Pecados Picantes de A Pementeira

Después de cuatro meses de trabajo nuestros nuevos pecados ya están en cajas, preparados para ser presentados hoy en la padronesa sede de A Pementeira.

Cuando comenzamos este proyecto uno de nuestros objetivos era crear productos diferentes, hechos en Galicia, con materia prima gallega y elaborados de manera artesanal. Empezamos a pensar en los elementos que ayudan a construir el imaginario social de la gastronomía gallega, no tardamos ni dos minutos en decir a la vez: “Pimientos de Herbón”. Creo que junto con el pulpo y el licor café  son un referente en la mente de los consumidores, que los identifican claramente como algo nuestro, convirtiéndolos en iconos de nuestra tierra; no hay más que ver la cantidad de camisetas que a través de la creatividad estampada juegan con sus nombres y dibujos.

A PEMENTEIRA LOGO WEB

Otro de nuestros objetivos era poner en valor el trabajo de artesanos y agricultores, recompensarles su esfuerzo pagándoles lo justo y ayudándeles a llegar nuevos mercados a través de una apuesta innovadora pero con toda la esencia de la tradición.

Cuando dije que quería hacer un bombón de Pimientos de Herbón muchos me llamaron loco, otros me pusieron cara de asco e incluso me invitaron a dejar de hacer cosas raras. Pero como saben los que me conocen me paso la vida intentando encontrar rarezas y cada vez que encuentro una dedico todos mis esfuerzos a potenciarla y promocionarla, porque lo diferente es único, exclusivo y difícil de imitar.

Tal vez todo esto hubiera quedado en saco roto si no me hubiera encontrado con Mila y sus compañeras de A Pementeira. Mi cabezonería me llevó a proponerles hacer un bombón a partir de sus estupendas mermeladas de pimiento de Herbón, mi sorpresa fue que no se resistió, más bien todo lo contrario, ella había pensado en lo mismo. Así que llegar a un acuerdo fue muy fácil.

Después de varias pruebas para debatir sobre si tenían  que ser picantes o no, si deberían de estar cubiertos de chocolate con leche o chocolate negro, si el acabado era mejor rugoso o liso… Después de decidir que tenían que ser naturales, sin conservantes ni colorantes, que tenían que tener sabor a pimiento en la primera entrada en boca, fundirse luego con la profundidad del chocolate negro para dejar un retrogusto picante en nuestro paladar al final del proceso. Creo que lo hemos logrado.

Seguramente algunos pensarán que intentamos imitar a otros que ya han creado productos a partir de este preciado manjar. La respuesta es no.

El primero de los elementos que diferencian este producto de otros que se hayan creado a partir de los famosos pimientos es que nosotros no utilizamos el nombre de Padrón como reclamo sino el de Herbón que es de donde procede el 60% de la materia prima que compone el bombón.

El segundo punto es que nosotros hacemos partícipes a las agricultoras que forman A Pementeira, tanto en el proceso de produción, como en la comercialización del producto, algo que haremos conjuntamente.

Y por último pero no menos importante, por esta historia que llevaba tiempo en mi cabeza y que hermana al chocolate con los pimientos de Herbón.

Los Mayas celebraban un festival cada mes de Abril una gran fiesta donde los sacrificios, los regalos y las ofrendas eran la mejor forma de honrar al dios Kukulkan por haberles entregado el cacao.

Los Aztecas, otra de las grandes civilizaciones que problaban lo que hoy conocemos como Méjico,  atribuían al dios Quetzalcoalt el haber regalado a su pueblo el cacao para que éstos disfrutasen de él al igual que los hijos de Sol lo hacían. Sabemos que este pueblo cultivaba el cacao hace más de 2500 años; su nombre viene de la palabra “cacaualt” (jugo amargo), mientras que chocolate viene de “Chocol” (Caliente, Agua).

Los Aztecas habían aprendido de los Mayas a cultivar y a elaborar esta “bebida de los dioses” que por aquel entonces era una bebida reconstituyente, revigorizante con la que aumentaban el apetito sexual, la vigorosidad o paliaban problemas de desnutrición.

El Cacao llegó a ser tan importante que funcionaba como moneda de cambio en este territorio e incluso más allá de sus fronteras, su importancia fue tal que aún después de la Conquista Española se seguía utilizando este sistema; valga como referencia que Hernán Cortés pagaba a sus soldados con cacao. El Cacao servía para pagar tributos a al empreador Azteca Moctezuma y ese valor no le fue ajeno a los españoles que a principios del s. XVI decidieron traerlo a España para usarlo como medicina y revitalizador para la nobleza durante el reinado de Carlos V; aunque después su uso extendería por todo el territorio sin importar la condición social.

