A Tenda da Loura

Redondela tiene un techo de hierro que lejos de frenar los sueños los proyecta hacia el cielo. Son esos dos viaductos parte del paisaje eterno de todas las postales que imagina mi recuerdo. Porque cuando uno es niño parece que las cosas se le tatuan en la memoria con fuego y eso es lo que me pasa cuando cierro los ojos y me debora el silencio.

a loura pecados
Os nosos Pecados na Loura

Redondela era una mañana de Sábado en un atasco en el “Funil”, las naves abandonadas de Regojo, el edificio triste del Cine Fantasio, los coches haciendo cola en la gasolinera del centro, la nave del Aurelio García escondiendo la Casa da Torre, la parada de Taxis sobre el río, una Mirinda a media mañana en el Stop, la vieja pista de “A Xunqueira” donde rompía mis Paredes intentando imitar a Pichi Lucas, el río sin barandillas, las barcas varadas en el Alvedosa, los mejores chocos del mundo en el “Xan Carallás”, las especias para los callos de la tienda de la “Señora Trona”, comprarme un Play Mobil en el Bazar Mendiño, una quiniela en el quiosco de Cocó, llevar a arreglar una vieja televisión en blanco y negro a Radiotécnica, un corte de pelo en Jorge Rubín, Os Maios, Os Cabezudos, As Penlas, la Danza das Espadas y la fiesta de “A Coca”.

Pero todo esto que mi retina ha guardado como un tesoro intangible, quizá no sea más que la ilusión de volver a sentir la experiencia de esos momentos junto a mi padre. Tal vez solo sea un grano minúsculo si lo comparamos con todas las historias que guardan las paredes de ese establecimiento que nació en la antesala del “Funil”, frente a la vieja fábrica de Regojo, a los pies del Viaducto de Madrid.

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A Tenda da Loura nos anos 50

Puede ser que A Tenda da Loura existiera desde antes del 1932, fecha en la que se documenta su existencia, lo que está claro es que es uno de los establecimientos más antiguos y mas vivos de Redondela.

Detrás del viejo mostrador recuperado encontramos a Agustín Lovera que ha recogido el testigo de su madre y de las otras personas de su familia que en diferentes momentos regentaron el negocio.  Realmente él se crió allí, en la tienda, entre frutas, cubetas de leche, conservas, embutidos…

a lora galeo
Aceites Galeo na Tenda da Loura

Se le nota en la mirada y en la expresión verbal la pasión con la que vive y defiende su proyecto, la claridad con la que explica lo que busca y las normas de su casa.

Al final se confirma mi teoría de que una tienda de alimentación es el mejor lugar del mundo para aprender a hacer marketing. Digo esto porque él ha sabido posicionar su empresa basándose en un criterio diferencial que ha sido seña de identidad de la casa desde que se fundara. Apostar por la calidad, por los productos diferentes, por el producto de proximidad, por el producto de la tierra… en definitiva por todo eso que las grandes cadenas de alimentación se empeñan en hacernos creer que apuestan mientras en realidad nos envenenan.

A Loura Agustín
Agustín amosando a calidade dos produtos.

En establecimientos como este la calidad no se negocia, ni se supone, la calidad se demuestra y se exige a cada proveedor para que el cliente quede satisfecho con la selección de productos que realiza su regente.

El producto y la atención son la bandera de este local. Los de alta calidad tradicionales e innovadores se entremezclan con quesos, embutidos, frutas, verduras, chocolates y conservas.

Pero si hay algo que reconozco que me ha impactado es el haber descubierto su bodega, una amplia y cuidada selección de vinos que en pocos lugares se puede encontrar.

El veterano local dispone de una sala acondicionada para catas y degustaciones, esa trastienda donde en la intimidad entre el frío de la piedra y el calor de la madera los amigos se hacen copa en mano y jamón en plato.

Para nosotros es un orgullo estar presentes con nuestros productos en locales con tanta historia, lugares donde se sabe y se aprecia la calidad, espacios donde el amor por el trabajo bien hecho se convierte en la mejor manera de dignificar esta profesión.

Desde este humilde proyecto queremos compartir nuestro amor y pasión por la alimentación con los clientes de este entrañable establecimiento. Por ello, hemos decidido organizar una cata-degustación allí, en esa maravillosa trastienda. El evento tendrá lugar el 7 de Marzo, las plazas son limitadas. Prometemos una Experiencia Diferente y sobre todo sorpresas.

Este será el tercero de los eventos que organizamos para presentar nuestros Pecados, los aceites de Galeo, las Cervezas Faxilda y otros nuevos productos que conoceréis in situ.

A Loura

 

Redondela ten un teito de ferro que lonxe de frear os soños proxéctaos cara ao ceo. Son eses dous viadutos parte da paisaxe eterna de todas as postais que imaxina o meu recordo. Porque cando un é neno parece que as cousas se lle tatuan na memoria con lume e iso é o que me pasa cando pecho os ollos e me debora o silencio.

Redondela era unha mañá de Sábado nun atasco no ” Funil”, as naves abandonadas de Regojo, o edificio triste do Cinema Fantasio, os coches facendo cola na gasolineira do centro, a nave do Aurelio García escondendo a Casa dá Torre, a parada de Taxis sobre o río, unha Mirinda a media mañá no Stop, a vella pista de “A Xunqueira” onde rompía as miñas Paredes tentando imitar a Pichi Lucas, o río sen varandas, as barcas varadas no Alvedosa, os mellores chocos do mundo no ” Xan Carallás”, as especias para os callos da tenda da “Señora Trona”, comprarme un Play Mobil no Bazar Mendiño, unha quiniela no quiosco de Cocó, levar a arranxar unha vella televisión en branco e negro a Radiotécnica, un corte de pelo en Jorge Rubín, Vos Maios, Vos Cabezudos, As Penlas, a Danza dás Espadas e a festa de “A Coca”.

Pero todo isto que a miña retina gardou como un tesouro intanxible, quizá non sexa máis que a ilusión de volver sentir a experiencia deses momentos xunto ao meu pai. Talvez só sexa un gran minúsculo se o comparamos con todas as historias que gardan as paredes dese establecemento que naceu na antesala do ” Funil”, fronte á vella fábrica de Regojo, aos pés do Viaduto de Madrid.

Pode ser que A Tenda dá Loura existise desde antes do 1932, data na que se documenta a súa existencia, o que está claro é que é un dos establecementos máis antigos e mais vivos de Redondela.

Detrás do vello mostrador recuperado atopamos a Agustín Lovera que recolleu a testemuña da súa nai e das outras persoas da súa familia que en diferentes momentos rexentaron o negocio.  Realmente el criouse alí, na tenda, entre froitas, cubetas de leite, conservas, embutidos…

Nótaselle na mirada e na expresión verbal a paixón coa que vive e defende o seu proxecto, a claridade coa que explica o que busca e as normas da súa casa.

Ao final confírmase a miña teoría de que unha tenda de alimentación é o mellor lugar do mundo para aprender a facer márketing. Digo isto porque el soubo posicionar a súa empresa baseándose nun criterio diferencial que foi aceno de identidade da casa desde que se fundase. Apostar pola calidade, polos produtos diferentes, polo produto de proximidade, polo produto da terra… en definitiva por todo iso que as grandes cadeas de alimentación empéñanse en facernos crer que apostan mentres en realidade nos envelenan.

En establecementos como este a calidade non se negocia, nin se supón, a calidade demóstrase e esíxese a cada provedor para que o cliente quede satisfeito coa selección de produtos que realiza o seu rexente.

O produto e a atención son a bandeira deste local. Os de alta calidade tradicionais e innovadores mestúranse con queixos, embutidos, froitas, verduras, chocolates e conservas.

Pero se hai algo que recoñezo que me impactou é o descubrir a súa adega, unha ampla e coidada selección de viños que en poucos lugares pódese atopar.

O veterano local dispón dunha sala acondicionada para catas e degustacións, esa trastenda onde na intimidade entre o frío da pedra e a calor da madeira os amigos fanse copa en man e xamón en prato.

Para nós é un orgullo estar presentes cos nosos produtos en locais con tanta historia, lugares onde se sabe e apréciase a calidade, espazos onde o amor polo traballo ben feito convértese na mellor maneira de dignificar esta profesión.

Desde este humilde proxecto queremos compartir o noso amor e paixón pola alimentación cos clientes deste entrañable establecemento. Por iso, decidimos organizar unha cata-degustación alí, nesa marabillosa trastenda. O evento terá lugar o 7 de Marzo, as prazas son limitadas. Prometemos unha Experiencia Diferente e sobre todo sorpresas.

Este será o terceiro dos eventos que organizamos para presentar os nosos Pecados, os aceites de Galeo, as Cervexas Faxilda e outros novos produtos que coñeceredes in situ.

 

 

 

 

Redondela con R de Regojo

He hablado muchas veces de la falta de atino de los Gobernantes del Estado Español, incluso de los que reinaron antes de que se pudiese hablar de Estado, de sus malas decisiones y de sus políticas favorecedoras de unos prados en detrimento de otros.

La historia no ha sido justa con Galicia. Lo que fuera una de las provincias más importantes del Imperio Romano en Hispania vio como con la llegada al poder de los Reyes Católicos se truncó su crecimiento; fueron los primeros verdugos de esta tierra, los primeros que vertieron su ira contra el “Finisterrae Romano”, los primeros que tomaron medidas coercitivas y represalias desmedidas con el simple objetivo de saciar su sed de venganza. Todavía hoy seguimos intentando recuperar el cultivo de la oliva del que nos privaron los toparcas castellanos.

Tras la desaparición de los Reyes Católicos, entre los s. XVI-XVIII, Galicia duplica su población llegando a tener en este siglo más habitantes que Catalunya. La articulación social y económica era casi perfecta; una economía basada en la agricultura autosuficiente, una importante explosión demográfica, la salazón y el pescado, el comercio marítimo a través de sus puertos (enclave geoestratégico en las Rutas Inglesas, Francesas, Portuguesas…), las patentes de corso, la minería, la ganadería y sobre todo la excelente aclimatación del cultivo del maíz a nuestras tierras. No podemos hablar de industrialización en esta época, ya que vendría después con empresarios catalanes y maragatos, pero si de una protoindustria popular que tenía como máximo exponente el Lino. Un cultivo de importancia estratégica en la economía gallega que estuvo presente 500 años, hasta la Revolución Industrial, y que quizá sea el germen del éxito posterior y actual del Textil Galego.

Con la llegada del s. XIX las decisiones de políticas del Gobierno Español destruyen el sistema económico existente en Galicia. El hecho de que se haga una apuesta firme por la industria del algodón mediterráneo y la introducción de aranceles proteccionistas perjudicaron a la industria del Lino Galega y al algodón procedente de las posesiones Ultramar (Cuba). El cambio en la manera de pagar los tributos arruina al campesinado gallego (se sustituye el pago con parte de la cosecha por el pago de impuestos en un dinero que no tenían). Con la principal industria (Lino) en inferioridad de condiciones y el campesinado arruinado la Galicia interior comienza a emigrar, una emigración que no cesaría hasta finales de los 60 del s. XX.

Vista Aérea de la Factoría de Regojo
Vista Aérea de la Factoría Regojo en Redondela

Tendrían que pasar unos cuantos años hasta que la industria del textil gallega volviese a cobrar importancia. En los años 30 el empresario, nacido en Pontevedra e hijo de zamoranos,  Jose Regojo abre en Redondela la primera industria textil de Galicia, Confecciones Regojo, que llegó a ser la fábrica de camisas más importante de España y la segunda de textil en volumen total de negocio. Aquí empezó todo, este fue el germen de lo que vendría después: Gene Cabaleiro, Adolfo Domínguez, Roberto Verino, Pili Carrera, Caramelo, Florentino, Alba Conde… hasta llegar a INDITEX.

