Aquí somos de Samaín, magostos e Santa Compaña.

No sé si os lo dije alguna vez pero estoy en contra de la invasión cultural “yanqui”, todo esto de la “mcdonalización” de la sociedad, del fast food y del “american style” me provoca cierta preocupación. Principalmente porque estamos adoptando influencias de una civilización joven, casi sin tradición cultural (historia, literatura, gastronomía, lengua…) y nos estamos cargando de un plumazo nuestro legado cultural, la herencia conservada generación tras generación, en muchos casos mantenida con lucha y sangre.

Estar en el parque con tu hijo y ver como la madre de al lado llama a gritos a su vástago: “Kevin José”, “Dilan Manuel” o “Jonathan Jesús” me enciende de manera sobre humana; afortunadamente cada vez se escuchan más nombres como “Xian”, “Brais”, “Xulia”, “Uxía” e “Iago” (en gran medida gracias a Iago Aspas) y eso termina reconfortándome. ¡Qué bien suenan los nombre en Galego! ¿Verdad?

Los americanos cogieron el rugby, le hicieron un restyling y lo tranformaron en un espectáculo mundial, el fútbol americano no es más que una perversión de su fórmula original; porque eso se les da bien, hacer ajustes para mercantilizar y desvirtuar el espíritu de las cosas. Pero es lo que tiene no tener historia, ni siquieran un idioma. No sé si la hamburguesa la crearon ellos al poner el tozo de carne picada entre dos panes, tal vez la raíz “Hamb” pueda delatar que tiene su origen en Hamburgo (ciudad donde residían muchos rusos que tenían tradición de elaborar sus filetes de carne picada) y llegase a América por la conexión entre esta ciudad y los puertos estadounidenses, siendo su origen el “Hambourg steak”. Aunque hay indicios de que ya los romanos hacían este tipo de filetes de carne picada, tradición que se mantuvo durante la edad media en la Europa norte y Central. Lo que empezó como una forma barata y rápida para alimentar a una gran cantidad de trabajadores ha terminado por fastidiar la alimentación de nuestros hijos con aditivos y grasas saturadas, esto es muy típico de ellos, hacen todo a lo grande.

Es una pena que lo Galegos del futuro cada vez tengan menos ganas y oportunidades de continuar con esa tradición de Galeguizar el mundo, entre los medios de comunicación y las políticas aplicadas  nuestra tradición cultural tiende a desaparecer, es por ello que los individuos con conciencia debemos actuar para defender nuestra riqueza cultural y hacerla perdurar en el tiempo.

Gracias a las políticas económicas discriminatorias del s. XVIII, a las crisis y al franquismo los Galegos hemos tenido que emigrar por medio mundo para poder sobrevevir; primero América Latina y Central, más tarde Europa y después las Islas Canarias, Mallorca, Madrid y Catalunya. Allá donde hemos ido hemos galeguizado a través de la gastronomía, la cultura (música, pintura, escultura, arquitectura y literatura) y las fiestas. Hemos implantado el amor a la queimada, al licor café, al pulpo a feira… pero de un modo no impositivo, nuestra slow food se mezcló con las culturas sin intentar exterminar lo autóctono, enriqueciendo y complementando; poque los Galegos somos así, nos camuflamos con el paisaje pero nuestro acento nos delata.

DESFILE CABAZAS SAMAÍN CATOIRA /
Procesión de Caveiras en Catoira Samaín Halloween calabazas Foto: Diario de Arousa

Ahora que todos los medios de comunicación hablan de los preparativos de JALOGÜIN, que los escaparates de los comercios están infestados por la tontería americana, es inevitable que recuerde aquellas noches de la víspera del día de difuntos. Cuando la tarde del 31 de Octubre nos juntábamos los niños del barrio para ir a “apañar” castañas al “souto” de Camilo, después íbamos a las fincas de la familia de cada uno de nosotros y elegíamos las mejores calabazas y seleccionábamos entre todas la más grande de todos los huertos. Armados de cuchillos y cucharas les quítabamos la parte superior a modo de tapa; dibujábamos la boca con sus colmillos afillados, la nariz y los ojos en forma de triángulo, después las vacíabamos y le dábamos su contenido a los mayores para que hicieran las pertinentes chulas de “cabaza”. Tras haber limpiado su interior quedando sólo las paredes con sus pertinentes aperturas faciales, úsabamos un palillo para fijar a la base de la calabaza una vela que iluminaría la fantasmagórica creación. Asábamos castañas en un artilugio creado a partir de dos mitades de bidones de hierro, uno para las brasas hechas con “carozo” de maíz y piñas, el otro perforado para dorar lo que antes de que la patata llegase a Europa era guarnición en nuestra tierra. A las siete de la tarde, con la noche ya encima, hacíamos cucuruchos con las hojas del Faro de Vigo para rellenar con las castañas que más tarde devoraríamos. Mientras los mayores comían castañas cocidas con “fiuncho” y bebían vino tinto a la lumbre de la “cociña de ferro”. Pedíamos un mechero para encender las velas de nuestras calabazas-calaveras y después de ponerles la tapa las sacábamos a la “eira” para jugar a asustarnos en “A noite dos mortos”. Mi abuelo nos hablaba de la Santa Compaña y nosotros planeábamos una estrategia para ir al cementerio durante la noche a ver pasear las almas de los muertos; hasta el día en que ejecutamos y nos cagamos de miedo.

