O APALPADOR

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Galicia es tierra de mitos y leyendas, la historia que hoy os traigo es una más de esas que no tienen otro objetivo que el de dar a conocer un poco más la idiosincrasia de nuestro pueblo.

Dicen los viejos que las noches del 24 y el 31 de Diciembre, “O Apalpador”, baja de la montaña a los pueblos para colarse sigilosamente en las casas entrando por las chimeneas para “apalparle” las barrigas de los niños y niñas; comprobando así si habían comido lo suficiente a lo largo del año, el visitante les dejaba un puñado de castañas y les deseaba que tuviesen un feliz año y de abundante comida. Si el niño se había portado bien podía dejarle algún regalo para premiar su conducta.

Este gigante, viejo, regordete, barbudo, de profesión carbonero, con su boina, pipa en boca, chaleco colorido y pantalones remendados habita en las montañas de O Caurel y Os Ancares. Con su saco al hombro y por su manera de proceder podría llegar a dar miedo a los niños y a los no tan niños, pero aquí somos así, tenemos este surrealismo mágico que se debate en dualidades, en este caso entre la ilusión de recibir un regalo y lo siniestro de ser visitado en mitad de la noche para que te palpen la barriga.

Fuese como fuere tengo que felicitar a todos aquellos que trabajan en la recuperación y la difusión de estas tradiciones porque ayudan a reconstruir la identidad que la cultura yanqui nos quiere robar.

Para celebrar la venida de “O Apalpador” ofrecemos un 10% de descuento en http://www.meidingalicia.es para que hagáis vuestras compras los días 23, 24 y 25 de Diciembre de 2018 y poder celebrar así un Fin de Año con productos MEIDINGALICIA (apoyando a los pequeños productores gallegos).

 

Galicia é terra de mitos e lendas, a historia que hoxe vos traio é unha máis desas que non teñen outro obxectivo que o de dar a coñecer un pouco máis a idiosincrasia do noso pobo.

Din os vellos que as noites do 24 e o 31 de Decembro, “O Apalpador”, baixa da montaña aos pobos para coarse coidadosamente nas casas entrando polas chemineas para ” apalparle” as barrigas dos nenos e nenas; comprobando así se comeran o suficiente ao longo do ano, o visitante deixáballes un puñado de castañas e desexáballes que tivesen un feliz ano e de abundante comida. Se o neno portouse ben podía deixarlle algún agasallo para premiar a súa conduta.

Este xigante, vello, regordete, barbudo, de profesión carboeiro, coa súa boina, pipa en boca, chaleco colorido e pantalóns remendados habita nas montañas de O Caurel e Os Ancares. Co seu saco ao ombreiro e pola súa maneira de proceder podería chegar a dar medo aos nenos e aos non tan nenos, pero aquí somos así, temos este surrealismo máxico que se debate en dualidades, neste caso entre a ilusión de recibir un agasallo e o sinistro de ser visitado en metade da noite para que che palpen a barriga.

Fose como for teño que felicitar a todos aqueles que traballan na recuperación e a difusión destas tradicións porque axudan a reconstruír a identidade que a cultura ianqui quérenos roubar.

Para celebrar a vinda de “O Apalpador” ofrecemos un 10% de desconto en www.meidingalicia.es para que fagades as vosas compras os días 23, 24 e 25 de Decembro de 2018 e poder celebrar así un Fin de Ano con produtos MEIDINGALICIA (apoiando aos pequenos produtores galegos).

 

 

Las plumas de As Burgas

Los científicos dicen que el agua es el origen de la vida, los médicos que hay que beber dos litros al día, los gobiernos hacen campañas para que hagamos un consumo responsable… Los historiadores apuntan que Ourense tiene su origen en el agua. Lo difícil es ponerse de acuerdo en la etimología del topónimo Ourense.

Escudo Ourense
Escudo Ourense

La primera de las teorías, que defiende el origen Romano, viene a decir que el nombre le fue puesto por éstos debido al oro que el Miño transportaba en sus aguas; de ahí, lo de Ciudad del Oro, en latín “Auriense”.

La segunda de las teorías, también defiende el origen latino del nombre de la ciudad, pero en este caso le vendría dado por la abundancia de aguas calientes que brotan de la tierra; el término sería “aquae urente” que se traduce como aguas abrasadoras. En la línea de este planteamiento nos encontramos la tercera de las teorías que también defiende que el nombre hace alusión a las aguas termanales, en este caso aduciendo que provendría del término germánico “warmse” que siginifica lago caliente. Fuese como fuere, las tres hacen referencia a que Ourense nació gracias al agua.

