip del grupo vigués Eladio y los Seres Queridos: El Tiempo Futuro.

Aquí os dejo mi visión de la ciudad en forma de poema, espero que os guste.

Vigo
– Cando lle declaras o amor ao caos.

A cidade era verso de loureiro
e miles de oliveiras pantasma
camiñando entre os edificios.
A cidade era un balcón sobre a ría,
música dos oitenta, sirenas de fábricas
e o solpor máis bonito do mundo.
A cidade era un porto infestado de barcos,
colapso caótico, orde dentro do caos.
A cidade era de pedra, formigón e asfalto…
praias de fina area e lugares con encanto.
Era centos de mareas e outros tantos naufraxios
por culpa dos cantos de serea
que enganaban aos mariñeiros novatos.
A cidade era brisa de sal,
vento do sur sempre cálido,
a chuvia agarimosa no frío inverno,
a maxia da luz do sol case todo o ano.
A cidade era moderna pero tiña pasado,
baixo a terra agochábase o legado,
os restos que quedaron tapados
pola acción despiadada do home na procura de espazo.
A cidade era ingobernable
e os seus políticos mesmo parecían de saldo,
maldita historia recente
que lle quitou o protagonismo de antano.
A cidade era filla dun castro,
os muros dun castelo no alto,
o valor e a xenerosidade das persoas
que pola súa liberdade loitaron.
A cidade era depredadora
do mar que se foi tragando,
recheos que exterminaron praias
para que o home tivese traballo.
A cidade era una lata de conservas,
unha cadea de montaxe e estaleiros parados,
arume á subasta na lonxa de altura
e o frío dos peixes conxelados.
A cidade era soportais,
redeiras e patelas nunha foto,
a memoria do aquivo Pacheco,
o recordo do Berbés nun cadro.
A cidade era celeste
cando o balón xogaba a ser un canto rodado,
a voz e o alento das persoas
que animaban ao equipo sen descanso.
A cidade era un mundo tolo
que se foi desenrolando,
o resultado do paso do tempo
que lentamente a foi transformando.

La última marea.

La playa era una canción de Andrés…
Rimando en la noche entre caricias
y pecados, las miradas.
Luna llena. Cuerpo desnudo, sirena…
pasos que se pierden en lo oscuro,
el camino lo marcaban sus huellas.
Surcos en la piel. Las yemas de los dedos
buscando tocar el cielo,
allá en lo profundo, no tuve miedo.
Mareas vivas que arrastraban
a su paso todas las penas,
bendita la sal que narcotizaba mis venas.
Noche de sudor y suspiros
a la luz de diez velas,
el cielo estaba oscuro,
tenía sus ojos a falta de estrellas.
Dos éramos uno sobre la arena,
lucha no era lo mismo que guerra,
al besarla descubrí que
la luz que brillaba tenía los pies en la tierra.

Yo protesto! Y tú?

Politeia

Mediocridad humana
redimida bajo siglas vacías de dignidad,
palabras de mentira,
olor putrefacto y corrupto,
perfume caro que no tapa el olor
de tanta mierda.
Líderes de plastilina
aplaudidos por ejércitos de palmeros;
siervos medievales,
señores feudales cobardes
hijos de la nobleza y el clero.
Sistema dirigido y modificado,
gobiernos sin perspectiva,
Estado de Derecho mal interpretado.
Himnos y banderas que sirven de excusa
para los que buscan en la historia
argumentos del odio
y sacan a la calle sus miserias.
Hipocresía que se esconde
bajo las corbatas de los señores diputados.
Sueldos vitalicios,
Jefe de Estado demasiado caro.
Comunistas que conducen BMW
y viven en barrios caros,
hijos de la derecha
que actuan como malos cristianos.
Demiurgos del odio,
deudores de pecados,
payasos que buscan circos
cada vez más mediáticos.
Redes que enganchan almas
de los que no leen los comentarios,
los que responden con el derecho
que sus señores de ideas les encomendaron.
Fundamentalistas de babor y estribor
que no diferencian estado de nación,
los que fomentan que en esta jodida tierra
vivamos en perpetua crispación.
Teatros llenos de ilusionistas,
realidad al bajar el telón:
el paro, las pensiones, la falta de comida,
la sanidad y una vivienda digna
para todo dios.
Mientras, ellos se ríen cuando salen en la tele
porque tienen bien lleno el zurrón.
Ideologías sabor burundanga
para anestesiar la coherencia y la voz
de los débiles de pensamiento
con incontinencia y respuesta precoz.
Pobres personas con criterio
que soportan el acoso de los enfermos de histeria
con paciencia y valor.
Periodistas mercenarios,
voces de sus amos,
principios guardados en un cajón,
papel de mentira el de los diarios,
micrófonos con voces que adoctrinan,
monigotes dando las noticias
en las pantallas de televisión.
Estados artificiales,
juegos de tronos
y política-ficción,
la culpa de todos los males
es vivir de las palabras,
amenazar y nunca llegar a la acción.
Bendita democracia,
bendita Constitución
usadas cuando les da la gana
porque son útiles para la ocasión.
Medios que son esquinas,
víctimas de la polarización,
políticas amigas
del uso de la fuerza y la coherción.
Señores con supuestos valores
juzgando al creerse superiores,
santos que no son de mi devoción,
basura que huele a leguas
por falta de un contenedor.
Falsas apariencias,
casos de flagrante incompetencia
bochornos revestidos de indecencia,
guiones y actores de una tragicomedia.
Historias de másteres,
zoofilia y perversión,
tarjetas opacas
para pagar prostitutas,
desvíos de fondos en alguna fundación.
Amigas entrañables
de esas que no encuentras en los bares,
mundos reales
escondidos bajo el caparazón
de un país disfrazado de tortuga
que avanza lentamente
hacia la autodestrucción.