Pero a parte de las típicas chulas de calabaza y las castañs, en Galicia, tenemos una importante tradición de dulces típicos del “día de todos los santos ” y de “difuntos”: los buñuelos, las rosquillas y los huesos de santo. Nuestra gastonomía siempre tiene una temática de temporada.

Yo nunca celebré Jalogüin, en mi casa festejábamos el Samaín. Una festividad de origen Celta que se celebra en Galicia desde la Edad del Hierro, que es común a otros lugares de ese mundo unido por lo que el maestro Carlos Núñez denomina como “Hermandad de los Celtas”, su nuevo libro, os lo recomiendo para saber lo que nos une al resto de los pueblos con este origen ancestral.

El Samhaim era la fiesta más importante en la cultura Celta, en ella se celebraba la noche del 31 para el 1 de Noviembre el “nuevo año celta”, la palabra viene del gaélico y su tradición vendría a ser “fin del verano”. En este mundo druídico y dependiente de la agricultura esta fecha marcaba el final de la temporada de cosecha. Con la romanización se mezcló esta celebración con la propia romana y tras la cristianización se apagó de alguna manera al ser considerada una fiesta pagana.

Algo que también ha marcado mi infancia y adolescencia era la obligatoriedad el día 1 de ir de cementerio en cementerio a visitar a todos nuestros difuntos, ponerles flores y rezar por su descanso. En mi zona esta tradición ha pervivido acompañada de los magostos, se ha seguido transmitiendo de generación en generación para el disfrute de los pequeños, la nostalgia de los mayores y el sufrimiento de los estómagos.

Por tanto, defendamos nuestra fiesta con Denominación de Origen, con más de 3.000 años, Samaín, para que Jalogüin no termine de invadirnos como un hongo oportunista que ha copiado nuestra tradición, mercantilizándola y adueñándose de la festividad propia del Mundo Celta, tal vez importada por los emigrantes escoceses e irlandeses. Porque está claro que si en algún lado tiene que celebrarse una fiesta con “meigas”, muertos, calabzas y leyendas es aquí, en el único lugar del mundo donde no se cree pero se sabe que “habelas hailas”.

La lengua de los bocachanclas.

Mientras la interprete de música celta Julie Fowlis nos deleita con una estupenda versión de la “Cantiga de Camariñas” de Petapouco, canción que podemos encontrar en su último álbum, e incluso nos regala una maravillosa interpretación de la misma junto a la Orquesta Sinfónica de la BBC; algunos de los políticos de esta España de “chirigota y pandereta” se empeñan en querer matar el “Galego”.

A mí se me caería la cara de vergüenza después de decir tamañas mentiras subido al púlpito de una Cámara de Representación Parlamentaria, pero lo peor no es eso, lo peor es no tener la dignidad de rectificar cuando uno mete la pata sobre algo tan serio y controvertido como son las cuestiones del idioma, en vez de hacer acto de contrición decide seguir navegando en la ignorancia, mientras la prensa gallega da cabida en sus páginas al esperpento y escarnio de la justificación absurda. Se me caería la cara de vergüenza si fuera tan necio y tan inculto de no saber apreciar otras lenguas y culturas, algo que si ha hecho una cantante Escocesa con el Galego; pero no ha sido la primera ni la única, a lo largo de la historia han sido muchos cantantes de talla mundial los que se han atrevido a cantar en nuestra “lingua nai”, incluidos los que pasan por el “Luar” de Gayoso para cantar el mítico “Apagha o candil”. Se me caería la cara de vergüenza si fuera yo el que pusiese los medios para intentar cargarme una lengua que tiene tanta historia o más que la que intento imponer. Se me caería la cara de vergüenza si fuera tan torpe de no reconocer la importancia cultural del Galego y de Galicia; desde la producción literaria hasta la musical, pasando por la plástica. Porque les diré señores naranjas que la cultura galega, a pesar de haber sido atacada y prohibida en diferentes períodos negros, nunca dejó de ser prolija en número y creatividad, ha conseguido sobrevir  y su legado se mantiene tanto aquí como fuera de nuestras fronteras gracias a la emigración forzosa a la que nos vimos empujados por los políticos y militares españoles.

Pero no voy a odiar a los que no entienden que diferentes culturas e idiomas pueden coexistir de manera cooficial dentro de un mismo territorio, tampoco voy a odiar a los que se empeñan en traducir al Español los nombres de lugares, pueblos, villas y ciudades de Galicia. No lo voy a hacer porque sé que son amantes de la Ley y el Orden, o eso es lo que esgrimen cuando intentan aplacar, con mucha razón, los conatos nacionalistas amparándose en la Constitución, los Estatutos de Autonomía y el Derecho Penal. Pues sepan ustedes señores de “Viva el Rey, el Orden y la Ley” que la toponimía Galega está recogida en una LEY DE NORMALIZACIÓN LINGÜÍSTICA

En Galicia, la Ley 3/1983, de 15 de junio, artículo 10.1:

Los topónimos de Galicia tendrán como única forma oficial la gallega.