Para los Mayas el cacao suponía una conexión con el inframundo, la unión del día y la noche.

Tanto los Mayas como los Aztecas mezclaban el cacao con agua, miel y especias (guindilla, canela y pimienta) lo que la convertía en una bebida fuerte. Esta práctica ha inspirado el hábito de tomar el chocolate con un toque picante de guindilla. Algo que hemos querido trasladar con nuestra receta.  Recuperar la esencia del cacao puro y el efecto picante en perfecta conjunción.

Desde Méjico regresaron a España los Franciscanos en el s. XVII, una colonia que se instaló en el Convento de San Antonio de Herbón decidió plantar en su huerto semillas traídas del estado de Tabasco. En el s. XVIII los monjes comercializaban el pimiento seco y molido, ello les suponía una importante fuente de ingresos para sus arcas.

pimientos de Herbón Plantación

Y es aquí donde estos dos productos procedentes de Méjico estaban condenados a encontrarse en el laberinto de mi cabeza; maridando perfectamente la pureza del chocolate negro con la naturaleza picante del Pimiento de Herbón.

Lo mejor de todo es que no sólo hemos creado un producto para que disfrute el paladar; también, por su alto contenido en teobromina es una medicina que ayuda a estar feliz, a dar vigor, a nutrir y alimentar. Además, este toque picante te ayudará a activar el sistema nervioso simpático, que mantine el cuerpo alerta para actuar en situaciones de emergencia: incrementado la frecuencia cardíaca, estimulación de las glándulas sudoríparas, dilatación de pupilas y bronquios. Pero no solo eso, también nos excita, nos ayuda a perder peso y reduce los niveles de colesterol y triglicéridos.

Cada una de nuestras cajas contiene 10 Pecados Picantes de A Pementeira, el sabor del chocolate negro hecho en Galicia y la esencia de los Pimientos de Herbón.

 

 

Despois de catro meses de traballo os nosos novos pecados xa están en caixas, preparados para ser presentados hoxe na padronesa sede da Pementeira.

Cando comezamos este proxecto un dos nosos obxectivos era crear produtos diferentes, feitos en Galicia, con materia prima galega e elaborados de maneira artesanal. Empezamos a pensar nos elementos que axudan a construír o imaxinario social da gastronomía galega, non tardamos nin dous minutos en dicir á vez: “Pementos de Herbón”. Creo que xunto co polbo e o licor café  son un referente na mente dos consumidores, que os identifican claramente como algo noso, converténdoos en iconas da nosa terra; non hai máis que ver a cantidade de camisolas que a través da creatividade estampada xogan cos seus nomes e debuxos. 

Outro dos nosos obxectivos era poñer en valor o traballo de artesáns e agricultores, recompensarlles o seu esforzo pagándolles o xusto e axudándolles a chegar a novos mercados a través dunha aposta innovadora pero con toda a esencia da tradición.

Cando dixen que quería facer un bombón de Pementos de Herbón moitos me chamaron tolo, outros puxéronme cara de noxo e mesmo me convidaron a deixar de facer cousas raras. Pero como saben os que me coñecen pásome a vida tentando atopar rarezas e cada vez que atopo unha adedico todos os meus esforzos en potenciala e promocionala, porque o diferente é único, exclusivo e difícil de imitar.  

Talvez todo isto quedase en saco roto se non me atopase con Mila e as súas compañeiras da Pementeira. A miña tolería levoume a propoñerlles facer un bombón a partir das súas estupendas marmeladas de pemento de Herbón, a sorpresa foi que non se resistiu, máis ben todo o contrario, ela pensara no mesmo. Así que chegar a un acordo foi moi sinxelo.

Despois de varias probas para debater sobre se tiñan  que ser picantes ou non, se deberían de estar cubertos de chocolate con leite ou chocolate negro, se o acabado era mellor rugoso ou liso… Despois de decidir que tiñan que ser naturais, sen conservantes nin colorantes, que tiñan que ter sabor a pemento na primeira entrada en boca, fundirse logo coa profundidade do chocolate negro para deixar un retrogusto picante no noso padal ao final do proceso. Creo que o logramos.

 Seguramente algúns pensarán que tentamos imitar a outros que xa crearon produtos a partir deste prezado manxar. A resposta é non.