José Regojo se había curtido desde niño en las carreteras comerciando con puntillas y encajes, al igual que sus padres y otros muchos vecinos del zamorano pueblo de Fermoselle. En 1919 ya establecido en Portugal funda en Lisboa su primera fábrica de camisas. En 1926 se produce un acontecimiento clave en su vida, una amigo suyo le presenta a una amiga de su novia que estaba pasando unos días en Estoril, desde ese momento queda enamorado de la redondelana Rita Otero con la que se casaría en 1927 en la Vila dos Viaductos. A pesar de que en un primer momento el matrimonio se establece en Portugal no tardarían un año en volver a Galicia para instalarse definitivamente en Redondela, la situación económica en España y las ganas de Rita de estar con su familia fueron razones de peso para ello.

Montan un pequeño taller en la calle Alfonso XII donde comienzan a fabricar camisas finas al estilo portugués, solo dos años más tarde la empresa está consolidada y comienza a andar lo que sería el gigante Regojo. Una empresa que supo encontrar soluciones y ventajas de mercado cuando a priori las situaciones eran adversas.

Sobre la historia de Regojo hay muchas cosas escritas, incluso existe un documental del cineasta redondelano Cuchi Carreira que podéis ver en YOUTUBE en el que a través de las personas que fueron protagonistas se relata la historia del imperio textil.

Predo Regojo Faro de Vigo
Pedro Regojo Otero. Foto Faro de Vigo

Pero entre todas las que conozco hay una que llevaba años queriendo escuchar directamente de boca de su protagonista. Estando inmerso en la tarea de escribir un libro sobre buenas prácticas comerciales  tuve la suerte de charlar con Pedro Regojo, uno de los hijos de Don José Regojo Rodríguez, que jugó un papel fundamental en la empresa familiar y en la concepción comercial de la industria de la moda en España.

Él me confesaba que tuvo algo de suerte, pero como escribo en mi obra, más bien fue el resultado de una concatenación de buenas prácticas comerciales y del uso del marketing. No os contaré el cómo, ya que eso me lo reservo para el libro, pero os contaré los logros que obtuvo con sus aciertos y visión estratégica.

Pedro Regojo, con un millón de pesetas que le entregó su padre, consiguió poner en marcha una delegación de la empresa familiar en Barcelona, en Catalunya, donde se concentraba la industria del textil; como Caballo de Troya introdujo la firma creando un departamento de Relaciones Institucionales comandado por un afamado periodista navarro que conseguía que personas de renombre promocionasen las camisas de Regojo. También a través de anuncios en La Vanguardia para promocionarse. A los siete meses de abrir la delegación vendía 1 camión de camisas cada semana.

Pero el cénit lo alcanza cuando consigue que Salvador Dalí le ceda su nombre para comercializar camisas; así se crea una línea especial en la factoría de Redondela de la que salen 1000 camisas diarias de alta calidad. Desarrolla una estrategia de marketing donde se regalan discos y se destina el 50% de los beneficios a publicidad. Teniendo el honor de ser la primera marca de moda en hacer anuncios de publicidad en televisión. Las camisas Dalí salen desde Redondela para abastecer las tiendas de toda España y Europa.

Tuve la suerte de conversar con Pedro, de mirarle a los ojos mientras me hablaba de su madre y de su padre con admiración, escuchar las enseñanzas y valores que le transmitieron. Vi brillar sus pupilas mientras me contaba la historia de su vida y de como consiguieron sobrevivir al Plan Ullastres. Vi como el recuerdo de aquella entrevista con Dalí le hacía sonreír con cada anécdota que me contaba. Aprendí muchas cosas, anoté ideas, anoté las claves que conducen al éxito personal y profesional.

Cosas de la vida o del destino, tal vez sea simple coincidencia, pero el azar ha querido que MEIDINGALICIA tenga su oficina en uno de los edificios construidos en los terrenos donde en otro tiempo estaban las naves de Regojo en Redondela. Ojalá tengamos la misma inspiración, capacidad de trabajo y éxito que ellos.

 

Falei moitas veces da falta de atino dos Gobernantes do Estado Español, mesmo dos que reinaron antes de que se puidese falar de Estado, das súas malas decisións e das súas políticas favorecedoras duns prados en detrimento de outros.

A historia non foi xusta con Galicia. O que fose unha das provincias máis importantes do Imperio Romano en Hispania viu como coa chegada ao poder dos Reis Católicos truncouse o seu crecemento; foron os primeiros verdugos desta terra, os primeiros que envorcaron a súa ira contra o “Finisterrae Romano”, os primeiros que tomaron medidas coercitivas e represalias desmedidas co simple obxectivo de saciar a súa sede de vinganza. Aínda hoxe seguimos tentando recuperar o cultivo da oliva do que nos privaron os toparcas casteláns.

Tras a desaparición dos Reis Católicos, entre os s. XVI- XVIII, Galicia duplica a súa poboación chegando a ter neste século máis habitantes que Catalunya. A articulación social e económica era case perfecta; unha economía baseada na agricultura autosuficiente, unha importante explosión demográfica, a salgadura e o peixe, o comercio marítimo a través dos seus portos (enclave xeoestratégico nas Rutas Inglesas, Francesas, Portuguesas…), as patentes de corso, a minería, a gandería e sobre todo a excelente aclimatación do cultivo do millo ás nosas terras. Non podemos falar de industrialización nesta época, xa que viría despois con empresarios cataláns e maragatos, pero se dunha protoindustria popular que tiña como máximo expoñente o Liño. Un cultivo de importancia estratéxica na economía galega que estivo presente 500 anos, ata a Revolución Industrial, e que quizá sexa o xerme do éxito posterior e actual do Téxtil Galego.

Coa chegada do s. XIX as decisións de políticas do Goberno Español destrúen o sistema económico existente en Galicia. O feito de que se faga unha aposta firme pola industria do algodón mediterráneo e a introdución de aranceis proteccionistas prexudicaron á industria do Liño Galega e ao algodón procedente das posesións Ultramar (Cuba). O cambio na maneira de pagar os tributos arruína ao campesiñado galego (substitúese o pago con parte da colleita polo pago de impostos nun diñeiro que non tiñan). Coa principal industria (Liño) en inferioridade de condicións e o campesiñado arruinado a Galicia interior comeza a emigrar, unha emigración que non cesaría ata finais dos 60 do s. XX.

Terían que pasar uns cuantos anos ata que a industria do téxtil galega volvese cobrar importancia. Nos anos 30 o empresario, nacido en Pontevedra e fillo de zamoranos,  Jose Regojo abre en Redondela a primeira industria téxtil de Galicia, Confeccións Regojo, que chegou a ser a fábrica de camisas máis importante de España e a segunda de téxtil en volume total de negocio. Aquí empezou todo, leste foi o xerme do que viría despois: Gene Cabaleiro, Adolfo Domínguez, Roberto Verino, Pili Carreira, Caramelo, Florentino, Alba Conde… ata chegar a INDITEX.

José Regojo habíase curtido desde neno nas estradas comerciando con puntillas e encaixes, do mesmo xeito que os seus pais e outros moitos veciños do zamorano pobo de Fermoselle. En 1919 xa establecido en Portugal funda en Lisboa a súa primeira fábrica de camisas. En 1926 prodúcese un acontecemento crave na súa vida, unha amigo seu preséntalle a unha amiga da súa noiva que estaba a pasar uns días en Estoril, desde ese momento queda namorado da redondelana Rita Otero coa que casaría en 1927 na Vila dous Viadutos. A pesar de que nun primeiro momento o matrimonio establécese en Portugal non tardarían un ano en volver a Galicia para instalarse definitivamente en Redondela, a situación económica en España e as ganas de Rita de estar coa súa familia foron razóns de peso para iso.

Montan un pequeno taller na rúa Alfonso XII onde comezan a fabricar camisas finas ao estilo portugués, só dous anos máis tarde a empresa está consolidade e comeza a andar o que sería o xigante Regojo. Unha empresa que soubo atopar solucións e vantaxes de mercado cando a priori as situacións eran adversas.

Sobre a historia de Regojo hai moitas cousas escritas, mesmo existe un documental do cineasta redondelano Cuchi Carreira que podedes ver en YOUTUBE no que a través das persoas que foron protagonistas relátase a historia do imperio téxtil.

Pero entre todas as que coñezo hai unha que levaba anos querendo escoitar directamente de boca do seu protagonista. Estando inmerso na tarefa de escribir un libro sobre boas prácticas comerciais  tiven a sorte de charlar con Pedro Regojo, un dos fillos de Don José Regojo Rodríguez, que xogou un papel fundamental na empresa familiar e na concepción comercial da industria da moda en España.

El confesábame que tivo algo de sorte, pero como escribo na miña obra, máis ben foi o resultado dunha concatenación de boas prácticas comerciais e do uso do márketing. Non vos contarei o como, xa que iso resérvomo para o libro, pero contareivos os logros que obtivo cos seus acertos e visión estratéxica.  

El confesábame que tivo algo de sorte, pero como escribo na miña obra, máis ben foi o resultado dunha concatenación de boas prácticas comerciais e do uso do márketing. Non vos contarei o como, xa que iso resérvomo para o libro, pero contareivos os logros que obtivo cos seus acertos e visión estratéxica.  

Pedro Regojo, cun millón de pesetas que lle entregou o seu pai, conseguiu poñer en marcha unha delegación da empresa familiar en Barcelona, en Catalunya, onde se concentraba a industria do téxtil, como Cabalo de Troia introduciu a firma creando un departamento de Relacións Institucionais comandado por un afamado xornalista navarro que conseguía que persoas de renome promocionasen as camisas de Regojo e a través de anuncios na Vangarda. Aos sete meses de abrir a delegación vendía 1 camión de camisas cada semana.

Pero o cénit alcánzao cando consegue que Salvador Dalí cédalle o seu nome para comercializar camisas; así se crea unha liña especial na factoría de Redondela da que saen 1000 camisas diarias de alta calidade. Desenvolve unha estratexia de márketing onde se regalan discos e destínase o 50% dos beneficios a publicidade. Tendo a honra de ser a primeira marca de moda en facer anuncios de publicidade en televisión. As camisas Dalí saen desde Redondela para abastecer as tendas de toda España e Europa.

Tiven a sorte de conversar con Pedro, de mirarlle aos ollos mentres me falaba da súa nai e do seu pai con admiración, escoitar os ensinos e valores que lle transmitiron. Vi brillar as súas pupilas mentres me contaba a historia da súa vida e de como conseguiron sobrevivir ao Plan Ullastres. Vi como o recordo daquela entrevista con Dalí facíalle sorrir con cada anécdota que me contaba. Aprendín moitas cousas, anotei ideas, anotei as claves que conducen ao éxito persoal e profesional.

Cousas da vida ou do destino, talvez sexa simple coincidencia, pero o azar quixeron que MEIDINGALICIA teña a súa oficina nun dos edificios construídos nos terreos onde noutro tempo estaban as naves de Regojo en Redondela. Oxalá teñamos a mesma inspiración, capacidade de traballo e éxito que eles.

De la Vía XIX a AP-9.