Incluso a los campeones que dicen que como Sanxenxo en el s. XVIII y XIX se escribía Sanjenjo y Sangenjo ahora se tiene que decir Sangenjo, sin importarles el s XVI o XVII donde la grafía era la misma pero la pronunciación diferente y asumir que es en este momento donde el Galego se desmarca del Español y Portugués en cuanto a la s/x/j.

Contra los que sí tengo algo es contra aquellos que utilizan despectivamente el término “gallego”, los que hablan de nosotros con desprecio; tratándonos de paletos, incultos y subdesarrollados (esto no solo lo hacen los de Madrid, ¡¡ojo!!). A esos que en las reuniones de las diferentes empresas Españolas en las que he trabajado se metían con mi acento, diciendo que sonaba bruto y que hablaba cantando. Mientras en España se nos margina en el resto del mundo se nos valora, es más, sabed Españoles de España, que en Latinoamérica, en lugares como Argentina y Uruguay, se os llama “Gallegos” a todos vosotros. El mundo esta lleno de Galegos, de descendientes, de los que llevaron el acento, la musicalidad y la creatividad por todo el mundo; componiendo tangos para Gardel, ganando mundiales con Uruguay, inventando vacunas, dirigiendo investigaciones científicas… Hemos aprendido a sobrevivir sin medios, solo con las ganas, el talento y el tesón impreso en nuestro ADN de “mariñeiros aventureiros”.

Pero claro, en Galicia, los diferentes Gobiernos nacionalistas de la Xunta han obligado a hablar el Galego en las aulas, en todos los  ámbitos de la vida, así a la fuerza, aunque la población se negaba a ello no tuvo otra salida que someterse a la imposición cultural galeguizadora. Ciudades como Vigo y A Coruña se han convertido en bastiones del Galego, donde la gente tiene prohibido el hablar en Español, de hablar en esta lengua podrían ser denunciados a las autoridades encargadas de velar por la protección de nuestra lengua bárbara. En las librerías está expresamente prohibido que en los escaparates estén expuestos libros que no hayan sido escritos en lengua autóctona. Todo esto hace que el paisaje para el Español sea desolador en este territorio hostil.

Perdonadme por el arriesgado ejercicio de entrar en la cabeza de alguno de estos talibanes culturales. La situación del Galego en Galicia es tan buena que usamos dos términos para definir lo que vivimos en esta Tierra Santa: el auto-odio (odio a lo que tenga que ver con nuestra lengua y todo lo galego) y la diglosia (cuando coexisten dos lenguas en un mismo territorio pero una de ellas goza de más prestigio y uso social). Tal vez sea el “Telón del Grelo” el que no os deja ver la realidad, tal vez sea que para vosotros el noroeste peninsular no resulta tan atractivo electoralmente como el Este, tal vez sea que no salís de vuestro despacho a visitar la “periferia” para ver como va el mundo… tal vez es que no dais para más, en ese caso, estáis perdonados; este pueblo no se alimenta del odio como vosotr@s.

Afortunadamente la supervivencia de una lengua depende de su uso, de su penetración en la sociedad, del número de personas y la frecuencia con la que la utilizan para expresarse. Aunque muchos son catastrofistas y apuntan que el Galego cada vez se usa menos, sobre todo en las grandes ciudades, yo he decidido adoptar otra postura, modo retranca.

El Galego es ultilizado en Galicia por el 100% de población, sí es cierto, lo utilizan hasta esos que hablan en Español con un acento antinatural para evitar caer en el paletismo de hablar el idioma de sus antepasados. Me explico. Hace poco releía “A Esmorga” de Blanco Amor y recordé la maravillosa interpretación que la compañía Sarabela hizo de esta obra en el justo instante en el que llegué a un diálogo donde en tono jocoso los tres borrachos parodiaban a los señoritos de la época: “¿Y cómo está vosté?” “Yo moi bien, moi bien. Aunque un poco amolada por la temperatura”.

Mientras en A Coruña sigan utilizando el “Neno” y “rapariga”, mientras sigamos dicendo que alguien es “riquiña/o” “xeitosa/o” ó “feito” para designar al ó la que es “curriño/a”, mientras sigamos diciendo “Déjame en paz no me amoles más”, mientras digamos “ese tío es un arroutado” para decir que alguien tiende a perder el control, mientras digamos “Pepe deja ya de rosmar” en vez de murmurar, mientras usemos la palabra “enxebre” para designar las cosas típicas de Galicia, mientras le sigamos llamando “fozar” a revolver “Juan deja de fozar en las herramientas de tu padre”, mientras empleemos la palabra “coitado” para definir a alguien que nos da pena, mientras en vez de tonto digamos “pailán” ó “parvo”, mientras sigamos sientiendo “morriña” y “saudade” sin encontrar traducción alguna, mientras denominemos como “chafallada” a una chapuza, mientras tus amigos sigan dicendo que eres un “prea” en vez de decirte que no eres de fiar, mientras en vez de ir de fiesta vamos de “esmorga”, mientras cuando jodamos algo digamos que lo hemos “escarallado” y mientras sigamos “choscos” al no asumir que los del Celta tienen “Afouteza”…  no entenderemos que el Galego está presente en nuestras expresiones diarias, estas son solo un ejemplo pero os aseguro que hay muchas más, seguro que estás pensando ahora mismo en unas cuantas que me he dejdo atrás.