Hablar de agua caliente en Ourense es hablar de As Burgas (aunque muchos de vosotros disfrutaréis más de las Chavasqueiras o de las Termas de Outariz). Para mí la ciudad tiene cuatro símbolos: el Puente, la Catedral, el Miño y como no las Burgas (Declarado Conjunto Histórico Artístico en 1975 y Lugar de Interés Cultural en el 2007). Su nombre (As Burgas) también tiene dos teorías que justifican que este lugar se denomine así: algunos dicen que es de origen Celta y que procede del término “beru” traducido como caliente; la otra, la más aceptada dice que procede del Latín vulgar de la palabra “burca” que significa pila.

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A Burga de Abaixo

Como os he contado en alguna de mis historias, en mi niñez, viajaba con mucha frecuencia a Ourense a ver a familiares y a amigos de mis padres. Mercedes y Pepe eran un matrimonio que tenía amistad con mi familia, eran personas de avanzada edad, en verdad el recuerdo que tengo es que eran muy buena gente; amables, educados y desprendidos. Ellos no habían tenido hijos y tampoco tenían familia cerca; así que, con cierta periodicidad solíamos visitarlos y más aún cuando Pepe quedó viudo. Él era un tipo alto y fuerte, bien plantado, con una voz grave y profunda, creo que era un militar jubilado; de ahí ese porte rudo que a veces parecía tener. Pero era una persona de corazón. En nuestras visitas solía llevarnos de paseo por el Parque de San Lázaro, a tomar algo a las terrazas de la Rúa de O Paseo o al Mercado de Abastos que de tan buenas viandas nos proveía. Era el año 89 y volviendo del Mercado, Pepe nos dijo que nos iba a llevar hasta As Burgas ya que estando tan cerca podríamos ir a ver el estanque de agua caliente que  acababan de hacer. Como buen “curioso impertinente” que soy, no dudé en decir “¡vamos, vamos!”. Al llegar allí  y ver el agua caliente saliendo de las fuentes me quedé fascinado, llevaba 11 años visitando la ciudad y a nadie se le había ocurrido llevarme antes. Comencé a hacerme preguntas para mí mismo que, como es normal,  no pude contener y terminé formulándolas en alto: ¿Quién calienta el agua? ¿dónde están las bombonas de butano? ¿Quién las encontró? ¿Para qué sirven?. Pepe, sonrió e intentó a responderme a su manera: “El agua sale caliente de la tierra, no la calienta nadie, es algo natural. Dicen los vecinos que nace debajo de la Catedral, bajo la capilla del Santo Cristo (hace poco escuché en Ourense que vienen de Montealegre, de un volcán dormido). Los Romanos tenían aquí sus baños termales, ellos adoraban las termas públicas”.  Cuando ya nos dirigíamos a ver el estanque que acababan de inaugurar, me fijé que sobre el agua flotaban plumas de ave, me pareció muy extraño ver allí tal acumulación avícola y le volví a interpelar pero esta vez sobre el por qué de aquella curiosa presencia en lugar tan noble. A lo que éste me respondió: “después de los Romanos estas aguas fueron aprovechadas para muchas cosas, tengo oído que las mujeres antiguamente venían a lavar la ropa y a desplumar los pollos, pero a día de hoy esto no sucede. También, en su momento hubo un proyecto para dotar a los edificios de calefacción usando estas aguas.” Entonces fue cuando me giré y junto a las escaleras de piedra vi a una señora, vestida totalmente de negro, con una cesta en la que yacían inertes dos pollos desplumados. Sin decir nada subimos a ver el nuevo estanque antes de dirigirnos a comer.

Estas tres fuentes tienen la suerte de estar enclavadas en pleno centro de un cuidado y fantástico casco histórico. Desde la Rúa do Paseo (Calle de la Moda) es muy fácil llegar si tiramos en línea recta hasta la zona vieja; está muy cerca de la Catedral, a pocos metros de la Plaza Mayor y a tiro de piedra la ruta del Camino de Santiago. Por tanto, es parada obligada para todo el que por una razón u otra  visita la ciudad.

Burga de Arriba
Burga de Arriba

La Burga de Arriba, la más antigua de las tres (s. XVII), destaca por su sencillez constructiva y por su gran valor histórico; hay que decir que sus dos caños tienen el caudal más escaso de todas. Desde ésta se accede al Centro de Interpretación, a la piscina termal (en la que puedes disfrutar de las termas tal y como lo hacían los romanos) y al solarium desde donde podrás tomar baños de Sol en los días que la climatología lo permite.