No sé si os lo he dicho pero soy muy fan de los Romanos, de su cultura, de su civilización; aunque no os voy a negar que me hubiese gustado asistir a alguna de las fiestas que daban los Emperadores, mi admiración viene sobre todo por la arquitectura, por esas grandes obras públicas que desarrollaron a lo largo y ancho de todo el Imperio.  El éxito de la romanización viene dado por varios factores: la religión, el ejército, el derecho romano, el comercio, el idioma, la organización administrativa de las ciudades y las vías de comunicación. Los Romanos entendieron que era necesario implementar una red de calzadas, puentes, puertos y canales para que las tropas, las personas, las mercancías y el correo circulasen libremente, llegando a cualquier punto de sus dominios.  Fueron capaces de desarrollar infraestructuras en todas las provincias, sin discriminación, prueba de ello es el legado que se conservamos en Galicia, el patrimonio que sigue teniendo utilidad (puentes, burgas, calzadas…), el que visitamos para admirar (Muralla de Lugo, Campamento da Cibdá, Torre de Hércules…), el que se está descubriendo y  ayuda a desmontar algunas de las mentiras históricas con las que fuimos educados (de Vigo se decía que no tenía importancia en la época Romana y los hallazgos han demostrado lo contrario). Así, entre todo el tejido de calzadas que nos dejaron en nuestra Comunidad podemos destacar la Vía XIX que unía Braga con Astorga cruzando Galicia a través de Lugo, de esta partían otras a Brigantium (A Coruña) y Ourense.

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Fuente Turismo de Santiago

Actualmente tramos de este trazado se siguen utilizando en diferentes rutas del Camino de Santiago; pero lo más sorprendente es que si nos fijamos en las principales infraestructuras de comunicación para trenes y vehículos que en la actualidad funcionan en Galicia nos daremos cuenta de que se han trazado paralelas a las Vías Romanas. Ese es el caso de la AP-9, la llamada Eixo Atlántico y que discurre paralela a las Vías XIX y XX; vertebrando, en teoría, la Galicia Norte con la Galicia Sur.

Los Romanos consiguieron unir las principales ciudades de Gallaecia y conectarlas con el exterior, unirla con el mundo, haciéndola prosperar y salir de su aislamiento comercial interior, ya que en la costa la situación era otra. Siempre he tenido claro que fueron los únicos que tuvieron un plan concreto de Obras Públicas y Vías de Comunicación para el Finis Terrae. Y lo mejor de todo es que lo ejecutaron, que lo terminaron, algo impensable en nuestro tiempo; ahora se cambian los proyectos, los trazados, los presupuestos y no hace nada (véase AVE o Puerto Exterior de A Coruña).

Durante el Reinado de Carlos III se construyen una serie de Caminos Reales (base de la actual Red de Carreteras Nacionales) que pretendían unir las zonas periféricas con Madrid mediante un sitema “Radial”, ese era el objetivo de este Rey-Alcalde de la Capital, Galicia también tendría el suyo. Pero no sería hasta el s. XIX, durante el Gobierno Liberal, cuando se pondría en marcha un plan contundente de mejora de infraestructuras terrestres. Hasta 1840 las diferentes regiones de España estaban aisladas, algo que no sucedía en otros países, lo que hacía que existiesen economías de proximidad; quizá escudarse en la orografía sea lo más logico, o en las diferentes guerras (la de la Independencia o la Carlista) que destruyeron puentes y demás; pero lo cierto es que el vivir de las rentas coloniales hizo que el país se relajase y no desarrollase ni industria ni infraestructuras. Para que os hagáis a la idea teníamos la décima parte de Red Viaria que Francia.

Los Liberales entendieron que para tener un mercado económico estatal era necesario abolir los impuestos de paso y poner en marcha la unidad aduanera; así como, mejorar las redes viarias. Aunque hubo una notable mejoría resultaron ser insuficientes los 40.000 km de vías ya que tan sólo 16.000 eran de primer o segundo orden. En Galicia sólo se construyeron 2 de primera clase, primero la Vía del Norte que unía Coruña y Ferrol con Castilla y la posterior Vía del Sur que hacía lo propio, dejando la vertebración interior relegada fundamentalmente a vías de cuarta.

No sería hasta 1926 con la Creación, por parte del ministro Benjumea, del Plan Nacional de Firmes Especiales, cuando se vislumbre la necesidad de crear un trazado Atlántico (Tui-Ferrol) y de reforzar las salidas naturales de Galicia por carretera: de Coruña hacia Aturias y la Meseta (por Lugo), de Vigo hacia la Meseta (por Ourense).

Con la Guerra Civil los puentes y las carreteras sufren importantes daños, volviendo a quedar España incomunicada. Para proceder a comunicar interiormente España se cambian las denominaciones de las carreras que dejan de ser de primera, segunda, tercera o cuarta para pasar a ser Comarcales y Nacionales. Pero lamentablemente retrocederíamos un par de siglos para volver a articular España mediante un Plan Radial de 6 Carreteras Nacionales, en Galicia sería la N-VI que uniría A Coruña con Madrid, dejando a la Galicia Sur marginada.

Sin autovías ni autopistas que vertebrasen el interior de Galicia ni la comunicasen con el resto del Estado, con el aumento del tráfico rodado las comunicaciones por carretera eran una odisea. Mientras en Europa la historia de las autovías comienza en los años 20 en España no se construirían, las primeras autopistas/autovías llegan a finales de los 60 y como siempre a Galicia llegarían todavía más tarde, en 1979 (A Barcala) Coruña-Santiago (Norte), en 1981, el tramo Vigo-Pontevedra de la AP-9.

La AP-9 se comienza a construir en 1973 pero hasta el 92 no se podría disfrutar del enlace entre las ciudades de Vigo y A Coruña. Es todo este periodo de tiempo, hasta el día de hoy, se han ejecutado obras de ampliaciones y enlaces con otras vías de conexión en aras de conseguir lo que otras Comunidades tienen desde los años 80.

Pero en realidad el Eixo Atlántico no ha sido más que una mina de oro para las concesionarias que han ido comprando y vendiento la autopista, cada vez por más dinero, traspasandose los pingües beneficios obtenidos de esquilmar con las subidas de tarifas a los usuarios.

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AP-9 peaje Fuente Diario de Ferrol

Durante mucho tiempo la conservación ha sido penosa, su firme en mal estado era una constante, la entrada de animales cinegéticos por la mala conservación del vallado… eso si, las tarifas no se modificaban a pesar de no mantener en condiciones la infraestructura.

Los Romanos tenían claro que había que vertebrar el norte y el sur, los liberales que había que suprimir los impuestos de paso, los galegos de hoy que no tiene sentido hacer desunir el norte del sur de Galicia como otraora pretendieron Paco Vázquez y Manoel Soto… ¿Por qué lo políticos no tienen claro que para vertebrar Galicia es necesario que la AP-9 sea rescatada y se eliminen los peajes? Fácil, dinero.

Luego escuchas en la COPE al Alcalde de Redondela abanderando la abolición del peaje de Rande, no critico el fin, ya que considero que el peaje es injusto a todas luces ya que aisla a la cuarta población de la Pontevedra de la ciudad más importante, casi 15.000 personas por la parte de Redondela que son potenciales usuarios de esa vía, que para acceder a Vigo por 6 km. tienen que pagar 0,90 €. Liberizar este peaje sería justo por agravio comparativo con la península de O Morrazo que lo tiene liberalizado desde hace mucho tiempo; sería un gran paso de cara a la eliminación del tráfico rodado por Chapela que actualmente sufre de contaminación acústica y atmosférica debido al trasiego de vehículos. Sería una mejora comercial para el comercio de la Villa y una mejora en la calidad de vida para los residentes que a diario van a trabajar a Vigo, pero sobre todo sería unir Chapela y Redondela con el hospital de referencia (Álvaro Cunqueiro) sin tener que pagar para llegar rápido al médico. Eso si Alcalde, pero… ¿qué ha hecho usted los 7 años que lleva en el poder cuando gobernaban los suyos en “Madrí” y en Santiago? Pues se lo diré yo, NADA. Pero ahora usted se pone delante de la pancarta para ganar votos después de no hacer nada por sus vecinos.

Pero claro estamos en un año PRIMAVERA. Si, este año 2018 es un año primavera. ¿Por qué? pues porque todos los años vísperas de elecciones pasa lo mismo, como en la primavera florecen los capullos. Y esa es la forma de hacer política aquí, desgraciadamente, no tenemos políticos que piensen en clave de país; es más fácil actuar desde el oportunismo y el clientelismo, pero así no se arreglan los problemas de Galicia.

Si tengo que hablar de Políticas Públicas me quedo con los Romanos.

Aquí somos de Samaín, magostos e Santa Compaña.

No sé si os lo dije alguna vez pero estoy en contra de la invasión cultural “yanqui”, todo esto de la “mcdonalización” de la sociedad, del fast food y del “american style” me provoca cierta preocupación. Principalmente porque estamos adoptando influencias de una civilización joven, casi sin tradición cultural (historia, literatura, gastronomía, lengua…) y nos estamos cargando de un plumazo nuestro legado cultural, la herencia conservada generación tras generación, en muchos casos mantenida con lucha y sangre.

Estar en el parque con tu hijo y ver como la madre de al lado llama a gritos a su vástago: “Kevin José”, “Dilan Manuel” o “Jonathan Jesús” me enciende de manera sobre humana; afortunadamente cada vez se escuchan más nombres como “Xian”, “Brais”, “Xulia”, “Uxía” e “Iago” (en gran medida gracias a Iago Aspas) y eso termina reconfortándome. ¡Qué bien suenan los nombre en Galego! ¿Verdad?

Los americanos cogieron el rugby, le hicieron un restyling y lo tranformaron en un espectáculo mundial, el fútbol americano no es más que una perversión de su fórmula original; porque eso se les da bien, hacer ajustes para mercantilizar y desvirtuar el espíritu de las cosas. Pero es lo que tiene no tener historia, ni siquieran un idioma. No sé si la hamburguesa la crearon ellos al poner el tozo de carne picada entre dos panes, tal vez la raíz “Hamb” pueda delatar que tiene su origen en Hamburgo (ciudad donde residían muchos rusos que tenían tradición de elaborar sus filetes de carne picada) y llegase a América por la conexión entre esta ciudad y los puertos estadounidenses, siendo su origen el “Hambourg steak”. Aunque hay indicios de que ya los romanos hacían este tipo de filetes de carne picada, tradición que se mantuvo durante la edad media en la Europa norte y Central. Lo que empezó como una forma barata y rápida para alimentar a una gran cantidad de trabajadores ha terminado por fastidiar la alimentación de nuestros hijos con aditivos y grasas saturadas, esto es muy típico de ellos, hacen todo a lo grande.

Es una pena que lo Galegos del futuro cada vez tengan menos ganas y oportunidades de continuar con esa tradición de Galeguizar el mundo, entre los medios de comunicación y las políticas aplicadas  nuestra tradición cultural tiende a desaparecer, es por ello que los individuos con conciencia debemos actuar para defender nuestra riqueza cultural y hacerla perdurar en el tiempo.

Gracias a las políticas económicas discriminatorias del s. XVIII, a las crisis y al franquismo los Galegos hemos tenido que emigrar por medio mundo para poder sobrevevir; primero América Latina y Central, más tarde Europa y después las Islas Canarias, Mallorca, Madrid y Catalunya. Allá donde hemos ido hemos galeguizado a través de la gastronomía, la cultura (música, pintura, escultura, arquitectura y literatura) y las fiestas. Hemos implantado el amor a la queimada, al licor café, al pulpo a feira… pero de un modo no impositivo, nuestra slow food se mezcló con las culturas sin intentar exterminar lo autóctono, enriqueciendo y complementando; poque los Galegos somos así, nos camuflamos con el paisaje pero nuestro acento nos delata.