O primeiro dos elementos que diferencian este produto doutros que se crearon a partir dos famosos pementos é que nós non utilizamos o nome de Padrón como reclamo senón o de Herbón que é de onde procede o 60% da materia prima que compón o bombón.

O segundo punto é que nós facemos partícipes ás agricultoras que forman A Pementeira, tanto no proceso de produción, como na comercialización do produto, algo que faremos conxuntamente.

E por último pero non menos importante, por esta historia que levaba tempo na miña cabeza e que vencella ao chocolate cos pementos de Herbón.

Os Maias celebraban un festival cada mes de Abril, unha gran festa onde os sacrificios, os agasallos e as ofrendas eran a mellor forma de honrar ao deus Kukulkan por entregarlles o cacao.

Os Aztecas, outra das grandes civilizacións que problaban o que hoxe coñecemos como México,  atribuían ao deus Quetzalcoalt o regalar ao seu pobo o cacao para que estes gozasen del do mesmo xeito que os fillos de Sol facíano. Sabemos que este pobo cultivaba o cacao hai máis de 2500 anos; o seu nome vén da palabra “cacaualt” (mollo amargo), mentres que chocolate vén de “Chocol” (Quente, Auga). 

Os Aztecas aprenderan dos Maias a cultivar e a elaborar esta “bebida dos deuses” que por aquel entón tiña poder reconstituinte,  que aumentaba o apetito sexual, a vigorosidade ou paliaban problemas de desnutrición. 

O Cacao chegou a ser tan importante que funcionaba como moeda de cambio neste territorio e mesmo máis aló das súas fronteiras, a súa importancia foi tal que aínda despois da Conquista Española seguíase utilizando este sistema; valla como referencia que Hernán Cortés pagaba aos seus soldados con cacao. O Cacao servía para pagar tributos ao empreador Azteca Moctezuma e ese valor non lle foi alleo aos españois que a principios do s. XVI decidiron traelo a España para usalo como medicina e revitalizador para a nobreza durante o reinado de Carlos V; aínda que despois o seu uso se estendería por todo o territorio sen importar a condición social.

Para os Maias o cacao supoñía unha conexión co inframundo, a unión do día e a noite.

Tanto os Maias como os Aztecas mesturaban o cacao con auga, mel e especias (guindiña, canela e pementa) o que a convertía nunha bebida forte. Esta práctica inspirou o hábito de tomar o chocolate cun toque picante de guindiña. Algo que quixemos trasladar coa nosa receita.  Recuperar a esencia do cacao puro e o efecto picante en perfecta conxunción.

Desde México regresaron a España os Franciscanos no s. XVII, unha colonia que se instalou no Convento de San Antonio de Herbón decidiu prantar no seu horto sementes traídas do estado de Tabasco. No s. XVIII os monxes comercializaban o pemento seco e moído, iso supoñíalles unha importante fonte de ingresos para as súas arcas.

E é aquí onde estes dous produtos procedentes de México estaban condenados a atoparse no labirinto da miña cabeza; maridando perfectamente a pureza do chocolate negro coa natureza picante do Pemento de Herbón.

O mellor de todo é que non só creamos un produto para que goce o padal; tamén, polo seu alto contido en teobromina é unha medicina que axuda a estar feliz, a dar vigor, a nutrir e alimentar. Ademais, este toque picante axudarache a activar o sistema nervioso simpático, que manten o corpo alerta para actuar en situacións de emerxencia: incrementado a frecuencia cardíaca, estimulación das glándulas sudoríparas, dilatación de pupilas e bronquios. Pero non só iso, tamén nos excita, axúdanos a perder peso e reduce os niveis de colesterol e triglicéridos.

Cada unha das nosas caixas contén 10 Pecados Picantes de A Pementeira, o sabor do chocolate negro feito en Galicia e a esencia dos Pementos de Herbón.

 

 

Pola Galicia Exterior.

Galicia es tierra de emigrantes, ya fuera en busca de trabajo o por cuestiones políticas han sido muchos los que han tenido que dejar el terruño. Unas veces forzados, otras por nuestro espíritu aventurero; por ese nomadismo físico que nos hace parecer más débiles de lo que en realidad somos. Muchos pensarían que emigrar era la opción más cobarde, más fácil, pero en realidad es demasiado dura de soportar, por eso nos hemos inventado dos palabrejas que definen muy bien la vida del emigrante gallego: “morriña” y “saudade”.