De la Burga del Medio no se conserva nada, a finales de los 80 se construyó allí el “Estanque de las Ninfas” presidido por dos esculturas: “La Casa de la Nube” (Obra de Borrajo) y “Calpurnia Abana” (Obra de Acisclo) ambas de 1989. En el año 2010 se procede a realizar una intervención en la zona y este estanque se une con la plaza que había entre las tres Burgas formando una piscina de 200 m2, se dota de los servicios e infraestructuras necesarias para crear un área termal y se realizan las pertinentes escavaciones arqueológicas que terminarían con la musealización de As Burgas.

La Burga de Abajo, la más conocida, construída a mediados del XIX, atribuída al maestro Trillo, es realizada bajo los parámetros del estilo neoclásico en homenaje a su pasado romano. Su piedra labrada repartida en tres cuerpos, cada uno con su correspondiente caño, son coronados por un escudo que preside la fuente del medio (la del jarrón). Tan bella postal ha quedado inmortalizada para siempre como imagen de marca de estas instalaciones. A su vera se encuentra el Fervedoiro, un pequeño pozo enrejado desde 1881 con motivo de la visita del Rey Alfonso XII, desde donde podemos ver el agua hirviendo en estado de ebullición. Para rematar la belleza del conjunto frente a las fuentes se encuentra un precioso jardín diseñado en 1914. Su gran caudal, 300 litros por minuto, garantiza abastecimiento de agua mineral a la piscina. Otra de las cosas de las que pueden presumir As Burgas, junto con sus vecinas Chavasqueiras, es de ser unas de las aguas más calientes de Galicia (entre 64 y 68 ºC de temperatura), superando los 45 de Caldas de Reis  o los 59 de Cuntis.

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Burga de Abaixo desde el Jardín de 1914

Con un Ph de 7,56 sus aguas son recomendandas para el tratamiento de problemas de piel, reuma y artritis. Este mismo año se ha publicado un trabajo científico de Natalia Calvo y Reyes Pérez (Escola Enfermería de Ourense), donde durante un año han estado analizando las evoluciones de personas que padecían fibromialgia y recibían baños en estas aguas; el resultado fue bastante contundente, estos pacientes tuvieron una mejoría en su estado de hasta 18 puntos.

Como os comentaba cuentan con un Centro de Interpretación (os recomiendo vistarlo) que os ayudará a entender la importancia que a lo largo de la historia de la ciudad han tenido. Las excavaciones realizadas en As Burgas y su entorno resultan de gran relavancia, ya que se han encontrado piezas y construcciones que hablan de su glorioso pasado, que se remonta incluso a antes de la presencia romana.

Se puede constatar que desde el s. I d.C. las aguas contaban con dos usos: la salud y la religión. Los restos de una piscina termal alimentada por el mismo manantial de la Burga de Arriba y de un santuario encontrados en la “Casa dos Fornos” dan fe de estos dos usos. Se han hallado un gran número de aras con nombres grabados procedentes de diferentes lugares del Impero de Occidente, ofrecidos a la deidad prerromana REVVE ANABARAEGO (morador de los manantiales y al cual se le atribuyen propiedades curativas). Por tanto, se puede decir que As Burgas fueron centro de peregrinación y que su santuario indígena fue uno de los más importantes de la península. Cuando llegan las Legiones romanas a Ourense será cuando se desarrollen; así, construyeron un “balnea”, casa de baños, para reconfortarse y relacionarse socialmente. Este santuario se utilizó hasta el s.II, después se convertiría en un Hipocausto (sistema romano de calefacción de suelo usado en las Termas) que se utilizó hasta el s. III.  Los restos del santuario y la casa de baños se pueden contemplar en el jardín del Complejo Termal. También se realizaron, en lugares aledaños, excavaciones arqueológicas (Colegio San José y la Rúa do Vilar) donde se descubrieron  estancias termales propias del Imperio Romano. También aparecieron sepulturas tardorromanas datadas en el s. IV d.C. y los restos del muro medieval de la Puerta de A Burga de Arriba.