DESFILE CABAZAS SAMAÍN CATOIRA /
Procesión de Caveiras en Catoira Samaín Halloween calabazas Foto: Diario de Arousa

Ahora que todos los medios de comunicación hablan de los preparativos de JALOGÜIN, que los escaparates de los comercios están infestados por la tontería americana, es inevitable que recuerde aquellas noches de la víspera del día de difuntos. Cuando la tarde del 31 de Octubre nos juntábamos los niños del barrio para ir a “apañar” castañas al “souto” de Camilo, después íbamos a las fincas de la familia de cada uno de nosotros y elegíamos las mejores calabazas y seleccionábamos entre todas la más grande de todos los huertos. Armados de cuchillos y cucharas les quítabamos la parte superior a modo de tapa; dibujábamos la boca con sus colmillos afillados, la nariz y los ojos en forma de triángulo, después las vacíabamos y le dábamos su contenido a los mayores para que hicieran las pertinentes chulas de “cabaza”. Tras haber limpiado su interior quedando sólo las paredes con sus pertinentes aperturas faciales, úsabamos un palillo para fijar a la base de la calabaza una vela que iluminaría la fantasmagórica creación. Asábamos castañas en un artilugio creado a partir de dos mitades de bidones de hierro, uno para las brasas hechas con “carozo” de maíz y piñas, el otro perforado para dorar lo que antes de que la patata llegase a Europa era guarnición en nuestra tierra. A las siete de la tarde, con la noche ya encima, hacíamos cucuruchos con las hojas del Faro de Vigo para rellenar con las castañas que más tarde devoraríamos. Mientras los mayores comían castañas cocidas con “fiuncho” y bebían vino tinto a la lumbre de la “cociña de ferro”. Pedíamos un mechero para encender las velas de nuestras calabazas-calaveras y después de ponerles la tapa las sacábamos a la “eira” para jugar a asustarnos en “A noite dos mortos”. Mi abuelo nos hablaba de la Santa Compaña y nosotros planeábamos una estrategia para ir al cementerio durante la noche a ver pasear las almas de los muertos; hasta el día en que ejecutamos y nos cagamos de miedo.

Pero a parte de las típicas chulas de calabaza y las castañs, en Galicia, tenemos una importante tradición de dulces típicos del “día de todos los santos ” y de “difuntos”: los buñuelos, las rosquillas y los huesos de santo. Nuestra gastonomía siempre tiene una temática de temporada.

Yo nunca celebré Jalogüin, en mi casa festejábamos el Samaín. Una festividad de origen Celta que se celebra en Galicia desde la Edad del Hierro, que es común a otros lugares de ese mundo unido por lo que el maestro Carlos Núñez denomina como “Hermandad de los Celtas”, su nuevo libro, os lo recomiendo para saber lo que nos une al resto de los pueblos con este origen ancestral.

El Samhaim era la fiesta más importante en la cultura Celta, en ella se celebraba la noche del 31 para el 1 de Noviembre el “nuevo año celta”, la palabra viene del gaélico y su tradición vendría a ser “fin del verano”. En este mundo druídico y dependiente de la agricultura esta fecha marcaba el final de la temporada de cosecha. Con la romanización se mezcló esta celebración con la propia romana y tras la cristianización se apagó de alguna manera al ser considerada una fiesta pagana.

Algo que también ha marcado mi infancia y adolescencia era la obligatoriedad el día 1 de ir de cementerio en cementerio a visitar a todos nuestros difuntos, ponerles flores y rezar por su descanso. En mi zona esta tradición ha pervivido acompañada de los magostos, se ha seguido transmitiendo de generación en generación para el disfrute de los pequeños, la nostalgia de los mayores y el sufrimiento de los estómagos.

Por tanto, defendamos nuestra fiesta con Denominación de Origen, con más de 3.000 años, Samaín, para que Jalogüin no termine de invadirnos como un hongo oportunista que ha copiado nuestra tradición, mercantilizándola y adueñándose de la festividad propia del Mundo Celta, tal vez importada por los emigrantes escoceses e irlandeses. Porque está claro que si en algún lado tiene que celebrarse una fiesta con “meigas”, muertos, calabzas y leyendas es aquí, en el único lugar del mundo donde no se cree pero se sabe que “habelas hailas”.

Vigo, Vigo… ¡qué carallo si hasta su nombre suena bonito!

Cuando eres joven a penas tienes recursos dialécticos para defenderte, más aún, cuando por diversas razones tienes que vivir fuera de tu ciudad, de tu pueblo, de tu gente… ahí te vuelves más pequeño y retraído de lo que te gustaría; pero es lógico adoptar una postura de defensa cuando temes ser agredido.

Llegó el día en que me cansé de escuchar eso que tienen siempre en la boca los que desconocen el mundo por caminar con los ojos cerrados y tener una mente minifundista: “Vigo, es feo”. Primeramente sería “fea” porque es una ciudad, pero dejando a un lado el tema gramatical, yo no niego que la percepción de alguien pueda ser esa, entiendo que haya gente que no le pueda gustar la ciudad, es más lo respeto. Lo que no entiendo ni respeto es a aquellos que sin conocer la ciudad o por motivos de odio localista tienen como recurso típico el decir esto cuando se enteran de que eres de ahí.

Yo no voy a decir que Vigo sea más bonita que A Coruña, ni viceversa, son ciudades diferentes y como el gusto está en la percepción de cada uno no sabría deciros. Yo estoy enamorado de este bendito caos de cuestas y puestas de sol. Así que, parafraseando aquello que decía Manquiña en la película “Lena”, en la escena en la que Marta Larralde y él van en coche sobre el puente de rande, cuando gritos dice “¡Vigo, Vigo… qué carallo si hasta su nombre suena bonito!” y acto seguido empieza a sonar “Puerto de Vigo, Puerto de Vigo eres refugio del pescador…”. A mí esta escena me parece perfecta para una campaña de marketing de la Ciudad, al igual que también me lo pareció el videoclip del grupo vigués Eladio y los Seres Queridos: El Tiempo Futuro.

Aquí os dejo mi visión de la ciudad en forma de poema, espero que os guste.

Vigo
– Cando lle declaras o amor ao caos.

A cidade era verso de loureiro
e miles de oliveiras pantasma
camiñando entre os edificios.
A cidade era un balcón sobre a ría,
música dos oitenta, sirenas de fábricas
e o solpor máis bonito do mundo.
A cidade era un porto infestado de barcos,
colapso caótico, orde dentro do caos.
A cidade era de pedra, formigón e asfalto…
praias de fina area e lugares con encanto.
Era centos de mareas e outros tantos naufraxios
por culpa dos cantos de serea
que enganaban aos mariñeiros novatos.
A cidade era brisa de sal,
vento do sur sempre cálido,
a chuvia agarimosa no frío inverno,
a maxia da luz do sol case todo o ano.
A cidade era moderna pero tiña pasado,
baixo a terra agochábase o legado,
os restos que quedaron tapados
pola acción despiadada do home na procura de espazo.
A cidade era ingobernable
e os seus políticos mesmo parecían de saldo,
maldita historia recente
que lle quitou o protagonismo de antano.
A cidade era filla dun castro,
os muros dun castelo no alto,
o valor e a xenerosidade das persoas
que pola súa liberdade loitaron.
A cidade era depredadora
do mar que se foi tragando,
recheos que exterminaron praias
para que o home tivese traballo.
A cidade era una lata de conservas,
unha cadea de montaxe e estaleiros parados,
arume á subasta na lonxa de altura
e o frío dos peixes conxelados.
A cidade era soportais,
redeiras e patelas nunha foto,
a memoria do aquivo Pacheco,
o recordo do Berbés nun cadro.
A cidade era celeste
cando o balón xogaba a ser un canto rodado,
a voz e o alento das persoas
que animaban ao equipo sen descanso.
A cidade era un mundo tolo
que se foi desenrolando,
o resultado do paso do tempo
que lentamente a foi transformando.

Pan si, pero Pan Galego.

Hoy en el “Día Mundial del Pan” quiero rendirle un pequeño homenaje al de nuestra tierra. He degustado muchos y muy diferentes panes a lo largo de mi vida, de mis viajes; algunas veces con el simple objetivo de saciar mi curiosidad, pero siempe con el pecado de comparar éstos con los sabores que un servidor tiene impresos en sus papilas gustativas desde niño.

No voy a descubrirle a nadie la fama que el Pan Galego, ahora convertido en Denominación Geográfica Protegida, tiene en todo el mundo, eso es un hecho objetivo. La calidad de nuestro pan se debe a muchos factores, entre ellos quiero destacar algunos que hacen que podamos decir que posiblemente tengamos el mejor del mundo.

Como ya había apuntado en otro post en Galicia desde  la antigüedad hemos aporvechado la energía de los ríos, del viento y  las mareas para crear una microindustria de la molienda. “Os muiños” forman parte del patrimonio industrial, cultural, etnógráfico y paisajístico; ellos hicieron posible desarrollar en gran medida la industria del pan en nuestra tierra. Las “fariñas” molidas en piedra tienen mayor sabor, el Muiño de Cuíña en Lalín es un lugar donde puedes encontrar  estas harinas.

ria barosa
Muiños de Ría Barosa en Barro

La variedad de los cereales cultivados en Galicia también contribuye a la calidad de nuestros panes. El uso de “fariñas” de cereales atóctonos (el trigo, el centeno y el maíz) es un elemento fundamental: la materia prima. Llegando a identificarse hasta 83 variedades de trigo y 53 de centeno autóctonos recogidos en 44 Concellos Galegos.

Esta “fariña galega” resultante, principalmente de trigo y centeno, son harinas de gran fuerza, mediente amasados y fermentaciones de larga duración  se crean masas lentas de alta calidad (masas madre natural).

La humedad en el ambiente y la alta hidratación, al añadirse mucha agua durante el amasado (cerca del 85%), le dan a la miga una ligereza y esponjosidad agradable (alveolado pronunciado e irregular) a la vista y al gusto, texturas diferenciadoras de otros panes no propios del noroeste.

La tradición panera en Galicia responde a los gustos de la población, aquí nos gusta el pan más hecho que en otras zonas como Castilla o Levante, por ello nuestras cortezas (codias), como las de Zamora, son más tostadas, gozan de un sabor más potente y consistente.

Son su profundo sabor y  el punto de acidez en boca, acompañado de un intenso aroma, los que encumbran al pan Galego en la Champions League de los panes.

El pan es un elemento clave en la gastronomía gallega tanto en la tradicional, de acompañamiento para guisos y salsas,  como en la nueva cocina que ha recuperado variedades y calidades para elaborar espectaculares cestas que maridan en sus complejos menús degustación. En las fiestas populares, esas de feria y campo, el pan sustituía al plato para que los romeros pudiesen comer: sardinas, pulpo y hasta churrasco. Incluso en la gastronomía funeraria juega un papel protagonista, ya que como sabéis, era típico en muchos pueblos de Galicia rendir homenaje a los muertos con una cuchipanda “post mortem” donde entre las muchas viandas no podía faltar el pan, llegando incluso a abrir las panaderías especialmente para este fin en su día de descanso.

De las diferentes presentaciones de pan que hay la Denominación Geográfica recoge cuatro tipos: la hogaza (bolo), la torta (bola), la barra y la rosca (en forma de aro). Existen otras presetaciones mantenidas desde tiempos remotos por los panaderos de los diferentes pueblos, villas y ciudades de Galicia, pero permitidme que no me detenga en ellas; lo que si quiero es hacer un pequeño recordatorio a aquellos lugares donde, a lo largo de mi vida gastronómica, tuve la oportunidad de probar sus panes, unas veces con peces, otras con carne, pero siempre con vino.