He visto el sentimiento y el amor que los “Galegos” de la diáspora le profesan a Galicia, el mismo que le han sabido transmitir a sus descendientes, ese que nunca se borra porque como el acento se lleva en el ADN.

Tal vez los que están fuera amen más este país que muchos de los que habitan aquí, tal vez se preocupen más por los problemas que muchos de los que giran la cara cuando sucede algo a 100 metros de su casa. Tal vez se hable más galego en la Galicia exterior que en las principales ciudades de Galicia. Tal vez tengamos que estar fuera para darnos cuenta de lo grande, bello, bonito y maravilloso que hemos tenido delante de nuestros ojos y no hemos sabido apreciar.

Cuando estoy fuera de aquí, en alguna habitación de hotel, en la absurda soledad que me impide dormir, triste, aburrido, el telediario de fondo haciéndome compañía… entonces aparece en pantalla alguna noticia o alguna imagen de aquí y sonrío, parece que cobro vida, hasta me emociono. Me puedo imaginar lo que siente alguien que lleva años sin venir a su casa. Lo mismo me pasa cuando paseando por las calles de alguna ciudad veo algún cartel con nombres gallegos, cuando paso por algún restaurante gallego  o cuando en alguna tienda asoman unos chorizos de Lalín o unas conservas.

Yo nunca he sido amigo de emigrar, de marcharme, principalmente porque pienso que como aquí no se vive en ninguna parte. Pero creo que lo que más ha parado mi ímpetu de buscar fortuna en otro lugar ha sido el tener que ver como los exiliados de mi familia cuando volvían a Galicia cada verano a la hora de marcharse se despedían con lágrimas en los ojos; también el ver como mi abuela cada Navidad iba a la tienda de “Pepucho” o a la de “Paquita” a comprar manjares para meter en los paquetes que luego enviaba a los familiares que estaban más allá del mar o del “Telón del Grelo”. La verdad que no me imagino una vida sin todas las cosas ricas que tenemos aquí, y lo que es peor aún, no me la imagino teniendo que pagar a precio de oro productos que estoy acostumbrado a consumir.

Por eso desde MEIDINGALICIA le hacemos este pequeño homenaje de las #galecaixas a todos esos paquetes navideños que mi abuela de enviaba a mi tío Javi entre otros, por todas esas madres y abuelas que consiguieron que cada Navidad los Galegos de la Galicia exterior tuviesen productos galegos con los que celebrar las Fiestas en Familia.

Galecaixas con Pecados
Galecaixas cheas de Pecados // Galecaixas llenas de Pecados

Galicia é terra de emigrantes, xa fóra en busca de traballo ou por cuestións políticas foron moitos os que tiveron que deixar o terruño. Unhas veces forzados, outras polo noso espírito aventureiro; por ese nomadismo físico que nos fai parecer máis débiles do que en realidade somos. Moitos pensarían que emigrar era a opción máis covarde, máis fácil, pero en realidade é demasiado dura de soportar, por iso inventámonos dúas palabriñas que definen moi ben a vida do emigrante galego: “morriña” e “saudade”.

Vin o sentimento e o amor que os ” Galegos” da diáspora profésanlle a Galicia, o mesmo que lle souberon transmitir aos seus descendentes, ese que nunca se borra porque como o acento leva no ADN.

Talvez os que están fóra amen máis este país que moitos dos que habitan aquí, talvez preocúpense máis polos problemas que moitos dos que viran a cara cando sucede algo a 100 metros da súa casa. Talvez fálese máis galego na Galicia exterior que nas principais cidades de Galicia. Talvez teñamos que estar fose para darnos conta do grande, belo, bonito e marabilloso que tivemos diante dos nosos ollos e non soubemos apreciar.

Cando estou fóra de aquí, nalgunha habitación de hotel, na absurda soidade que me impide durmir, triste, desacougado, o telexornal de fondo facéndome compañía… entón aparece en pantalla algunha noticia ou algunha imaxe de aquí e sorrío, parece que cobro vida, ata me emociono. Pódome imaxinar o que sente alguén que leva anos sen vir á súa casa. O mesmo pásame cando paseando polas rúas dalgunha cidade vexo algún cartel con nomes galegos, cando paso por algún restaurante galego  ou cando nalgunha tenda asoman uns chourizos de Lalín ou unhas conservas.