Una vez visto esto… Toni Cantó tiene razón, en Galicia el Galego se impone al Español, pero cuando se impone no es a la fuerza, es porque a la gente le sale natural, le brota de dentro y eso no lo puede matar nadie porque lo llevamos en nuestra cultura, en la sangre.

Iridium e a Comunicación.

Permitídeme que escriba este post en galego e que llo dedique ao gran Toni Cantó.

Cada vez temos ao noso alcance máis medios de comunicación, máis ferramentas para que un emisor e un receptor poidan interactuar bidireccionalmente. O problema é que canto máis facilidades hai para comunicarse máis dificultade temos para entendernos.
Conseguir entender aos adolescentes é tarefa farto difícil para pais, profesores e monitores deportivos; quizais sexa un dos grandes retos ao que nos enfrontamos quenes temos que desempeñar eses roles.
Por que falla a comunicación? Pois entre outras causas, principalmente porque adoitamos prexulgar, porque utilizamos difentes niveis sinfásicos de comunicación, porque non escoitamos a mensaxe enteira que nos queren transmitir ou porque non atendemos á comunicación non verbal. Noutras palabras: porque non escoitamos, mal interpretamos, facemos xuízos de valor e non utilizamos o mesmo linguaxe.
Logo, o correcto será poñerse no lugar do emisor, empatizar con el e escoitalo atentamente antes de responder. Parece fácil pero asegúrovos que é moi difícil, o que se vén chamando “a difícil sinxeleza da comunicación”.
Esta semana terminei de ler o novo libro de Francisco Castro, ” Iridium”. Confésovos que o lin tres veces e en cada unha das lecturas descubrín cousas novas, matices diferentes dunha obra que me sorprendeu non só polo final inesperado, senón pola preciosa aínda que tráxica historia; pero o que máis me gustou é a complexidade e profundidade dos personaxes.

Iridium 2
Iridium xoga coa utilización das diferentes linguaxes que manexan cada un dos protagonistas, dependendo da idade ou do seu rol, con distintas ferramentas de comunicación actuais (como o Wahts App ou o correo electrónico) e outras máis tradicionais: coma os diálogos e as narracións en primeira persoa. Sempre cun estilo sinxelo, directo, de frases curtas que din moito, que encerran tras de si unha prolongación do sútil mensaxe que che deixa pensando.
Estou seguro que polo estilo narrativo e polo argumento conseguirá enganchar ao público novo, pero creo que os pais con fillos adolescentes serán os grandes beneficiados ao ler este libro. Francisco Castro apuntaba a que non se poden escribir libros de mozos sen falar de Redes Sociais, estou totalmente de acordo con iso, debido a que non se pode concibir a vida dun adolescente sen elas, é o seu “modus vivendi” e “modus operandi”, a interacción social (social life). Neste caso Instagram é o medio que pon en contacto á protagonista co resto do mundo, donde ten unha morea de seguidores que descoñecen a súa realidade, as secuelas do seu accidente que non poden ser vistas nas publicacións que fai. Unha denuncia sobre o valor da imaxe e as apariencias, amosa o camiño cara a integración e a normalización das persoas con discapacidade.
Se é difícil comunicarse e entender a un adolescente, imaxinarvos o difícil que pode ser entender a unha con discapacidade recentemente adquirida. Francisco Castro plasma dunha maneira sublime os sentimentos, as dúbidas, as preocupacións, os medos, as necesidades, os cambios na vida… aos que ten que facer fronte a protagonista. Cando lle felicitaba ao autor por plasmar con tanta fidelidade a realidade destas persoas apuntou algo que é chave cando se trata unha situación que un non viviu, cando non hai ese coñecemento persoal o que hai que facer é “documentarse moito”. Iris entre a broma e a protesta plasma fielmente a realidade dunha historia persoal, o relato dunha adolescente que tiña un plan de vida e ten que mudalo.
Comentabamos tamén que do mesmo xeito que outro dos seus libros, “Chamádeme Sinbad” (a min serviume de moita axuda para entender e racionalizar unha nova situación na miña familia) deberían de ser prescritas por psicólogos para axudar aos pais de adolescentes con discapacidade adquirida a entender mellor aos seus fillos, pode ser unha ferramenta que ben utilizada permitiralles aceptar a nova situación, mellorar a calidade de vida e ter unha maior efectividade na comunicación. En resume, Iridium é unha obra que lle recomendaría ler aos familiares de persoas con dano cerebral.
O propio título ” Iridium” é un xogo moi divertido. Por unha banda, Iridium é unha constelación de 66 satélites de comunicación que viran ao redor da terra, foi ideado por Motorola e supuxo un gran avance e desafío tecnolóxico; o nome é tomado do Iridio que ten como número atómico 77 que era o número de satélites previstos inicialmente. E doutra banda, é unha anomalía nos ollos ( heterochromia Iridum) que fai que existan persoas cun iris de cada cor, como a nosa protagonista. Así que, conxúganse dous factores craves nesta obra: a tecnoloxía e o elemento diferenciador que a une ao uso da tecnoloxía.
Creo que se vos conto máis terminarei facendo “spoiler”, simplemente recomendarvos este libro, moi fácil e divertido de ler. Onde o amor, o sexo, a adolescencia, a discapacidade, as relacións persoais, os retos, os problemas, o colexio, as redes sociais, a familia, os amigos… mestúranse para facer un cóctel que non vos deixará indiferentes.