“Bola do Porriño”: hogaza de corteza rasgada suavemente con harina espolvoreada, miga esponjosa y color oscuro.

“Bola de Santiago”: tortas de trigo centeno de color oscuro y con harina espolvoreada por su corteza rugosa.

“Mollete de Santiago”:  hogaza de corteza abombada, crujiente, dulce con un moño muy pronunciado, su miga oscura y esponjosa denota toques de acidez.

“Moña do Barco”: hogaza de corteza abombada y crujiente coronada por un moño, de miga esponjosa y oscura.

“Pan de Cea”: tanto si es en “poia” o en “mollete” es un pan indescriptible por si solo, lo conocerás por su corte característico en el centro de la corteza, el mejor acompañamiento posible para el pulpo.

“Pan de Carral”: con forma de moño, es uno de los más conocidos de Galicia más allá del “telón del grelo”, 20 panaderías mantienen vivo el proceso tradicional de su elaboración, os recomiendo ir a su fiesta en el mes de Mayo.

“Pan de Carballo”: elaborado con harinas de la zona, molidas en molinos de piedra situados en el curso del río Anllóns, presenta diferentes formas (a mí me gusta en barra), su fiesta homenaje es en Julio.

“Pan de Neda”: desde la edad media se elabora este manjar, que tiene un intenso sabor, se puede comer recién salido del horno o dejarlo madurar un día para que su miga coja consistencia.

“A Broa da Miña Avóa”: hecha fundamentalmente con harina de maíz, acompañada de centeno y trigo en perfecta aleación; cocida en el viejo horno que se trasladó desde la casa original, coción lenta a leña. Corteza dura y aromática, miga compacta pero fácil de deshacer, aroma a infancia. Con huevos fritos esmagado es un manjar.

Pan de Cea (2)
Pan de Cea

El pan es más que un arte, algo más que tradición, es una religión en nuestra tierra. No es casualidad que tengamos el honor de tener el primer pan con Denominación Geográfica Protegida: el Pan de Cea. En las manos de los maestros panaderos que transmiten su saber de generación en generación, entre las paredes de los obradores, reside la magia y la fuerza para continuar con este gran trabajo diario que permite que nuestros platos nunca se queden huérfanos.

El olor a pan ha dejado impresiones imborrables en mi memoria; cada vez que huelo pan de maíz me ataca el recuerdo de aquellas noches de San Xoan, alrededor de una “fogueira-charela”, mi abuelo tocando la gaita, con la parrilla bien surtida de las sardinas que mojaban el “pan de millo” de mi abuela.

 

A derradeira lección…

Recientemente celebrábamos la llegada a Galicia del cuadro de Castelao: “A derradeira lección do mestre”, una obra que muchos llaman el “Guernica gallego” (puta manía de comparar lo incomparable). En su presentación el discurso del Presidente de la Xunta de Galicia generó mucha controversia ya que omitió hablar del mensaje  que esconde este fundamental lienzo. Obviar la realidad del Franquismo (que algunos llaman por desconocimiento fascismo, cuando realmente fue mucho peor que la corriente que apadrinó Mussolini en Italia) no sirve para suturar las heridas y mucho menos para calmar la situación de tensión que estamos viviendo.

Era una oportunidad para que el Presidente de TODOS los galegos desmarcase su partido de las corrientes neofranquistas que empiezan a emerger en las cloacas de la nostalgia. Pero no fue así, algo que me extraña conociendo el dominio del discurso que tiene Feijoó, esa apropiación fraudulenta del “galeguismo” que heredó de Manuel Fraga.

Este cuadro es un homenaje que hizo Don Daniel a su amigo y hermano ideológico Alexandre Bóveda, que a su vez era íntimo amigo de Enrique Rajoy (Secretario del Comité de la Autonomía en la que también estaba Alexandre; además formó parte de la comisión redactora del Estatuto del 36), ambos fueron represaliados por sus ideas políticas tras la sublevación militar, con diferente suerte, el abuelo de Mariano Rajoy, años después, consiguió recuperar su cátedra y volver a la Universidad de Santiago, Alexadre fue fusilado y entrerrado con la bandera de Galicia bajo el traje.

Tengo que reconocer que este cuadro despierta mi sensibilidad ya que, como os conté en diferentes ocasiones, mi bisabuelo era maestro y fue represaliado: por comunista, por republicano, por cantar el himno de Riego al final de sus clases sobre política. Lo pasearon unas cuantas veces y salvó la vida gracias a un cura antifranquista.

Feijoó tiene amnesia política, yo no. Esta es mi última lección a Feijoó.

Nas cunetas xacen sen vida corpos,
pasean as almas mártires
dos devotos da intolerancia.
Ósos anónimos con nome
silenciados polas balas
dos covardes que escondían
a vergoña detrás das culatas.
O ceo chora, a terra treme;
o noso pobo nunca esquece
a dor da ofensa.
O artista pinta, o mestre pousa;
a terra cheira a morte,
as árbores están espidas, sen follas.
Políticos fusilados
mirando de fronte, sen pedir misericordia,
defendendo o que amaban
por sentimento e non por gloria.
Inventaron o pasado
reescribindo ao seu antollo a historia,
borrando os asasinatos
dos libros e da memoria.
O cadro é un lenzo gris
como os recordos dun pobo
que aínda chora,
feridas que non se curaron
por máis que o tempo corra.
O mestre morreu,
a tristeza dos nenos aflora
como os berros que en silencio
evitan as pantasmas
que non poden recoñecer a deshonra.
Cala o Presidente
o pobo se enoxa,
para seren un bo líder
hai que gobernar para todos
e para todas.
O ceo chora, a terra treme;
o noso pobo nunca esquece
a dor da ofensa.
O artista pinta, o mestre pousa;
a terra cheira a morte,
as árbores están espidas, sen follas.

Trasalba, universo creativo…

Algo tienen que tener la tierra y el agua de Galicia para haber visto crecer tantos y tan buenos escritores; ya escribieran en Galego o en Español la lista es prolija en nombres. Mujeres y hombres que utilizaron la palabra para comunicar, para contar las historias que nacían de su mundo interior, para desangrar a borbotones los sentimientos con cada verso.

Como ya os conté crecí entre los libros de mi bisabuelo, a éstos les fui añadiendo los que me regalaban y los que a través de la insistencia conseguía que me comprasen; así hasta acumular unos 2000 ejemplares de diferentes temáticas y materias. Hay muchos que me encantan y cuando tengo tiempo los releo; pero entre todos hay dos obras que son mis referentes literarios, en español “El Quijote” y en galego “Os camiños da vida”. Recientes estudios hablan del origen Gallego de Cervantes, protegido del Conde de Lemos, su más que posible nacimiento en tierras sanabresas, en aquel entonces enmarcadas dentro del Reino de Galicia, le dan tal condición. La vida tiene cosas maravillosas y curiosas, una de ellas ha sido ver al gran maestro compartiendo cartel con mi bisabuelo en los teatros de Ubrique, ya que el Taller de Teatro de Personas Mayores de esta localidad gaditana decidió representar una de las obras escritas por D. Fausto de las Cuevas, “Duérmete Simón” (1928. Que denuncia los malos tratos a las mujeres) junto con “El Retablo de las Maravillas” de Miguel de Cervantes (que satiriza la importancia que se le da a las apariencias). De lo que no hay duda es que D. Ramón Otero Pedrayo es uno de los más importantes, para mí el más grande dentro de la literatura galega.

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Cartel de Teatro de las Obras de Fausto de las Cuevas y Miguel de Cervantes.

“Os camiños da vida”  fue publicada en 1928, mismo año que el sainete escrito por mi bisabuelo,   esta novela consta de tres libros que fueron publicados de forma independiente por la editorial Nós (Os señores da terra, A maorazga y O estudante) hasta que en 1978 la editorial Galaxia lo publica en un solo tomo.  Este libro es el fiel reflejo de la decadencia de la sociedad agraria en Galicia (s. XIX) que cae motivada por la crisis de la hidalguía rural, las desamortizaciones, los cambios en el sistema económico que provocarán la aparición de la burguesía  y la emergencia de nuevas corrientes de pensamiento: “o galeguismo”. Después de leerlo decidí adentrarme en el mundo Oteriano y leí: “Escrito na Néboa”, “Contos do Camiño e da Rúa”, “Bocarribeira. Poemas pra ler e queimar.”, “Arredor de si” y “O Señorito da Reboraina”. Con “Aredor de si” la identificación plena con el personaje y el viaje que realiza me convirtió en defensor de mi tierra,  descubrí el valor de amar nuestra cultura y nuestras raíces, dejé de ser egoista e individualista tras encontrar en el “galeguismo” mi espacio y ver que había más personas que tenían los mismos sentimientos de defensa de Galicia que yo. Cuando empecé a leer “O señorito da Reboraina” (1960) al conocer perfectamente la vida y obra del personaje principal, de haber estado varias veces en su pazo, pude entender la obra en una dimensión nunca antes experimentada. La última novela de  Otero Pedrayo  cuenta la intensa y loca vida del “Señorito” Xoán Manuel Robustino Pereira Castro Prego de Montaos Araujo Sotomayor  (Reboreda-Redondela, 24 de Mayo de 1820 // Ourense, 15 de Abril de 1896) Fue:Diputado, Senador, Gobernador Civil, Presidente de la Diputación de Pontevedra, encarcelado en San Antón -A Coruña- por ser acusado de conspirador, escritor, embajador en China, dilapidador de la fortuna familiar, vividor y muy aficionado a las mujeres. La Reboraina no es otro lugar que Reboreda, donde se encuentra el pazo familiar en el que nació y vivió hasta que en 1875 se retira de la política y se va a vivir a Ourense. Años después de mi lectura, tuve la oportunidad de conocer a los dueños del pazo, los descendientes de Xoán Manuel Pereira. Todos los años la familia se juntaba en el pazo de Reboreda, entre las viandas que acostumbraban a degustar solían encargarle a Concha, la del mítico Xan Carallás, una paella de marisco; cuando se jubiló tuve el placer de prepararles una y aprovechando la ocasión, conversación mediante, pude descubrir que la familia de Otero Pedrayo y la de Pereira de Castro estaban emparentados; el hijo de la hermana de la mujer del “Señorito” estaba casado con Lucila que era hermana de Doña Eladia, madre de don Ramón.

Pazo de Reboreda.jpg
Pazo de Reboreda, está comunicado con la iglesia por un pasadizo que termina en un palco para poder asistir a misa sin salir a la calle.

Pero dejemos Redondela y pongamos rumbo al Ribeiro donde a parte de buen vino, patrimonio y naturaleza existe una gran riqueza cultural y literaria. En las orillas del Miño, Avia, Arnoia, Barbantes y del Barbantiño emerge un mundo mágico en el que tienen lugar nacimientos, encuentros e historias que han quedado impresas para la eternidad y para nuestro disfrute.

Llegamos a Trasalba, a la casa familiar de Otero Pedrayo, al fin, tantas veces había pasado por los letreros indicativos, incluso una vez estuve muy cerca con motivo de una visita a Pazo Casanova (Santa Cruz de Arrabaldo) para una cata de vinos. Nunca antes quise visitar el lugar porque sabía que para esa visita iba a necesitar tiempo y en mi vida el tiempo es un bien muy escaso. Esta vez si, con ganas y con mucha ilusión estaba frente a la puerta de La Casa Grande de Cimadevila (ya que aunque se le llame pazo no tiene tal consideración, realmente es una casa de labranza) en un precioso día soleado, nada podía salir mal.