Eu nunca fun amigo de emigrar, de marcharme, principalmente porque penso que como aquí non se vive en ningures. Pero creo que o que máis parou o meu ímpeto de buscar fortuna noutro lugar foi o ter que ver como os exiliados da miña familia cando volvían a Galicia cada verán á hora de marcharse despedíanse con bágoas nos ollos; tamén o ver como a miña avoa cada Nadal ía á tenda de ” Pepucho” ou á de ” Paquita” a comprar manxares para meter nos paquetes que logo enviaba aos familiares que estaban máis aló do mar ou do “Pano do Grelo”. A verdade que non me imaxino unha vida sen todas as cousas ricas que temos aquí, e o que é peor aínda, non ma imaxino tendo que pagar a prezo de ouro produtos que estou afeito consumir.

Por iso dende MEIDINGALICIA facemos esta pequena homenaxe das #galecaixas a todos eses paquetes do Nadal que a miña avoa de enviaba ao meu tío Javi entre outros, por todas esas nais e avoas que conseguiron que cada Nadal os Galegos da Galicia exterior tivesen produtos galegos cos que celebrar as Festas en Familia.

Chocolate!! chiculate!! … ummm!!

Con la colonización española de América llegaron a Europa nuevos productos, algunos como el maíz causaron una revolución en el campo gallego por su fácil adaptación al medio, otros se colaron en la gastronomía; pero ninguno de los productos traídos sufrió una implantación tan rápida y gozó de una demanda tan grande como el cacao, tanto que rápidamente se extendió por toda Europa.

Desde que Hernán Cortés lo enviase en el s. XVI junto con su receta de preparación sólo hizo falta un siglo para que los envíos de este manjar de dioses a España se estableciesen como una ruta frecuente desde el Puerto de Veracruz. A lo largo de los años el chocolate se erigió como la bebida bandera, frente a la tradición del té en Inglaterra en España proliferaba el consumo de chocolate y las chocolaterías. Después de la guerra civil la situación económica y la autarquía instalada hicieron que el café y la achicoria le ganasen el pulso en el consumo popular.

Lo que para los Aztecas era hasta moneda de cambio revolucionó los hábitos en Europa; aunque con un ligero matiz que fue clave en el éxito; si bien para los indígenas mejicanos el chocolate era un brebaje amargo preparado con guindilla y consumido por las élites, tras la incorporación de la caña de azúcar por parte de los españoles esta bebida se convirtió en dulce y se democratizó su consumo.

bombones lateral
Nuestros Bombones, Pecados de Licor Café, Albariño o Mora.

Mientras los piratas con patente de corso ingleses quemaban los granos de cacao que apresaban en sus escarceos marítimos sobre barcos españoles, en España prosperaban el número de artesanos que trabajaban el chocolate para abastecer las chocolaterías que desde el s. XVII empezaban a abrir sus puertas.

En el s. XVIII los hidalgos Galegos abandonan el campo para instalarse en nuevos Pazos construidos en las ciudades y pasan a vivir de las rentas que les generaban sus posesiones en el campo, en ese momento adquieren nuevos hábitos relacionados con el lujo y la apariencia, es aquí donde el chocolate cobra protagonismo al convertirse en la bebida de las élites nobles de Galicia.

Es también en este siglo cuando del artesanato chocolatero se pasa a construir en Europa las primeras instalaciones fabriles dedicadas a transformar esta materia prima. En Galicia la industrialización es tardía pero en cada villa o ciudad cobran importancia maestros chocolateros locales que en sus pequeños talleres elaboran el manjar con el que mojar el producto típico de cada lugar (bica, sobao, churro…).

Granos Cacao
Granos de cacao con los que se elaboran nuestros chocolates

Mientras unos usaban el metate para moler los granos, los otros incorporaban molinos, pero el crecimiento de la insustria chocolatera era imparable. Fueron los de las ciudades los que tomaron el relevo de los Jesuitas (al prohibirlo por considerarse pecado contra el voto de pobreza) en la elaboración del preparado; así como, la importancia de la llegada del cacao Venezolano al puerto de A Coruña tras romperse el monopolio de los puertos de Cádiz y Sevilla.  Pero hasta el siglo XIX no podemos hablar de fábricas de chocolate en Galicia, seguramente sería en Santiago donde ingenieros de Astorga construyen la primera maquinaria para abastecer los locales de reunión social. Llegando con el 1902 la creación de chocolates Raposo y la aparición de la tableta de chocolate de merienda para comer con pan.