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Visitantes disfrutando de las Aguas Medicinales

Está claro que han tenido un uso continuado a lo largo de 2000 años, incluso durante la Edad Media cuando el termalismo decae, en ese momento es la Iglesia Católica la que lo proteje por la conveniencia de utilizar sus aguas para relajar, curar y prevenir enfermedades (peste) a los peregrinos que a través de la Vía de la Plata pasaban por Ourense de camino a Santiago de Compostela.

Pero esta fuente de energía no ha pasado desapercibida para los Ourensanos, que no han dudado en darle diferentes y variopintos usos a las cálidas aguas medicinales. Con el afán de complementar la información que en su día me dio Pepe, me puse a investigar sobre ello.

En la búsqueda de ahorrar en el consumo de leña y carbón los primeros artesanos en instalarse en la zona fueron los panaderos, éstos empezaron a instalar (s. XIV) pequeños hornos que tendrían actividad durante varios siglos. En el s. XV se construyen unos pilones, en la zona que hoy ocupan A Burga do Medio y la piscina termal, para que las lavanderas realicen su trabajo. Será en este siglo cuando también triperos y sobre todo curtidores instalen sus obradores en dicho lugar. Preguntando en el Concello pude verificar que si existió un proyecto para dotar de calefacción a edificios próximos, algo en lo que seguramente se inspiraron los que decidieron canalizar el agua termal a las instalaciones del Pabellon de Os Remedios (estas conducciones se encuentran en proceso de renovación). Seguramente os estaréis preguntando si es cierta la historia de que las mujeres iban a las fuentes termales a desplumar a los pollos; pues si, es verdad, lo extraño es que en pleno s. XX alguien siguiese cultivando tal tradición.

Piscina Termal
Piscina del Centro Termal (Turismo de Ourense)

Si no conces este lugar te animo a que lo hagas. Mi propuesta es la siguiente:

  1. Visita el Centro de Interpretación de As Burgas (de Martes a Domingo de 10-14 horas y de 17:00 a 20:00).
  2. Luego un paseo por el Bulevar Peatonal de As Burgas, que es la parte del museo al aire libre y donde podrás ver diferentes restos arqueológicos (pozos, tumbas, murallas, los restos del santuario del s. I y del balnea romano).
  3. Visita la Burga de Arriba y la Burga de Abaixo, toma las correspondientes fotos. Un lugar bonito para un selfie puede ser el jardín anexo a la Burga de Abaixo. Pero la foto que más me gusta es la que podéis hacer desde el puente de As Burgas que ofrece una expléndida panorámica aérea de todo el complejo.
  4. No puedes irte sin probar la zona termal gratuita (cuenta con: vestuarios, taquillas y duchas) donde disfrutarás de su piscina de agua caliente (temperatura entre 38-40ºC) y de su Terma Romana (Sauna Húmeda); así que, llévate el bañador, el gorro y la toalla. Los horarios de apertura son los mismos que los del Centro de Interpretación (no se permite el acceso media hora antes de la hora de cierre.

Por algo Ourense es apodada como “A Cidade das Burgas” y tiene el título de Capital Termal de Galicia.

Donde el mundo se llama Corrubedo

Os tengo que confesar algo: soy un cazador de historias. Desde pequeño tengo cierta debilidad por todos los cuentos de viejas, leyendas y relatos fantásticos de origen popular. Me gustaba estar con personas mayores para que me las contasen, a cambio yo frenaba mi hiperactividad y les hacía más fácil la tarea de cuidarme. El rural gallego rezuma “realismo mágico”, sus gentes han sido las encargadas de transmitir, de generación en generación, historias que rozando lo fantástico se convierten en algo cotidiano para terminar formando parte del imaginario colectivo.

Perspectiva Gran Duna
Panorámica del Parque Natural de Corrubedo

El otro día mientras hablaba con Javi Maneiro de sus lugares favoritos del Barbanza, me vino a la memoria un viaje que realicé a Corrubedo en el año 1999 (coincidencia con la canción de Love of Lesbian)  con un grupo de estudiantes de los Cursos de Verano de la Universidad de Santiago de Compostela. Había estado antes allí, cuando uno podía lanzarse desde lo alto de las dunas a modo de gigantesco tobogán, pero hasta ese día no era más que otro de los lugares bonitos y divertidos que había tenido la suerte de visitar.