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Casa Grande de Cimadevila

Sobre la puerta de entrada una inscripción deja claro el año de construcción y quien era su propietario “Esta la hizo el S. D. Benito Sotelo año de 1764”, nada más leerlo me acordé de un personaje de “Os camiños da vida”, el estudiante  Paio Soutelo. Al entrar, el sol me cegaba tímidamente con la luminosidad típica de un día de Agosto. A mi derecha las cuadras y el gallinero convertidas en bibliotecas y un baño, a mi izquierda la leñera con su carro y la casa. Frente a mí el escenario de su obra “A lagarada”, ese patio con fuente, donde se ajusticiaban los cereales tras la siega. La tetralidad de la casa con su solana y el patio a tres niveles, uno de acceso a la casa, los otros de acceso a las bodegas y al jardín.

Allí estaban la barandilla y la galería diseñada por su gran amigo Castelao, que junto a Virginia Pereira (su esposa) en 1935 pasó una temporada en la casa a la vuelta de un traslado administrativo forzoso a Badajoz. Por correspondencia le envía a Otero las intrucciones, planos e incluso un taco de madera trabajado para que le sirviese de referencia a los carpinteros. La galería y la barandilla son una maravilla porque a pesar de relfejar el estilo aldeano que pretendían darle tiene mucho gusto visual gracias a la inclusión de arcos de medio punto dentro de la geometría cuadrángular.

Barandilla y solana
La Galería y Baranda diseñadas por Castelao

Paseé bajo la parra, busqué entre los naranjos a ver si encontraba el que pudiera haber sido plantado para conmemorar el nacimiento de D. Ramón (era constumbre en la familia plantar un  árbol con cada nuevo nacimiento). Él mismo plantó un “pinsapo” el día que nació su único hijo, lo solía llamar “araucaria”  hasta que en 1972 un temporal lo derriba (aún se pueden ver en las escaleras de la solana los efectos del mismo), tras el derribo le dedicó un cuento “meu irmao”; su intuición le hizo pensar que se avecinaba su final. La madera fue usada para decorar la librería del salón y para construir el ataúd en el que fue enterrado en Abril de 1976. Lo anecdótico es que en ese lugar se plantó otro pinsapo que años después un temporal volvió a tirar.

Al entrar en la casa la atmósfera te envuelve hasta retrotaerte al pasado. Su pequeño despacho con las librerias colapsadas de volúmenes, el escritorio con todos sus enseres y ese cuero verde tan evocador, colgada está la toga con la que ingresó en la Universidad de Santiago en 1950.

La despensa con su artesa y una mesa con la embutidora de chorizos, la balanza, el botijo y un molinillo. Luz por la ventana. En la cocina el lar preparado con su pote para cocinar, un chinero repleto de loza y el suelo de losas de piedra.

Chilla el suelo de madera al pasar camino al salón-comedor donde cuadros, una mesa grande con sus sillas y otra más pequeña con brasero se rinden a los encantos de otra gran libreria y a lo que más me sorprendió en mi visita: el Mapa de Fontán. Aunque me impresionó su despacho, la verdad es que Otero Pedrayo solía escribir en la pequeña mesa camilla con brasero situada junto a la puerta del dormitorio matrimonial.

 

El mapa que podemos ver colgado de la pared, es de grandes dimensiones y en él se representa la Carta Geométrica de Galicia elaborada por Domingo Fontán (Portas, 1788 – Cuntis, 1886). Este es el primer mapa que se hizo en España utilizando mediciones matemáticas y siguiendo un método científico. Partiendo desde la Torre de la Berenguela de la Catedral de Santiago, recorrió Galicia a lomos de un caballo, fueron 17 años de trabajo resumidos en esta maravillosa representación gráfica. Don Ramón tenía dos ejemplares de este mapa, uno está aquí, el otro se lo regaló como muestra de agradecimiento al Centro Galego de Buenos Aires durante un viaje que hizo en 1947 para encontrarse con los gallegos emigrados tras la Guerra Civil.

Tal vez Fontán sea uno de los grandes personajes olvidados o no tratados como se debiera por la Historia de Galicia. A pesar de estar enterrado en el Panteón de Galegos Ilustres, en mi opinión no ha tenido ni la repercusión ni la importancia que su figura merece, es una pena porque cuando estudias la trayectoria de éste te sientes muy pequeño a su lado. De niño recibió la educación en Noia supervisada por su tío que era cura en la villa, allí aprendió inglés y francés; con 12 años empezó a estudiar Filosofía en la Universidad de Santiago de Compostela, dos años después obtendría la titulación. Estudió lengua Hebrea, la Biblia, Leyes y Cánones, Leyes Exactas y Teología (obtuvo la titulación en 1809). Como docente (empezó en 1911) impartió clases de Retórica y Bellas artes, después de Lógica y Metafísica. Se Licenció en Filosofía. Estudió Matemáticas (aquí fue donde se inspiró para elaborar la triangulación geodésica de Galicia). Se licenció en Artes y sustituyó a su maestro de matemáticas José Rodríguez González en la cátedra de Matemáticas Sublimes. Después ocuparía la cátedra de Física. En 1817 comienza con la Carta. Fue Secretario de la Diputación Provincial de Galicia. Fernando VII tras haberle remitido todos los adelantos prácticos de su Carta geométrica le encarga que elabore, mediante Real Orden, todo el trazado de carreteras de Galicia. En 1834 termina el Mapa y la Reina Regente María Cristina manda imprimirla, aunque hasta 1845 no se pudo realizar el trabajo teniendo que hacerse en París. Fue nombrado Catedrático de Geometría, Mecánica, Mecánica y Delineación, también de Aplicaciones a las Artes. Ocupó el cargo de Director del Observatorio Astronómico de Madrid. En política fue elegido Diputado para la Provincia de Pontevedra por el Partido Liberal Moderado (1836-1843). Participó en la constucción de la primera planta de papel de Galicia (Lousame 1810) y diseñó el trazado de tren entre Santiago y Carril, primera línea de ferrocarril de Galicia.

Carta Geométrica
Carta Geométrica de Galicia

Volvamos a la casa de D. Ramón. La habitación de su madre conserva el pasado, se muestra regia, su cama y la palangana para el aseo, pero sobre todo el pequeño altar tallado en madera acompañado de imágenes dan muestra de la importancia que para ella tenía la religión. Su madre, Doña Eladia, tuvo un gran peso en su vida y en su obra. La sobriedad del cuarto de invitados y los muebles de madera del dormitorio del escritor, con su crucifijo en la mesilla dando cuenta de sus profundas creencias.

Antes de irme me detuve en la solana una vez más, donde solía descansar el genial autor y donde decía que leyó sus primeros libros, desde allí el fantástico día me permitió tener una maravillosa panorámica de pueblos y  montañas que  hacían gozar a mis ojos. Pude distinguir dos lugares muy especiales para mí. A lo lejos Carballiño (recuerdos de veranos y fiestas del pulpo en casa de la tía María) y más cerca Punxín (recuerdos de tardes de vendimia y nostalgia por la historia de mi familia)

Volviendo a mi bisabuelo, éste había sido maestro del pueblo de Magros, cerca de Bearíz. Al igual que D. Ramón (en 1937 fue depuesto de su Cátedra en el Instituto Povincial de Ourense) con la llegada del franquismo sus ideas le costaron muchos disgustos y estuvo 3 años sin poder ejercer; Manuel, cartero de O Viñao y las buenas gentes de Punxín (A 9 km de Trasalba) cobijaron y alimentaron a mis bisabuelos junto con sus cuatro hijos.

Pazo do campo
Pazo do Campo

Lindando con la casa está el Pazo do Campo, que en su momento perteneció a la familia ya que fue comprada en 1878 por Enrique Otero Sotelo a sus arruinados dueños. La iglesia do Río guarda el retablo que había en la capilla del pazo. Durante 13 años el poeta mindoniense Noriega Varela fue profesor de la escuela de Outeiro en Trasalba, éste tenía seis hijos de su primera mujer que murió al poco de llegar al pueblo, después se casó con una muchacha del lugar con la que tendría otros siete hijos. Gracias a la amistad labrada con Otero y con su madre Eladia esta última le permitió quemar las viejas tablas del pazo para poder calentar a su tropa en invierno. En el mundo oteriano se hace alusión muchas veces al “souto”, uno de sus lugares favoritos, realmente allí se respira un ambiente muy bucólico; llegó a decir que a su muerte quería que el soto de carballos de Trasalba pasase a ser propiedad de todos los vecinos. Otro sitio que hay que visitar es la iglesia de San Pedro de Trasalba, aunque construída en el siglo XIII su aspecto, tras diferentes reformas, es deciminónico. Destacaremos su entrada principal donde aparecen tallados en la piedra diferentes animales y el capitel con un hombre tocando un instrumento. En el pueblo las bodegas no solían estar en las casas, los vecinos las construían de perpiaño en las inmediaciones de las viñas lo que da un aspecto muy pintoresco a la zona de Quintairo donde estas construcciones se integran con el paisaje y la vegetación. Tenían fama sus habitantes de ser los mejores limpiadores de barriles y cubas de vino, trabajaban por las diferentes zonas de España eliminando los restos adheridos a la madera y lo hacían con un sistema particular que les hizo granjearse dicho reconocimiento.

Detalles de la iglesia de Trasalba
Detalle de la Iglesia de San Pedro

Sentí  y pude comprobar el impacto que Trasalba, su entorno y O Ribeiro tuvieron en la obra del Maestro Pedrayo, podría decirse incluso que sus libros son autobiográficos, tanto en la casa como en mi paseo se sucedían las imágenes que ligaban lo que estaba viendo con lo que había leído, como si de una realidad aumentada se tratase me vi inmerso en sus relatos.

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Pazo en Punxín

En los pueblos vecinos nacieron o vivieron algunos de sus grandes referentes y amigos. Basilio Álvarez, fundador de Acción Gallega para la lucha contra el caciquismo, estableció su base en Beiro desde donde atacaba a los opresores del campesionado hasta que después de dar mítines con la presencia de una bandera socialista y un retrato de Marx tiene problemas con la iglesia que le prohibió ejercer sus labores de cura. Tuvo hijos e incluso llegó a ser diputado, tras estallar la Guerra Civil se exilió. Eladio Rodríguez González nació en Leiro, autor del Diccionario enciclopédico gallego-castellano, presidió la Real Academia Gallega del 1926 al 34, también fue miembro del Seminario de Estudios Galegos. Gran amigo de Otero. En el pazo de Banga, muy cerca de Carballiño, pasó largas temporadas Emilia Pardo Bazán, solía pasear por la zona y asistir a cuanto acto había, todo ello le sirvió de fondo de inspiración para la mayoría de sus novelas. Una de las personas que más influyó para que D. Ramón ingresase en el “galeguismo”, el pontevedrés Antón Losada Diéguez concía a Otero del Ateneo de Madrid pero no fue hasta un encuentro que tuvieron en el pazo de Sarmiento en Puxín cuando comenzaron su amistad.

Hace poco releí el libro del hermano de mi abuela, el Coronel Felipe de las Cuevas Gregorio, una novela titulada “Relatos de una época” que narra los recuerdos de su infancia durante los años 40 en el Ribeiro, cuando su padre, mi bisabuelo Fausto, ejercía su labor de maestro en la zona; allí conoció la realidad caciquil existente y resistente instalada en el valle, consiguiendo reflejarla a la perfección en su libro.