Si en Santiago era Raposo, en Carballo era Mariño, en A Coruña la tradición cascarilleira y Chocolate Express, en Ourense Chaparro (1850 la más antigua de Galicia), en Carballiño la Carballinesa, los chocolates de Matías López de Lugo (el primer magnate del chocolate en España y el primero en hacer publicidad de este producto), en Alariz Anthony, en Vigo El Maragato (fundada por un maragato que se refugió en Vigo durante la Guerra Civil, su fábrica estaba en la Calle Lepanto) y Chocolates Viso- La Perfección.

Soy un adicto al chocolate que pasaba las tardes de invierno navegando por las tazas de chocolate de “La Taza de Oro”, el que se alimentaba después de entrenar con pan con chocolate y el que de mayor es incapaz de decir no a un bombón. Con estos antecedentes no podíamos empezar nuestro proyecto con otro producto.

En la búsqueda de recuperar los sabores de la infancia, a través de la tradición chocolatera gallega y del buen saber hacer de los maestros artesanos hemos creado nuestra selección de bombones, chocolates y turrones.

tres turrones 2.jpeg
Texturas de los Turrones de Chocolate que podrás comprar en nuesta Tienda (Almendras, Crujiente y Albariño) 

A parte de ser nutritivo, el chocolate, facilita la circulación sanguínea, protege el corazón, favorece el crecimiento de dientes y huesos, nos aporta energía, contribuye a la renovación celular, mejora la memoria al activar nuestro cerebro, combate el estrés, tiene propiedades foto protectoras frente al Sol, contribuye a la hidratación celular, sus antioxidantes luchan contra las arrugas y favorece a la generación de colágeno.

Compra chocalete hecho en Galicia.

 

Coa colonización española de América chegaron a Europa novos produtos, algúns como o millo causaron unha revolución no campo galego pola súa fácil adaptación ao medio, outros se coaron na gastronomía; pero ningún dos produtos traídos sufriu unha implantación tan rápida e gozou dunha demanda tan grande como o cacao, tanto que rapidamente se estendeu por toda Europa.

Desde que Hernán Cortés enviáseo no s. XVI xunto coa súa receita de preparación só fixo falta un século para que os envíos deste manxar de deuses a España establecésense como unha ruta frecuente desde o Porto de Veracruz. Ao longo dos anos o chocolate erixiuse como a bebida bandeira, fronte á tradición do té en Inglaterra en España proliferaba o consumo de chocolate e as chocolaterías. Despois da guerra civil a situación económica e a autarquía instalada fixeron que o café e a chicoria gañásenlle o pulso no consumo popular.

O que para os Aztecas era ata moeda de cambio revolucionou os hábitos en Europa; aínda que cun lixeiro matiz que foi clave no éxito; aínda que para os indíxenas mexicanos o chocolate era unha beberaxe amarga preparada con guindiña e consumido polas elites, tras a incorporación da cana de azucre por parte dos españois esta bebida converteuse en doce e democratizouse o seu consumo.

Mentres os piratas con patente de corso ingleses queimaban os grans de cacao que apresaban nas súas falcatruadas marítimas sobre barcos españois, en España prosperaban o número de artesáns que traballaban o chocolate para abastecer as chocolaterías que desde o s. XVII empezaban a abrir as súas portas.

No s. XVIII os fidalgos Galegos abandonan o campo para instalarse en novos Pazos construídos nas cidades e pasan a vivir das rendas que lles xeraban as súas posesións no campo, nese momento adquiren novos hábitos relacionados co luxo e a aparencia, é aquí onde o chocolate cobra protagonismo ao converterse na bebida das elites nobres de Galicia.

É tamén neste século cando do artesanado chocolateiro pásanse a construír en Europa as primeiras instalacións fabrís dedicadas a transformar esta materia prima. En Galicia a industrialización é tardía pero en cada vila ou cidade cobran importancia mestres chocolateiros locais que nos seus pequenos talleres elaboran o manxar co que mollar o produto típico de cada lugar ( bica, sobao, churro…).

Mentres uns usaban o metate para moer os grans, os outros incorporaban muíños, pero o crecemento da insustria chocolateira era imparable. Foron os das cidades os que tomaron a substitución dos Xesuítas (ao prohibilo por considerarse pecado contra o voto de pobreza) na elaboración do preparado; así como, a importancia da chegada do cacao Venezolano ao porto da Coruña tras romper o monopolio dos portos de Cádiz e Sevilla.  Pero ata o século XIX non podemos falar de fábricas de chocolate en Galicia, seguramente sería en Santiago onde enxeñeiros de Astorga constrúen a primeira maquinaria para abastecer os locais de reunión social. Chegando co 1902 a creación de chocolates Raposo e a aparición da tableta de chocolate de merenda para comer con pan.