Trasalba, universo creativo…

Algo tienen que tener la tierra y el agua de Galicia para haber visto crecer tantos y tan buenos escritores; ya escribieran en Galego o en Español la lista es prolija en nombres. Mujeres y hombres que utilizaron la palabra para comunicar, para contar las historias que nacían de su mundo interior, para desangrar a borbotones los sentimientos con cada verso.

Como ya os conté crecí entre los libros de mi bisabuelo, a éstos les fui añadiendo los que me regalaban y los que a través de la insistencia conseguía que me comprasen; así hasta acumular unos 2000 ejemplares de diferentes temáticas y materias. Hay muchos que me encantan y cuando tengo tiempo los releo; pero entre todos hay dos obras que son mis referentes literarios, en español “El Quijote” y en galego “Os camiños da vida”. Recientes estudios hablan del origen Gallego de Cervantes, protegido del Conde de Lemos, su más que posible nacimiento en tierras sanabresas, en aquel entonces enmarcadas dentro del Reino de Galicia, le dan tal condición. La vida tiene cosas maravillosas y curiosas, una de ellas ha sido ver al gran maestro compartiendo cartel con mi bisabuelo en los teatros de Ubrique, ya que el Taller de Teatro de Personas Mayores de esta localidad gaditana decidió representar una de las obras escritas por D. Fausto de las Cuevas, “Duérmete Simón” (1928. Que denuncia los malos tratos a las mujeres) junto con “El Retablo de las Maravillas” de Miguel de Cervantes (que satiriza la importancia que se le da a las apariencias). De lo que no hay duda es que D. Ramón Otero Pedrayo es uno de los más importantes, para mí el más grande dentro de la literatura galega.

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Cartel de Teatro de las Obras de Fausto de las Cuevas y Miguel de Cervantes.

“Os camiños da vida”  fue publicada en 1928, mismo año que el sainete escrito por mi bisabuelo,   esta novela consta de tres libros que fueron publicados de forma independiente por la editorial Nós (Os señores da terra, A maorazga y O estudante) hasta que en 1978 la editorial Galaxia lo publica en un solo tomo.  Este libro es el fiel reflejo de la decadencia de la sociedad agraria en Galicia (s. XIX) que cae motivada por la crisis de la hidalguía rural, las desamortizaciones, los cambios en el sistema económico que provocarán la aparición de la burguesía  y la emergencia de nuevas corrientes de pensamiento: “o galeguismo”. Después de leerlo decidí adentrarme en el mundo Oteriano y leí: “Escrito na Néboa”, “Contos do Camiño e da Rúa”, “Bocarribeira. Poemas pra ler e queimar.”, “Arredor de si” y “O Señorito da Reboraina”. Con “Aredor de si” la identificación plena con el personaje y el viaje que realiza me convirtió en defensor de mi tierra,  descubrí el valor de amar nuestra cultura y nuestras raíces, dejé de ser egoista e individualista tras encontrar en el “galeguismo” mi espacio y ver que había más personas que tenían los mismos sentimientos de defensa de Galicia que yo. Cuando empecé a leer “O señorito da Reboraina” (1960) al conocer perfectamente la vida y obra del personaje principal, de haber estado varias veces en su pazo, pude entender la obra en una dimensión nunca antes experimentada. La última novela de  Otero Pedrayo  cuenta la intensa y loca vida del “Señorito” Xoán Manuel Robustino Pereira Castro Prego de Montaos Araujo Sotomayor  (Reboreda-Redondela, 24 de Mayo de 1820 // Ourense, 15 de Abril de 1896) Fue:Diputado, Senador, Gobernador Civil, Presidente de la Diputación de Pontevedra, encarcelado en San Antón -A Coruña- por ser acusado de conspirador, escritor, embajador en China, dilapidador de la fortuna familiar, vividor y muy aficionado a las mujeres. La Reboraina no es otro lugar que Reboreda, donde se encuentra el pazo familiar en el que nació y vivió hasta que en 1875 se retira de la política y se va a vivir a Ourense. Años después de mi lectura, tuve la oportunidad de conocer a los dueños del pazo, los descendientes de Xoán Manuel Pereira. Todos los años la familia se juntaba en el pazo de Reboreda, entre las viandas que acostumbraban a degustar solían encargarle a Concha, la del mítico Xan Carallás, una paella de marisco; cuando se jubiló tuve el placer de prepararles una y aprovechando la ocasión, conversación mediante, pude descubrir que la familia de Otero Pedrayo y la de Pereira de Castro estaban emparentados; el hijo de la hermana de la mujer del “Señorito” estaba casado con Lucila que era hermana de Doña Eladia, madre de don Ramón.

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Pazo de Reboreda, está comunicado con la iglesia por un pasadizo que termina en un palco para poder asistir a misa sin salir a la calle.