No recuerdo su nombre, solo sé que tenía un compañero de autobús, casi tan inquieto como yo, que no paró de hablar en todo el trayecto desde Santiago a Riveira. Al llegar a la carretera que conduce al Parque Natural empezó a hablarme de los bocadillos de pulpo que comía en el Puerto de Corrubedo, de que iba a hacer surf al Vilar, de que si tenía una casa en Aguiño… Yo la verdad que estaba saturado. Así que, en cuanto bajamos del autobús, apresuré mi paso en busca de la tranquilidad; pero todos mis intentos de desmarque fueron abortados. Así, nada más llegar a los pies de la Gran Duna tanta penitencia tuvo su premio. Cuando me dijo: ” sé una leyenda sobre este lugar”, en ese momento me olvidé de todo lo anterior y le pedí que me la contase. Entonces me puso la mano sobre el hombro y con su consabida pedantería comenzó el relato: “Bajo esta duna que ves ahí, dice la leyenda, que está sepultada la aldea de Valverde. Te preguntarás por qué. Pues el motivo no es otro que por cuestiones de amor, más bien de desamor. En esta aldea vivía un rey con su preciosa hija, un día un viejo rey moro visitó el lugar y después de conocer a la princesa se enamoró de ella. Decidió pedirla en matrimonio a su padre, el  rey, pero éste desconfiado de la destreza con la que manejaba la espada el moro le denegó la mano de su hija. Como venganza El  Moro provocó un cataclismo que ahogó la ciudad. Pero antes de que esto se produjese la población tuvo la visita del Ave Tora que les anunció la inminente catástrofe”. En ese momento Corrubedo pasó de ser un lugar hermoso a ser extremadamente mágico. Años más tarde escuché otras versiones de esa historia, como la de que Santiago Apóstol estaba presente en el momento del cataclismo y dijo “non quero ver tal” lo que dio origen al lugar de Bretal en Olveira. Me contaron otras, también muy inquietantes, propias de Cuarto Milenio, como la de la mujer que aparece concinando entre las rocas cuando baja la marea.

Gran duna cerca
Gran Duna

La realidad es que, dejando mitos y leyendas,  este complejo dunar se formó en el cuaternario, hace 12.000 o 15.000 años, momento en el que aparecen los homínidos en el mundo. Actualmente es un Parque Natural (desde 1992) que abarca 996 hectáreas con diferentes hábitats donde se encuentran gran variedad de especies; su principal atractivo es la duna móvil de 1 kilómetro de largo, 250 metros de ancho y 15 metros de alto. No podemos olvidarnos de las lagunas de Carregal (agua salobre) y Vixán (agua dulce) que enriquecen el complejo dunar, formando le mejor barra-laguna litoral existente en Galicia. Sus humedales cuentan con diferentes observatorios de aves. Una de las cosas que os recomiendo de este lugar es disfrutar de la playa del Parque, formada por dos arenales: el de Ladeira y su vecino, O Vilar, que tiene más de 3 kilómetros de extensión para caminar o correr sobre la arena mojada.

Muy cerca del Parque Natural, sin perder nuestro objetivo de llegar al Faro, debemos desviar nuestros pasos unos minutos para dirigirnos al Dolmen de Axeitos. Volviendo a las leyendas de los “mouros” (prometo hablar de este fenómeno) también es conocido como: “A Pedra do Mouro”. Podemos fechar este monumento fúnebre entre el 4000 o 3600 A.C., está en la parte alta de un montículo y en su día estuvo cubierto por piedras formando un túmulo. Su estado de conservación es bueno y en sus piedras encontramos labrados algunos petroglifos. El entorno que lo rodea es agradable, un bosque con robles y bancos donde podemos aprovechar para relajarnos y reponer fuerzas.

En Galicia aún quedan pueblos con estirpe, arraigo y esencia marinera; el de Corrubedo es uno de ellos, la vinculación intrínseca con su pequeño puerto queda patente nada más entrar en tan pintoresco lugar. En el mismo puerto, hay dornas varadas y un sinfín botes amarrados esperando para salir a faenar. Una pequeña playa con niños y mujeres, grupitos de jóvenes en las rampas escuchando música, esperando a que suba la marea. En el aparcamiento del espigón los coches se disputan los huecos. Hay tres lugares para comer y tapear: el Benboa (donde puedes elegir el producto en los puestos de su mercado antes de ser excelentemente cocinado), el  Ferruxe (donde tomar unas tapas y raciones desde su terraza con vistas al mar y las dunas)  y como no, el mítico Bar Pequeño  (para tapear entre historias y con historia). Los restos fabriles dejan patente la importancia que en el s. XIX tuvo la industria de la salazón y la conserva en el pueblo. Su casco histórico a pesar de ser pequeño conserva casas recién restauradas muy bonitas, dotando de encanto y personalidad a sus estrechas calles. Desde cualquier punto del puerto hay unas fantásticas vistas sobre el mar y el parque de Corrubedo, pero las que se pueden disfrutar desde el final del espigón no tienen comparación.  Corrubedo es tierra de Grandes Marineros y Patrones, su generosa gente ha sido muy activa en tareas de auxilio marítimo, por ello les fue concedida una Medalla Colectiva de Salvamento de Naufragios. A pesar de haber perdido población por el auge de otros puertos y ciudades marineras, se ha convertido en un importante destino turístico y lugar de segunda residencia de muchas personas.