Poesía: Una playa en invierno.

La playa era una canción de Ferreiro,

mis pasos sombras a media tarde

huyendo del pasado.

El tiempo era arena sin reloj,

cada segundo un nuevo misterio.

Las nubes querían tapar el cielo,

el viento trataba de despeinar mi cabello,

las olas se rompían cobardes,

mis piernas temblaban de miedo.

La ropa era resaca de verano,

tenía mucho frío

y me notaba demasiado cansado

para romper el perpetuo silencio.

Me concentré y pude escuchar

en una caracola el mar enlatado.

La vela era una costa

y no una parte de mi barco,

esa que cuando sopla el viento

me lleva lejos, mar adentro.

La puesta de sol era una marea,

restos de espuma y de sal sobre la arena,

la noche fingía estar despierta…

mientras frente a las islas la playa se dormía

esperando la luz de la luna llena.

 

Manteniendo el legado: “quiérete tú!”

Cuando alguien hace algo bien es justo reconocérselo. Cuando alguien es buena gente es justo apoyarlo y cuando alguien es un gran artista lo justo es compartirlo. Gracias Javi por el himno para los que como yo lo están pasando mal.

Como te dije me he atrevido a hacer un poema de lo que me provoca la letra, ahí va.

Quiérete tú, que lo malo con el tiempo pasa.
Te diré lo mismo que le dije a otra gente:
que le sonrías a lo que duele
y así nunca te faltarán las ganas.
Quiérte tú, no pienses nunca más en las derrotas.
Lo importante es respirar aunque a veces duela.
Lucha sin medida, que la vida es dura pero vale la pena.
Quiérete, piensa que ahora no estás sola.
Quiérete tú, solo así ganarás la pelea…
Si espantas el dolor que habita en tu memoria
curarás las heridas que te agarrotan.
Quiérte tú, de la noche a la mañana,
porque tú serás la primera estrella
que no se apaga al caerse al agua.
No pierdas la paciencia.
Hazlo por ti, que aún te queda tiempo
para disfrutar una vida entera;
aguanta la espera.
Mientras, sigue luchando por ganar la guerra.

Poesía Solidaria: Un novo amencer.

Hai unha estrela que xa non arde,
nun ceo que non fai caso,
sopla o vento.

Espacio aberto, calor e Sol.
Mar en estado perfecto,
no cadro hai un barco varado.

Unha esquina sen bordes
e moitos defectos,
tempo perdido.

Durmindo na cama un par de estrelas,
oleaxe para un veleiro ferido.
Tocado e afundido.

Lembrando o conto da cigarra,
a pintura xa non maquilla,
non me pidas que conte as ondas,
demasiadas gaivotas para unha despedida.

Confundín a noite co día.

Teño medo,
gardo unha pena cravada no peito
ocultando os meus pecados.
Demasiadas dores
para que as leve o tempo,
mellor estar calado.

De súpeto pasou un ano.

Agora estou curado,
borrei as cicatrices con manzanilla.
Agora pasan as horas,
moitos beixos e caricias a escondidas,
miradas que xa non lastiman.

O que vive nun mundo escuro
tanto tempo,
só coñece a noite pechada
e non sabe nada de amar.

Que me corten as venas
que prefiro estar morto a ter que pagar as débedas.

Sabor a menta,
unha estrela suicida
pintada sen cor aguanta
antes de estourar
nun ceo nubrado.

Fun un home pegado a unha barra.

O ceo arde despois dun ano,
xa non estou contigo,
agora non necesito emborracharme.

 

Poema: Mar e Ceo, Amor e Dor

Rima a miña poesía co teu corpo espido,
teño medo a perderme na túa calor.
Medo as promesas variadas, a dor, ao destino.

Borrando o texto que escribía para curar o corazón,
soportando outra noite sen inspiración.
Procurando outro mundo, non podo parar, camiño.

Demasiado estrano, demasiado insano convivir coa necesidade,
condeado por non saber nada do amor.
Amarrado, sen velas quixen navegar, naufragamos.
Demasiados barcos, demasiado mar…
Demasiado fráxiles os cascos
para soportar a forza das ondas ao romper co pasado.
Por non nadar afogamos.

O intento, pero hoxe non hai vento.
Contigo, nunca chega o tempo, tampouco o consenso.
Agora xa non te invento rimando versos,
agardo a que me invada o alcol.

Deixo pegadas que nunca levan dirección,
cada segundo que non estás solto as amarras do meu colchón.
Detrás de tanta paz hai un suicida, destrución.
Finximos que nada estaba mal, pero nos odiábamos sen compaixón.

Non volviches e a porta quedou sen pechar,
ruídos nas tellas ficando baixo as luces
de miles de estrelas apagadas.
Perdín o compás e xa non pensei,
fiquei calado no vértice dunha pena,
lume de inferno queimándome os pés.

Inverno a un quilómetro dos teus beizos,
auga asolagándome o corpo, incendio,
necesito apagar os meus desexos.
Teño tantos fracasos… sempre perdo.
Pecho os ollos pero sigo esperto.

Fuxín voando sobre os ríos antes de caer
na estrada, coma un barco sen velas,
amarrado a maxia dun ceo que cada solpor arde
antes de morrer na ría ao xuntar
o Sol e o mar nun perfecto baile.