Pero dejemos Redondela y pongamos rumbo al Ribeiro donde a parte de buen vino, patrimonio y naturaleza existe una gran riqueza cultural y literaria. En las orillas del Miño, Avia, Arnoia, Barbantes y del Barbantiño emerge un mundo mágico en el que tienen lugar nacimientos, encuentros e historias que han quedado impresas para la eternidad y para nuestro disfrute.

Llegamos a Trasalba, a la casa familiar de Otero Pedrayo, al fin, tantas veces había pasado por los letreros indicativos, incluso una vez estuve muy cerca con motivo de una visita a Pazo Casanova (Santa Cruz de Arrabaldo) para una cata de vinos. Nunca antes quise visitar el lugar porque sabía que para esa visita iba a necesitar tiempo y en mi vida el tiempo es un bien muy escaso. Esta vez si, con ganas y con mucha ilusión estaba frente a la puerta de La Casa Grande de Cimadevila (ya que aunque se le llame pazo no tiene tal consideración, realmente es una casa de labranza) en un precioso día soleado, nada podía salir mal.

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Casa Grande de Cimadevila

Sobre la puerta de entrada una inscripción deja claro el año de construcción y quien era su propietario “Esta la hizo el S. D. Benito Sotelo año de 1764”, nada más leerlo me acordé de un personaje de “Os camiños da vida”, el estudiante  Paio Soutelo. Al entrar, el sol me cegaba tímidamente con la luminosidad típica de un día de Agosto. A mi derecha las cuadras y el gallinero convertidas en bibliotecas y un baño, a mi izquierda la leñera con su carro y la casa. Frente a mí el escenario de su obra “A lagarada”, ese patio con fuente, donde se ajusticiaban los cereales tras la siega. La tetralidad de la casa con su solana y el patio a tres niveles, uno de acceso a la casa, los otros de acceso a las bodegas y al jardín.

Allí estaban la barandilla y la galería diseñada por su gran amigo Castelao, que junto a Virginia Pereira (su esposa) en 1935 pasó una temporada en la casa a la vuelta de un traslado administrativo forzoso a Badajoz. Por correspondencia le envía a Otero las intrucciones, planos e incluso un taco de madera trabajado para que le sirviese de referencia a los carpinteros. La galería y la barandilla son una maravilla porque a pesar de relfejar el estilo aldeano que pretendían darle tiene mucho gusto visual gracias a la inclusión de arcos de medio punto dentro de la geometría cuadrángular.

Barandilla y solana
La Galería y Baranda diseñadas por Castelao

Paseé bajo la parra, busqué entre los naranjos a ver si encontraba el que pudiera haber sido plantado para conmemorar el nacimiento de D. Ramón (era constumbre en la familia plantar un  árbol con cada nuevo nacimiento). Él mismo plantó un “pinsapo” el día que nació su único hijo, lo solía llamar “araucaria”  hasta que en 1972 un temporal lo derriba (aún se pueden ver en las escaleras de la solana los efectos del mismo), tras el derribo le dedicó un cuento “meu irmao”; su intuición le hizo pensar que se avecinaba su final. La madera fue usada para decorar la librería del salón y para construir el ataúd en el que fue enterrado en Abril de 1976. Lo anecdótico es que en ese lugar se plantó otro pinsapo que años después un temporal volvió a tirar.

Al entrar en la casa la atmósfera te envuelve hasta retrotaerte al pasado. Su pequeño despacho con las librerias colapsadas de volúmenes, el escritorio con todos sus enseres y ese cuero verde tan evocador, colgada está la toga con la que ingresó en la Universidad de Santiago en 1950.

La despensa con su artesa y una mesa con la embutidora de chorizos, la balanza, el botijo y un molinillo. Luz por la ventana. En la cocina el lar preparado con su pote para cocinar, un chinero repleto de loza y el suelo de losas de piedra.

Chilla el suelo de madera al pasar camino al salón-comedor donde cuadros, una mesa grande con sus sillas y otra más pequeña con brasero se rinden a los encantos de otra gran libreria y a lo que más me sorprendió en mi visita: el Mapa de Fontán. Aunque me impresionó su despacho, la verdad es que Otero Pedrayo solía escribir en la pequeña mesa camilla con brasero situada junto a la puerta del dormitorio matrimonial.

 

El mapa que podemos ver colgado de la pared, es de grandes dimensiones y en él se representa la Carta Geométrica de Galicia elaborada por Domingo Fontán (Portas, 1788 – Cuntis, 1886). Este es el primer mapa que se hizo en España utilizando mediciones matemáticas y siguiendo un método científico. Partiendo desde la Torre de la Berenguela de la Catedral de Santiago, recorrió Galicia a lomos de un caballo, fueron 17 años de trabajo resumidos en esta maravillosa representación gráfica. Don Ramón tenía dos ejemplares de este mapa, uno está aquí, el otro se lo regaló como muestra de agradecimiento al Centro Galego de Buenos Aires durante un viaje que hizo en 1947 para encontrarse con los gallegos emigrados tras la Guerra Civil.