Después de haber disfrutado de las viandas en cualquiera de las tres propuestas que os acabo de comentar, después de haber ingerido algún que otro chupito de licor café, es el mejor momento para bajar la comida con una caminata hasta el Faro de Corrubedo. Saliendo del pueblo, en su parte alta, encontramos la carretera que nos conduce hasta la famosa linterna (ver videoclip de Javi Maneiro grabado en el Parque de Corrubedo y en el Camino al Faro), al final de una profunda recta encontramos la luz más famosa de Galicia. A la espera de su conversión en complejo turístico podemos disfrutar a parte de las vistas, de las construcciones allí existentes: dos viviendas de fareros, una con el antiguo transformador y el propio edificio del Faro. A pesar de haberse construído en 1853 (obra del ingeniero Uribe) no entró en funcionamiento hasta 1856, en sus inicios estaba habitado porque funcionaba con aceite y su mantenimiento requería de la constancia de un farero, tras ser electrificado, con el tiempo terminó por quedar deshabitado (como dije un día: “su vida era igual de triste que un faro sin farero”). Este lugar ha vivido cientos de historias de naufragios. Conocidos son los conflictos lúminicos que tuvo con el faro de la próxima Isla de Sálvora, que por coincidencidencia de haz de luz trajo de cabeza a muchos barcos, motivo por el que en su momento tuvieron que implantar una luz roja (Faro Comunista) y varios intentos de instalación de sirenas, hasta que en los 70 se instala una sirena de vibración electromagnética en la vivienda del farero con el afán de evitar posibles confusiones a los navegantes. Desde este Faro-Cabo se pueden contemplar (en días claros) las Islas del Parque Nacional de las Illas Atlánticas.

Después de escuchar al mar discutir con las rocas y de sentir el viento intentando desaliñarme el cabello, respiré profundo y el olor a sal anegó mis fosas nasales. En ese instante volví a recordar aquella conversación con Maneiro y por el mismo camino que él recorrió en la grabación de “Rosa de los Vientos” me dirigí hasta su lugar favorito: el mirador de A Pedra da Rá.

Pocas veces el ser humano tiene la oportunidad de contemplar desde una perspectiva áerea todo lo que acaba de ver de cerca, desde este punto eso es posible: O Vilar, las Dunas, lago Carregal, lago Vixián, el pueblo de Corrubedo y el Faro a lo lejos. Tanto si vas sol@ como bien acompañad@ es un sitio privilegiado para disfrutar de una puesta de Sol. Afortunadamente ya no queda nada de aquel ejemplo de feismo que existía antes en ese maravilloso lugar. Deciros que frente al mirador hay un camino (está indicado) que nos conduce al Castro da Cibdá, que es el punto más alto de este monte (213 m) y desde el cual tenéis unas vistas de Riveira y su entorno inimaginables.

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Vista desde el Castro da Cibdá con la ciudad de Riveira al fondo

En resumen una ruta para relajarse, disfrutar, pero sobre todo para inspirarse, poesía visual y sonora, traducida y reducida a estas palabras que quiero compartir con vosotros:

La estrella más grande aún arde,

tengo el cielo a un paso,

sopla el viento.

Casi está muerto el Sol,

zozobra en silencio,

hay un barco varado.

La última de las canciones

hablando de sentimientos,

escribo casi dormido.

Imaginando una mañana con estrellas.

A veces estoy perdido,

otras simplemente bebido.

La luz del faro no habla,

mi locura es selectiva,

hay mareas, también olas

que se suicidan en las rocas de la vida.

El agua está fría.

La arena desde aquí parece infinita.

Cuento el tiempo

y las estrellas que hay en el cielo,

hago equilibrios en el borde de tus labios.

Busco balcones

antes de sumergirme en el fondo

del mar que me ha arrastrado

hasta esta playa escondida.