En Galicia tenemos la suerte de tener padres del nacionalismo como Otero Pedrayo, podemos presumir de una generación de personas que tenían valores y convicciones políticas, compromiso con la tierra y una amplia cultura. Político,  escritor y profesor. Miembro de: la Real Academia Galega, Grupo Nós, Presidente del Partido Nazonalista Repubricán, Partido Galeguista, Irmandades da Fala, Seminario de Estudos Galegos y Presidente de Editorial Galaxia. Cultivó todos los géneros literarios: novela, poesía, teatro, cuento, ensayo, periodismo y el relato.  Fue Diputado por el Partido Galeguista durante las cortes republicanas. Fue el primero en utilizar en sus discursos públicos el Galego durante la Dictadura Franquista al igual que Faustino Rey lo había hecho dando misa en nuestra lengua madre. Una vez suspendida su cátedra siguió publicando bajo el pseudónomimo Santiago Amaral, tomando como apellido el nombre de una propiedad que su familia tenía en las inmediaciones de Trasalba. Un genio incomparable con un talento desmedido para contar cosas ya fuera en un papel o en uno de sus geniales discursos. Su compromiso con el país, la cultura y con el idioma queda fuera de toda duda.

Con la fundación de la Editorial Galaxia en 1950, Santiago de Compostela, creada con fondos de unos 125 accionistas entre los que a parte de actores culturales y polítcos había empresarios y simpatizantes del Galeguismo, personas que contribuyeron a que el proyecto editorial fuese posible. Galaxia fue la encargada (como apuntan los profesores Beramendi y Núñez Seixas en su libro “O Nacionalismo Galego” formó parte de la resistencia política y cultural nacionalista en Galicia) de posicionar en alto nivel la lengua Galega en una etapa donde era perseguido y prohibido. Al año de su fundación consiguieron publicar 12 libros en Galego y no sólo de poesía como era costumbre en ese momento, el Galego había quedado relegado a la lírica poética.  Traducen al Galego a autores como Sarte. Luchan contra la rémora cultural franquista que a través de censores intentaba boicotear cualquier actividad de la editorial, no pudiendo ser contundentes ni reivindicativos en la respuesta, lo que finalmente llevó a la paralización de la colección Grial tras la publicación del 4º volumen de la serie “Aspectos económicos y jurídicos de Galicia”. A través de las publicaciones consiguieron que el idioma no muriese y que perviviese  en la obra de los autores afines a la editorial, gracias a su sentimiento nacionalista-galeguista mantuvieron vivo el Galego al utilizarlo como herramienta de expresión y comunicación.

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Consejo de administración de Galaxia presidido por Otero Pedrayo. Fuente Fundación Otero Pedrayo.

Otero Pedrayo donó en vida sus fondos literarios y las propiedades de Trasalba, la Casa Grande, terrenos y construcciones anexas a la Editorial Galaxia; siendo ésta y la Fundación Otero Pedrayo las encargados de mantener viva la figura del autor ourensán.

 

 

 

Camiño Portugués pola Costa. La previa: Oia.

Santiago tiene un significado muy especial en mi vida, podría decir que me cambió por completo, que me hizo crecer… fui muy feliz allí.

Teniendo claro que el punto y final de la peregrinación es siempre Compostela, faltaba por decidir que camino elegir y desde que punto iniciar nuestro recorrido. Como hombre de mar, amante de las Rías Baixas y experiementador constante me decanté por el “Camiño Portugués pola Costa”; su juventud y desconocimiento por mi parte suponían atractivos suficientes para embarcarme en la bella tarea de contarle al mundo la experiencia.

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Libro donde se recogen nuestras ponencias del Congreso

En Marzo del 2007 tuve la suerte de ser uno de los ponentes (por mi condición de experto en marketing turístico) de un Congreso que se celebró en Pontevedra sobre “O Camiño Portugués”, titulado “O Camiño de Santiago para o século XXI. O Camiño Portugués”, donde hicimos  hincapié en las líneas de mejora que deberían de asumir las diferentes administraciones para potenciar este camino frente a otros; entre ellas, algunos ya resaltábamos la importancia y necesidad de tener un camino pegado a la línea de costa, con paso estratetégico por Vigo (la ciudad más grande de Galicia) y resaltábamos: la carencia de infraestructuras, el déficit de señalización y dotación de recursos tecnológicos para su difusión. Así como, también la implicación y complementación con otros tipos de turismo (rural, termal…). Porque en el fondo el Camino es también un foco de atracción que tiene que servir para seducir a los peregrinos con el objetivo de que éstos repitan y se conviertan en turistas fieles de nuestra Galicia.

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Entrada del Camiño Portugués en Oia

De ahí que una vez creado éste me decidiese por hacer esta valoración y divulgación del mismo.

El lugar de partida era otro de los dilemas que se me planteaban, si el Camiño Portugués original tiene a Tui como punto preferente de inicio de la ruta, el Camiño pola Costa la mayoría de los peregrinos lo inician en Porto, A Guarda o Camiña. Si bien es cierto que el puerto guardés sería un fenomenal punto de partida, pero no quise quemar las naves de otra historia que me gustaría contaros, así que decidí buscar otro lugar emblemático para iniciar esta secuencia de historias. Santa María de Oia fue el lugar elegido.

La primera vez que visité este lugar fue hace 28 años, el motivo no fue otro que el futbolístico, recuerdo que fuimos a jugar contra el Oiense y tras acabar el partido nos fuimos a comer el bocadillo de rigor al descampado que hay delante de la entrada a la Iglesia y al Monasterio de Santa María. Tiempo después, mi primo y yo, fuimos en bicicleta desde Vigo hasta allí y volvimos extenuados después de sortear las corrientes de viento de la costa y un par de pinchazos.

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Panorámica del monasterio Real de Santa María de Oia

El Real Monasterio de Oia se encuentra en el antiguo trazado de la vía romana que unía A Guarda con Baiona (base del trazado del Camiño pola Costa) y es el único ejemplo de abadía de la orden del Císter pegada al mar. Desde 1931 es Bien de Interés Cultural, pero su estado actual no es bueno, se mantiene con pequeños arreglos. Es una pena que Juan Martínez (accionista de la propietaria del complejo- Vasco gallega), como me reconocía tomando un café hace unos años, no haya podido desarrollar su proyecto de restauración y conversión de las instalaciones en un Hotel-Talaso. Catorce años después de su compra todavía no tienen licencia, el Concello se ampara en déficit hídrico, pero la realidad es que no han movido un dedo para modificar las calificaciones urbanísticas. El resultado es que una empresa ha invertido su dinero y no puede hacer nada para recuperarlo, que el recurso turístico languidece y que los políticos permanecen impasibles.

Las primeras noticias que tenemos del cenobio datan del s. XII, cuando durante el reinado de Alfonso VII éste realiza diversas donaciones al monasterio, hasta que en el año 1149 les entrega todas las posesiones reales que la Corona tenía en los lugares de: Mougás, Viladesuso y Pedornes. En 1185 se adieren a la Orden del Císter y la fisionomía externa del monasterio cambia hacia la sobriedad propia del estilo cisterciense.

Los “monjes artilleros” de Oia se ganaron su fama por la defensa de la entrada de la Ría de Vigo, en 1624, hundieron cinco barcos piratas turcos, lo que les valió el reconocimiento de Felipe IV, así pudieron disfrutar de nuevos privilegios y de la obtención del título de “Real Imperial Monasterio de Santa María de Oia”.

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Curro de Mougás

Pero no solo en el arte de la guerra eran innovadores los moradores del cenobio. Frente a sus muros todavía quedan los restos de la pesquería que construyeron para que con las subidas y bajadas de la marea la tarea de la pesca les fuera más fácil. También fueron los introductores de la cría de caballos en libertad, actividad que todavía pervive en la comarca y que se puede disfrutar si asistimos a la celebración del curro de Mougás o si nos damos un paseo por la serra de A Groba. A nivel agricultura aportaron el sistema de roturación de las tierras para oxigenarlas y hacerlas más productivas, implantaron el cultivo francés de las viñas y abrieron caminos de comunicación por el contorno. 140 abades gobernaban el monasterio (1137-1835). Se han encontrado indicios de que en el monasterio existía una botica que daba servicio a los vecinos, se sospecha que los monjes poseeían un jardín de plantas medicinales con las que preparar dichas pócimas curativas.

En el s. XIX con la ocupación francesa y tras la posterior desamortización de Mendizábal vendría la época de decadencia que terminaría con la expulsión de los monjes en 1838. El cenobio será vendido a manos privadas y su iglesia será convertida en sede parroquial dependiente del Obispado de Tui tras la separación parroquial de la iglesia de Padornes. En ella se encuentra la Virgen del Mar, patrona de Oia, que fue encontrada por unos labradores en 1581 mientras realizaban sus labores en la zona de la Orilluda. La talla representa a una Virgen que porta con una cadena a un perro fue conducida hasta los monjes del monasterio que no dudaron en portala a hombros hasta la iglesia y colocarla en el altar. En las costas gallegas han aparecido numerosas imágenes de cristos y vírgenes, se han creado las más variopintas leyendas alrededor de ellas, lo más lógico es que estas tallas no sean fruto de milagros sinó más bien de hundimientos de barcos o de la revolución iconoclasta que se produjo en Gran Bretaña y que hizo que gran parte de su patrimonio imaginario fuese destruído, pero otra parte fue a parar al mar. Ya se sabe que las corrientes y las mareas son muy juguetonas…

A principios del s. XX los jesuitas expulsados de Portugal arriendan el cenobio e instalan allí un colegio que sería desalojado en 1932 tras ser expulsados de España y ser nacionalizados los bienes de la Compañía de Jesús por orden del Gobierno Republicano. Hasta que en el 36 se levantan los sublevados y el monasterio se convierte en cárcel franquista, siendo la mayoría de sus reclusos de la zona del levante (catalanes, valencianos y mayorquines) tal y como atestiguan las escrituras que dejaron en las paredes de sus celdas.

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Interior Iglesia del Monasterio

Del complejo podemos destacar su iglesia del s. XII, parca en ornamentación, con la austeridad propia del Císter. El coro de la iglesia y su sacristía datan del s. XVII. Su claustro se terminó en el último tercio del 1500. Por lo que respecta al espacio destinado a los abades se realizan diferentes reformas, incluso en el s. XVI se añaden nuevas dependencias como las obras de los maestros Pedro del Campo o Bartolomé Hermosa (claustro de las procesiones, sala capitular, sacristía o coro alto).  En el s. XVII la ornamentación tomará mayor protagonismo; así como la actividad escultórica, el mejor ejemplo de esto es el retablo mayor de la iglesia. Pero será en el s. XVIII (en 1740 se reconstruye la fachada) cuando el monasterio experimente un cambio estético mayor a nivel estructural, adquiriendo un aspecto neoclásico; se crea una nueva torre y se amplía el cenobio entorno a un nuevo patio, el de Los Naranjos. Pero lo que más me llama la atención de esta construcción es la existencia de un patio de armas comunicado por un pasadizo con la fachada y con el claustro del cenobio.

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Vista do Arrabal

Actualmente se realizan visitas guiadas al Monasterio y al barrio del Arrabal. Os recomiendo poneros en contacto con la Oficina de Turismo. El Arrabal es un pequeño nucleo situado frente al Monasterio  que conserva algunos edificios dignos de fotografiar, si seguimos el camino a la salida del pueblo en sentido A guarda nos encontraremos con la ermita de San Martiño (1770) que custodia la imagen de San Sebastián que anteriormente se encontraba en la capilla de A Portela. En la praza de A Centinela hay un interesante cruceiro del 1764 realizado en fina talla.