Se en Santiago era Raposo, en Carballo era Mariño, na Coruña a tradición cascarilleira e Chocolate Express, en Ourense Chaparro (1850 a máis antiga de Galicia), en Carballiño a Carballiñesa, os chocolates de Matías López de Lugo (o primeiro magnate do chocolate en España e o primeiro en facer publicidade deste produto), en Alariz Anthony, en Vigo O Maragato (fundada por un maragato que se refuxiou en Vigo durante a Guerra Civil, a súa fábrica estaba na Rúa Lepanto) e Chocolates Viso- La Perfección.

Son un adicto ao chocolate que pasaba as tardes de inverno navegando polas cuncas de chocolate de “A Cunca de Ouro”, o que se alimentaba despois de adestrar con pan con chocolate e o que de maior é incapaz de dicir non a un bombón. Con estes antecedentes non podiamos empezar o noso proxecto con outro produto.

Na procura de recuperar os sabores da infancia, a través da tradición chocolateira galega e do bo saber facer dos mestres artesáns habemos creado a nosa selección de bombóns, chocolates e turróns.

A parte de ser nutritivo, o chocolate, facilita a circulación sanguínea, protexe o corazón, favorece o crecemento de dentes e ósos, achéganos enerxía, contribúe á renovación celular, mellora a memoria ao activar o noso cerebro, combate a tensión, ten propiedades foto protectoras fronte ao Sol, contribúe á hidratación celular, os seus antioxidantes loitan contra engúrralas e favorece á xeración de coláxeno. 

Merca chocolate feito en Galicia.

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Turrón de Albariño

 

 

 

 

 

Lo confieso: “hemos pecado”.

Esta es la primera caja de bombones de Licor Café MEIDINGALICIA, queríamos compartirla con vosotros, con todos los que lleváis siguiendo nuestro proyecto y con todos aquello que espero se sumen a él.

En su interior hemos introducido algo muy especial, un regalo que seguro que le va a gustar a aquél que tenga la suerte de comprar esta caja, no digo más, sólo esperamos que al que le toque comparta el premio en sus Redes Sociales.

Este es el primer producto de una larga lista que os iremos presentando en los próximos días; pero como dice una de las leyes inmutables del marketing: “es mejor ser el primero que ser el mejor”, más aún si la forma de concebirlo encierra una historia tan curiosa y bonita como la de estos bombones.

Gracias a todos los que compartís nuestras locuras y pecados, sin vosotros nada tendría sentido.

Endulcemos los recuerdos.

Uno de nuestros objetivos cuando creamos Meidingalicia era promocionar y defender la cultura Galega; queríamos hacerlo a través de historias, opiniones y experiencias. Aportar una visión crítica a todo lo que se nos planteaba en nuestro día a día, pero también hablar de las bondades y excelencias de los productos y las personas de esta tierra.  En definitiva demostrar nuestro compromiso e implicación con Galicia, devolverle una parte de lo que nos ha dado.

El marketing actual está enfocado a la generación de contenidos, a la difusión de experiencias y a la prescripción a través de las Redes Sociales por medio de los llamados influencers. Mentiríamos si dijésemos que no pretendemos influir en nadie, mentiríamos si dijésemos que no queremos generar contenidos a través de nuestras historias, mentiríamos si os dijésemos que no queremos prescribir productos y lugares… Pero no os mentimos cuando os decimos que no aspiramos a ser influencer, más que nada porque no me sentiría cómodo prescribiendo a cambio de algo. Decidimos crear contenidos gratis, estamos abiertos a hablar de cualquier cosa que nos guste, que nos ponga y que nos motive sin ningún criterio más que el ocio y la diversión.

Pero todos los proyectos evolucionan y avanzan, te encuentras en tu camino con personas que te sugieren cosas, detectas necesidades y nichos de mercado que se podrían cubrir, entonces es cuando descubres que para promocionar la tierra hay que hacer algo más que juntar letras y enredar en las Redes Sociales.

Fue un tuit de @chamademesimbad (Francisco Castro) el que me hizo reaccionar y por una vez en mi vida tener ganas de aventurarme a crear algo propio y no para otros. Tenía una marca registrada, un neologismo creado a partir de la pronunciación anglosajona del “Feito en Galicia” y me dije: “¿Por qué no hacemos una selección de productos de pequeños productores y artesanos galegos, los promocionamos y los intentamos vender a través de internet?” Eso es defender nuestra tierra también, nuestra marca.