Tal vez Fontán sea uno de los grandes personajes olvidados o no tratados como se debiera por la Historia de Galicia. A pesar de estar enterrado en el Panteón de Galegos Ilustres, en mi opinión no ha tenido ni la repercusión ni la importancia que su figura merece, es una pena porque cuando estudias la trayectoria de éste te sientes muy pequeño a su lado. De niño recibió la educación en Noia supervisada por su tío que era cura en la villa, allí aprendió inglés y francés; con 12 años empezó a estudiar Filosofía en la Universidad de Santiago de Compostela, dos años después obtendría la titulación. Estudió lengua Hebrea, la Biblia, Leyes y Cánones, Leyes Exactas y Teología (obtuvo la titulación en 1809). Como docente (empezó en 1911) impartió clases de Retórica y Bellas artes, después de Lógica y Metafísica. Se Licenció en Filosofía. Estudió Matemáticas (aquí fue donde se inspiró para elaborar la triangulación geodésica de Galicia). Se licenció en Artes y sustituyó a su maestro de matemáticas José Rodríguez González en la cátedra de Matemáticas Sublimes. Después ocuparía la cátedra de Física. En 1817 comienza con la Carta. Fue Secretario de la Diputación Provincial de Galicia. Fernando VII tras haberle remitido todos los adelantos prácticos de su Carta geométrica le encarga que elabore, mediante Real Orden, todo el trazado de carreteras de Galicia. En 1834 termina el Mapa y la Reina Regente María Cristina manda imprimirla, aunque hasta 1845 no se pudo realizar el trabajo teniendo que hacerse en París. Fue nombrado Catedrático de Geometría, Mecánica, Mecánica y Delineación, también de Aplicaciones a las Artes. Ocupó el cargo de Director del Observatorio Astronómico de Madrid. En política fue elegido Diputado para la Provincia de Pontevedra por el Partido Liberal Moderado (1836-1843). Participó en la constucción de la primera planta de papel de Galicia (Lousame 1810) y diseñó el trazado de tren entre Santiago y Carril, primera línea de ferrocarril de Galicia.

Carta Geométrica
Carta Geométrica de Galicia

Volvamos a la casa de D. Ramón. La habitación de su madre conserva el pasado, se muestra regia, su cama y la palangana para el aseo, pero sobre todo el pequeño altar tallado en madera acompañado de imágenes dan muestra de la importancia que para ella tenía la religión. Su madre, Doña Eladia, tuvo un gran peso en su vida y en su obra. La sobriedad del cuarto de invitados y los muebles de madera del dormitorio del escritor, con su crucifijo en la mesilla dando cuenta de sus profundas creencias.

Antes de irme me detuve en la solana una vez más, donde solía descansar el genial autor y donde decía que leyó sus primeros libros, desde allí el fantástico día me permitió tener una maravillosa panorámica de pueblos y  montañas que  hacían gozar a mis ojos. Pude distinguir dos lugares muy especiales para mí. A lo lejos Carballiño (recuerdos de veranos y fiestas del pulpo en casa de la tía María) y más cerca Punxín (recuerdos de tardes de vendimia y nostalgia por la historia de mi familia)

Volviendo a mi bisabuelo, éste había sido maestro del pueblo de Magros, cerca de Bearíz. Al igual que D. Ramón (en 1937 fue depuesto de su Cátedra en el Instituto Povincial de Ourense) con la llegada del franquismo sus ideas le costaron muchos disgustos y estuvo 3 años sin poder ejercer; Manuel, cartero de O Viñao y las buenas gentes de Punxín (A 9 km de Trasalba) cobijaron y alimentaron a mis bisabuelos junto con sus cuatro hijos.

Pazo do campo
Pazo do Campo

Lindando con la casa está el Pazo do Campo, que en su momento perteneció a la familia ya que fue comprada en 1878 por Enrique Otero Sotelo a sus arruinados dueños. La iglesia do Río guarda el retablo que había en la capilla del pazo. Durante 13 años el poeta mindoniense Noriega Varela fue profesor de la escuela de Outeiro en Trasalba, éste tenía seis hijos de su primera mujer que murió al poco de llegar al pueblo, después se casó con una muchacha del lugar con la que tendría otros siete hijos. Gracias a la amistad labrada con Otero y con su madre Eladia esta última le permitió quemar las viejas tablas del pazo para poder calentar a su tropa en invierno. En el mundo oteriano se hace alusión muchas veces al “souto”, uno de sus lugares favoritos, realmente allí se respira un ambiente muy bucólico; llegó a decir que a su muerte quería que el soto de carballos de Trasalba pasase a ser propiedad de todos los vecinos. Otro sitio que hay que visitar es la iglesia de San Pedro de Trasalba, aunque construída en el siglo XIII su aspecto, tras diferentes reformas, es deciminónico. Destacaremos su entrada principal donde aparecen tallados en la piedra diferentes animales y el capitel con un hombre tocando un instrumento. En el pueblo las bodegas no solían estar en las casas, los vecinos las construían de perpiaño en las inmediaciones de las viñas lo que da un aspecto muy pintoresco a la zona de Quintairo donde estas construcciones se integran con el paisaje y la vegetación. Tenían fama sus habitantes de ser los mejores limpiadores de barriles y cubas de vino, trabajaban por las diferentes zonas de España eliminando los restos adheridos a la madera y lo hacían con un sistema particular que les hizo granjearse dicho reconocimiento.