Después de una visita cultural e histórica toca dedicarnos a placeres más mundanos y a aprovisionar nuestro cuerpo de energía para empezar O Camiño. En las proximidades del monasterio tenemos dos opciones: Casa Henriqueta (sito en una casa de dos plantas, de construcción noble restaurada con una buena terraza en su parte trasera desde la que se ven el mar y las torres del monasterio. Destaca por su buena cocina de corte gallego tradicional, platos abundantes, manteniendo el respeto por la materia prima y a un precio moderado. Buen servicio, personal muy agradable) y Tapería a Camboa (una fantástica terraza sobre el puerto de Oia con unas vistas envidiables del mar y del monasterio, bueno de todo el pueblo. Tapas y cocina tradicional gallega a un precio asequible).

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Casa Puertas

Una vez saciado nuestro apetito, en el centro del pueblo tenemos una estupenda casa rural Casa Puertas donde podrás descansar disfrutando de unas instalaciones renovadas y limpias. La casa también cuenta con un encantador “salón de té” donde tomarse una tarta acompañada de infusiones y de una magnífica terraza sobre el mar que hará la delicia de los más pequeños.

 

Después de este intenso día toca descansar antes de inciar nuestro Camiño. Tras el “slow food” llega el “slow way”.

Historias de Fiestas, Torres y Cuernos

Cuando tenía 12 años una gripe mal curada derivó en bronquitis aguda, durante tres días tuve una fiebre de entre  39-40º; cuando el antibiótico hizo efecto y la tos empezó a ser productiva pude ver algo de luz a una situación nunca antes vivida. Mi cuerpo estaba tan destrozado que estuve dos días más en cama; así que, pertreché mi mesilla de noche de libros para hacer más amena la situación.

A pesar de que siempre he dibujado fatal de chico estaba empeñado en intentar reproducir, en un grueso blog de dibujo, todo lo que me llamaba la atención. Entre aquel batiburrillo literario había un viejo libro donde se recogían los principales monumentos de la Provincia de Pontevedra. De entre todos ellos, no me preguntéis por qué, me enamoré de las Torres de Oeste y  del puente de Pontevea. Tengo que reconocer que le puse tanto empeño a aquella reproducción a carboncillo que creo que fue la primera y única vez en mi vida que un dibujo mío no era digno de visitar la papelera.

Desde ese día quedé vinculado emocionalmente con las Torres.

Faustino Rey Romero
Faustino Rey Romero el día de la celebración, libro de Xosé Ricardo Losada.

Revisando en mi biblioteca encontré un libro fabricado artesanalmente y un poco deteriorado por el paso del tiempo y la humedad. “Escolanía de Merlos” rezaba la portada, su autor era un tal Faustino Rey Romero; abrí el ejemplar y encontré una dedicatoria a mi bisabuelo (profesor y escritor). En ese momento mi inquietud hizo que comenzase a buscar información sobre el creador de la obra. Rey Romero (Isorna-Rianxo) fue un párroco díscolo, antifranquista, intelectual, miembro de la Real Academia Galega y también un gran luchador en contra del celibato (tanto de palabra como de obra). Cuando ejercía su ministerio en las parroquias del Baixo Miño (Amorín y Currás) desarrolló una buena amistad con mi bisabuelo; en la Escuela Unitaria de Tameiga (donde era titular mi bisabuelo Fausto) organizaban a diario tertulias culturales y políticas que remataban en los bares de la zona donde intentaban trasladar sus pensamientos libertarios a las juventudes de Mos. Seguramente estas acciones, su manifiesto antifranquismo plamado en sus conversaciones y obra literaria, su gusto por el género femenino y el hecho de que realizaba homilías en Galego (eran cosas que no gustaban nada al Obispo de Tui: López Ortíz) hizo que terminase recluido en el padronés convento del Carmen y sin parroquia durante tres años hasta que regresó a su Isorna natal. Allí, siguió con su actividad cultural y política manteniendo relación con otros escritores e intelectuales (Bouza Brey, Rafael Dieste y Maximino Sar). De hecho, fue éste el que pagó la multa que le impusieron al grupo de teatro Airiños por representar “A fiestra baldeira” de Dieste. Su actividad se extendería a la otra banda del Ulla y llegaría a su punto álgido con la creación, junto a Baldomero Isorna Casal, del Ateneo Ullán. Este grupo de intelectuales fueron los encargados de gestar y celebrar, el 29 de Julio de 1961, la primera Romaría Vikinga en Catoira. Un año antes habían acordado realizar una fiesta para homenajear el desembarco del rey Ulfo. En esta primera edición celebraron en la capilla del recinto (en honor a Santiago) una misa homenaje a Xelmírez y a los defensores de la fortaleza, una pequeña representación del desembarco del rey vikingo y de su recibimiento por el obispo Cresconio (representado por el propio Faustino) donde el invasor se rendía al poderoso discurso cristiano que el actor-cura-obispo pronunciaba, un almuerzo de confraternización con sus correspondientes gaiteiros, un acto literario en el que participaron los escritores de la zona y ya entrada la noche encendían unas hogueras en las Torres para rememorar la señal de aviso de la llegada de piratas, según Rey Romero: “¡Es el fuego de los vikingos que nos vienen a atacar; que vienen los vikingos!” .  El cura de Isorna, en 1962, convenció a sus amigos de Rianxo a pasar la noche en la Torres sorteando las inclemencias del tiempo y los peligros de los animales e insectos que moraban en la marisma. Os prometo que seguiré en mi próximo post con historias de Don Faustino.

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Desafío Xacobeo 2010 a su paso por las Torres de Oeste

En el año 2010 David Meca (primer peregrino a nado) realizó la ruta marítimo-fluvial por la que se dice que llegó Santiago Apóstol a Galicia. El Director del Desafío Xacobeo 2010,  Mariano Martínez Mier (mi jefe y Consejero Delegado de la Empresa), fue testigo de lujo de la dureza del recorrido (condiciones de corrientes adversas, vegetación y lampreas incluidas) al ir en la embarcación que escoltaba a Meca; yo me tuve que conformar con verlos pasar desde la Torres de Oeste acompañado de un pequeño grupo de personas. Finalmente David llegó, pero en tan malas condiciones que tuvo que ser hospitalizado. Lo más curioso de la llegada, para mí, no fue que el nadador llegase destrozado, lo que me pareció extraño es que la meta estuviese en Pontecesures y no en Padrón, donde se encontraba el Pedrón en el que dice la leyenda que amarraron la barca en la que se realizó la “traslatio” del Apóstol en la búsqueda de un lugar seguro para dar sepultura al decapitado cuerpo. Recuerdo que el Alcalde de Padrón estaba muy muy enfadado.

Dejemos las batallitas a parte.

Tras la etapa inicial  del Ateneo Ullán, en 1965, la fiesta pasa a ser patrocinada por CEDONOSA (era una empresa de cerámica loca pionera en la fabricación de gres) y son sus trabajadores los encargados de organizarla hasta el año 90. Con este impulso económico y organizativo la fiesta se consolida como un referente en el calendario veraniego gallego, llegando a ser declarada en 1988 Fiesta de Interés Turístico Nacional (en Galicia solo hay 9 con esta distinción). Desde el año 1991 es Organizada por el Concello de Catoira  que consigue internacionalizar la Romaría tras hermanarse con la  la villa dinamarquesa de Frederikssund (1993) y con la villa inglesa de Watchet (1994), lo que le llevaría en el año 2002 a ser declarada fiesta de Interés Turístico Internacional.

La celebración actual, con muchos más medios (ya no se emplean ramas de árbol a modo de corona del Rey Ulfo como en la primera edición) y más profesionalizada (cuentan con un nutrido grupo de voluntarios que atesora experiencia) que aquella engendrada por el Ateneo Ullán, sigue conservando parte de la esencia que le legaron sus creadores. La fiesta se enmarca en las ruinas del otrora complejo militar las fincas aledañas. Allí instalan una Feira Vikinga y tiene lugar la cita gastronómica conmemorativa (Mejillones y Vino), amén de otros actos culturales y artísticos (representaciones teatrales y conciertos), incluso juegos vikingos… Un montón de actividades, os dejo el link con el programa del 2018. Pero el momento clave es el desembarco vikingo, la llegada de los drakkar cargados de vikingos y la simulación de la batalla es espectacular, ya que tanto los encargados de la representación  como el público asisten van ataviados con disfraces que pretenden emular a los vikingos y cristianos, lo que produce una simbiosis no vista en muchos festejos de esta índole.

Del pasado nos queda esa lectura del pregón que recuerda a los literatos precursores de la celebración, el desembarco y la comida campestre (empanada, pulpo y sardinas) que tiene lugar cada primer domingo de Agosto en Catoira. En los alrededores del recinto existen pequeñas fincas donde podemos ver a grupos de Romeiros reunidos en torno a improvisadas mesas y bancos de madera dando buena cuenta de las viandas y el vino que resulta indispensable en esta celebración.

Torre Oeste 23

El lugar donde se celebra está cargado de historia, declarado Monumento Histórico-Artístico desde 1931; en 1970 sufrieron una restauración pero su estado actualmente es bastante mejorable, solamente se conservan los restos de dos torres (dos de ellas conservan alguna pared levantada), los restos de algunas estancias de intramuros y la capilla de Santiago; a pesar de que en el s. XVIII sus murallas todavía seguían en pie y sirvieron para defenderse de los ataques de los piratas ingleses, finalmente terminaron por caer en el abandono. Las excavaciones realizadas constatan sus orígenes en el s. II al I a.C. (restos de cerámica y armas de bronce). Pero sería en la Edad Media cuando cobraría especial importancia al ser un punto clave en la defensa del comercio del río Ulla y de la Ciudad de Santiago de Compostela ya que era la entrada natural por mar a la misma. En el s. XII, durante el reinado de Alfonso V, éste cede los restos y ruinas del “Castellum Honesti” (que había sido  construido en el s. IX por Alfonso III el magno para proteger el sepulcro del Santo Apóstol tal y como el obispo Teodomiro había solicitado a Alfonso II) a la mitra Compostelana. Pasaron varios obispos por las defensivas torres que defendieron el Ulla de las incursiones vikingas hasta llegar a manos de  Xelmírez (que se dice que pudo nacer allí ya que su padre era el obispo Cesconio que estuvo al mando de la plaza), fue el primer arzobispo de Compostela  el que mandó levantar y reforzar las Torres para seguir con la tarea de frenar las incursiones  sarracenas a Compostela.

El recinto contaba con siete grandes Torres, la más grande era la de Lugo (financiada por la ciudad de dicho nombre), su forma era elíptica y junto con la de San Sadurniño (Cambados) y Santa María (A Lanzada) formaron la línea de defensa de la Ría de Arousa-Ulla primero contra vikingos, luego contra sarracenos y finalmente contra piratas ingleses.

paseo FluvialSin aburriros con más datos históricos… os recomiendo ir el primer domingo de Agosto a disfrutar de la “Romaría Vikinga” de Catoira, ver los espectáculos, contemplar la belleza de sus paisajes, aprender de la historia que guardan sus piedras, disfrutar de una buena comida en el campo y terminar con recorrido caminando por el estupendo paseo fluvial que rodea el lugar de Oeste.

Ah, por cierto, los vikingos no llevaban cuernos en sus cascos, pero os lo perdonamos.