Así, hoy tengo el honor de presentaros a tres nuevos miembros de la familia MEIDIN: el bombón de licor café, el bombón de albariño y el bombón de mora. Tres sabores que marcan momentos de mi vida: la niñez recolectora de moras por los “montes”, la juventud de estudiante Compostelano que se pierde en el Fanco bebiendo vinos, la madurez en las sobremesas con licor café y los amigos en noches eternas perpetradas en tascas, furanchos y “muiños”.

Estos productos son elaborados en Galicia, desde la recepción del cacao, todo el proceso se hace de manera artesanal, respetando las tradiciones chocolateras con más de 100 años de historia. El resultado es una mezcla de sabores tradicionales, hechos manualmente, pero también son el fruto de la vanguardia y la dirección innovadora de nuestra gastronomía.

Los tres bombones se dehacen en la boca, liberando un sabor primario en el paladar, dejando notas y recuerdos  de las materias primas empleadas (licor café, albariño y mora), con un retrogusto persistente que desemboca en un retronasal que desvela la esencia de lo que se pretende: despertar recuerdos en la memoria gustativa, eso es lo que nos provoca a nosotros cada bocado, cada pecado.

Próximamente os iremos contando más novedades que podrás encontrar en LA TIENDA|MEIDINGALICIA.

Mojito de Café “Feito en Galicia”

Me declaro caminante herrante, de esos que se dejan llevar, de los que se pierden por las carreteras secundarias porque saben que siempre encontraran algo que vale al pena.

Estaba googleando en mi ordenador: “Made in Galicia”, “Hecho en Galicia” y “Feito en Galicia”; fue entonces cuando descubrí que había una empresa que fabricaba café y chocolate cerca de mi casa. Me puse a indagar sobre el Grupo Donoso y empecé a comprobar que ya era consumidor de algunos de sus productos. Como buen curioso decidí ponerme en contacto con ellos para ver si era posible visitarlos.

Tras la confirmación de la visita tomé mi coche y puse rumbo a Salvaterra, concretamente a Arantei. Había pasado muchas veces por la puerta de su fábrica pero como no tienen cartel no sabía que estaban allí. Tras preguntar a un par de vecinos al fin encontré la nave.

Lo que no sabía yo era lo que me esperaba detrás del portal. Allí estaba Joaquín, el gerente, una de esas personas peculiares que no pasan inadvertidas; tanto por su “humor retranqueiro” como por sus conocimientos infinitos y por la pasión que le pone a su trabajo.

Después de hablar de cada uno de los productos que fabrican y discutir un poco sobre comercialidad me enseña su fábrica 2 en 1 (chocolate y café) donde toda la maquinaria está dispuesta para conseguir la mayor productividad en el menor espacio posible. Realizando todos los procesos productivos desde la recepción del grano en la misma planta lo que les premite hablar de café y chocolate “feitos en Galicia”.

Tengo que confesaros que en el poco tiempo que estuve allí aprendí más cosas sobre el café que en toda mi vida. Desde el los diferentes granos utilizados en su mezcla, pasando por el proceso del tueste hasta el empaquetado y como no, de la cata del producto.

Terminada la visita, Joaquín, me lleva a la sala de formación-catas donde conozco  a su hermano que se encarga de la parte comercial de la empresa y a Sebas, el barista. Me sorprendió mucho su preocupación y dedicación en el apartado de la formación a los profesionales de hostelería que luego servirán sus productos en los diferentes establecimientos que regentan.

Por lo que pude ver esta gente es pionera en muchas cosas, no solo en la formación, sino que presumen de ser los únicos que realizan “show cofees”. Ya que presumían de ello les pedí que me hiciesen una pequeña demostración a lo que accedieron amablemente; la unión de un producto excepcional (café Donoso) y la creatividad de un gran profesional (Sebas) consiguieron sorprenderme aquel día.

Cuando a uno le dicen que va a una cata de café no se espera que la cata gire entorno a diferentes cócteles realizados con el café como protagonista, yo me esperaba lo de siempre, y esas tres preparaciones me desarmaron. Una mezcla de café con tónica, un mojito de café y un café filtrado dejaron en mi paladar buenas impresiones y mejores recuerdos.

Os dejo la receta del mojito de café y algunas fotos de la preparación.

Portada Mojito.png

Receta mojito