Detalles de la iglesia de Trasalba
Detalle de la Iglesia de San Pedro

Sentí  y pude comprobar el impacto que Trasalba, su entorno y O Ribeiro tuvieron en la obra del Maestro Pedrayo, podría decirse incluso que sus libros son autobiográficos, tanto en la casa como en mi paseo se sucedían las imágenes que ligaban lo que estaba viendo con lo que había leído, como si de una realidad aumentada se tratase me vi inmerso en sus relatos.

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Pazo en Punxín

En los pueblos vecinos nacieron o vivieron algunos de sus grandes referentes y amigos. Basilio Álvarez, fundador de Acción Gallega para la lucha contra el caciquismo, estableció su base en Beiro desde donde atacaba a los opresores del campesionado hasta que después de dar mítines con la presencia de una bandera socialista y un retrato de Marx tiene problemas con la iglesia que le prohibió ejercer sus labores de cura. Tuvo hijos e incluso llegó a ser diputado, tras estallar la Guerra Civil se exilió. Eladio Rodríguez González nació en Leiro, autor del Diccionario enciclopédico gallego-castellano, presidió la Real Academia Gallega del 1926 al 34, también fue miembro del Seminario de Estudios Galegos. Gran amigo de Otero. En el pazo de Banga, muy cerca de Carballiño, pasó largas temporadas Emilia Pardo Bazán, solía pasear por la zona y asistir a cuanto acto había, todo ello le sirvió de fondo de inspiración para la mayoría de sus novelas. Una de las personas que más influyó para que D. Ramón ingresase en el “galeguismo”, el pontevedrés Antón Losada Diéguez concía a Otero del Ateneo de Madrid pero no fue hasta un encuentro que tuvieron en el pazo de Sarmiento en Puxín cuando comenzaron su amistad.

Hace poco releí el libro del hermano de mi abuela, el Coronel Felipe de las Cuevas Gregorio, una novela titulada “Relatos de una época” que narra los recuerdos de su infancia durante los años 40 en el Ribeiro, cuando su padre, mi bisabuelo Fausto, ejercía su labor de maestro en la zona; allí conoció la realidad caciquil existente y resistente instalada en el valle, consiguiendo reflejarla a la perfección en su libro.

En Galicia tenemos la suerte de tener padres del nacionalismo como Otero Pedrayo, podemos presumir de una generación de personas que tenían valores y convicciones políticas, compromiso con la tierra y una amplia cultura. Político,  escritor y profesor. Miembro de: la Real Academia Galega, Grupo Nós, Presidente del Partido Nazonalista Repubricán, Partido Galeguista, Irmandades da Fala, Seminario de Estudos Galegos y Presidente de Editorial Galaxia. Cultivó todos los géneros literarios: novela, poesía, teatro, cuento, ensayo, periodismo y el relato.  Fue Diputado por el Partido Galeguista durante las cortes republicanas. Fue el primero en utilizar en sus discursos públicos el Galego durante la Dictadura Franquista al igual que Faustino Rey lo había hecho dando misa en nuestra lengua madre. Una vez suspendida su cátedra siguió publicando bajo el pseudónomimo Santiago Amaral, tomando como apellido el nombre de una propiedad que su familia tenía en las inmediaciones de Trasalba. Un genio incomparable con un talento desmedido para contar cosas ya fuera en un papel o en uno de sus geniales discursos. Su compromiso con el país, la cultura y con el idioma queda fuera de toda duda.

Con la fundación de la Editorial Galaxia en 1950, Santiago de Compostela, creada con fondos de unos 125 accionistas entre los que a parte de actores culturales y polítcos había empresarios y simpatizantes del Galeguismo, personas que contribuyeron a que el proyecto editorial fuese posible. Galaxia fue la encargada (como apuntan los profesores Beramendi y Núñez Seixas en su libro “O Nacionalismo Galego” formó parte de la resistencia política y cultural nacionalista en Galicia) de posicionar en alto nivel la lengua Galega en una etapa donde era perseguido y prohibido. Al año de su fundación consiguieron publicar 12 libros en Galego y no sólo de poesía como era costumbre en ese momento, el Galego había quedado relegado a la lírica poética.  Traducen al Galego a autores como Sarte. Luchan contra la rémora cultural franquista que a través de censores intentaba boicotear cualquier actividad de la editorial, no pudiendo ser contundentes ni reivindicativos en la respuesta, lo que finalmente llevó a la paralización de la colección Grial tras la publicación del 4º volumen de la serie “Aspectos económicos y jurídicos de Galicia”. A través de las publicaciones consiguieron que el idioma no muriese y que perviviese  en la obra de los autores afines a la editorial, gracias a su sentimiento nacionalista-galeguista mantuvieron vivo el Galego al utilizarlo como herramienta de expresión y comunicación.

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Consejo de administración de Galaxia presidido por Otero Pedrayo. Fuente Fundación Otero Pedrayo.

Otero Pedrayo donó en vida sus fondos literarios y las propiedades de Trasalba, la Casa Grande, terrenos y construcciones anexas a la Editorial Galaxia; siendo ésta y la Fundación Otero Pedrayo las encargados de mantener viva la figura del autor ourensán.

 

 

 

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