La última marea.

La playa era una canción de Andrés…
Rimando en la noche entre caricias
y pecados, las miradas.
Luna llena. Cuerpo desnudo, sirena…
pasos que se pierden en lo oscuro,
el camino lo marcaban sus huellas.
Surcos en la piel. Las yemas de los dedos
buscando tocar el cielo,
allá en lo profundo, no tuve miedo.
Mareas vivas que arrastraban
a su paso todas las penas,
bendita la sal que narcotizaba mis venas.
Noche de sudor y suspiros
a la luz de diez velas,
el cielo estaba oscuro,
tenía sus ojos a falta de estrellas.
Dos éramos uno sobre la arena,
lucha no era lo mismo que guerra,
al besarla descubrí que
la luz que brillaba tenía los pies en la tierra.

Donde el mundo se llama Corrubedo

Os tengo que confesar algo: soy un cazador de historias. Desde pequeño tengo cierta debilidad por todos los cuentos de viejas, leyendas y relatos fantásticos de origen popular. Me gustaba estar con personas mayores para que me las contasen, a cambio yo frenaba mi hiperactividad y les hacía más fácil la tarea de cuidarme. El rural gallego rezuma “realismo mágico”, sus gentes han sido las encargadas de transmitir, de generación en generación, historias que rozando lo fantástico se convierten en algo cotidiano para terminar formando parte del imaginario colectivo.

Perspectiva Gran Duna
Panorámica del Parque Natural de Corrubedo

El otro día mientras hablaba con Javi Maneiro de sus lugares favoritos del Barbanza, me vino a la memoria un viaje que realicé a Corrubedo en el año 1999 (coincidencia con la canción de Love of Lesbian)  con un grupo de estudiantes de los Cursos de Verano de la Universidad de Santiago de Compostela. Había estado antes allí, cuando uno podía lanzarse desde lo alto de las dunas a modo de gigantesco tobogán, pero hasta ese día no era más que otro de los lugares bonitos y divertidos que había tenido la suerte de visitar.

No recuerdo su nombre, solo sé que tenía un compañero de autobús, casi tan inquieto como yo, que no paró de hablar en todo el trayecto desde Santiago a Riveira. Al llegar a la carretera que conduce al Parque Natural empezó a hablarme de los bocadillos de pulpo que comía en el Puerto de Corrubedo, de que iba a hacer surf al Vilar, de que si tenía una casa en Aguiño… Yo la verdad que estaba saturado. Así que, en cuanto bajamos del autobús, apresuré mi paso en busca de la tranquilidad; pero todos mis intentos de desmarque fueron abortados. Así, nada más llegar a los pies de la Gran Duna tanta penitencia tuvo su premio. Cuando me dijo: ” sé una leyenda sobre este lugar”, en ese momento me olvidé de todo lo anterior y le pedí que me la contase. Entonces me puso la mano sobre el hombro y con su consabida pedantería comenzó el relato: “Bajo esta duna que ves ahí, dice la leyenda, que está sepultada la aldea de Valverde. Te preguntarás por qué. Pues el motivo no es otro que por cuestiones de amor, más bien de desamor. En esta aldea vivía un rey con su preciosa hija, un día un viejo rey moro visitó el lugar y después de conocer a la princesa se enamoró de ella. Decidió pedirla en matrimonio a su padre, el  rey, pero éste desconfiado de la destreza con la que manejaba la espada el moro le denegó la mano de su hija. Como venganza El  Moro provocó un cataclismo que ahogó la ciudad. Pero antes de que esto se produjese la población tuvo la visita del Ave Tora que les anunció la inminente catástrofe”. En ese momento Corrubedo pasó de ser un lugar hermoso a ser extremadamente mágico. Años más tarde escuché otras versiones de esa historia, como la de que Santiago Apóstol estaba presente en el momento del cataclismo y dijo “non quero ver tal” lo que dio origen al lugar de Bretal en Olveira. Me contaron otras, también muy inquietantes, propias de Cuarto Milenio, como la de la mujer que aparece concinando entre las rocas cuando baja la marea.

Gran duna cerca
Gran Duna

La realidad es que, dejando mitos y leyendas,  este complejo dunar se formó en el cuaternario, hace 12.000 o 15.000 años, momento en el que aparecen los homínidos en el mundo. Actualmente es un Parque Natural (desde 1992) que abarca 996 hectáreas con diferentes hábitats donde se encuentran gran variedad de especies; su principal atractivo es la duna móvil de 1 kilómetro de largo, 250 metros de ancho y 15 metros de alto. No podemos olvidarnos de las lagunas de Carregal (agua salobre) y Vixán (agua dulce) que enriquecen el complejo dunar, formando le mejor barra-laguna litoral existente en Galicia. Sus humedales cuentan con diferentes observatorios de aves. Una de las cosas que os recomiendo de este lugar es disfrutar de la playa del Parque, formada por dos arenales: el de Ladeira y su vecino, O Vilar, que tiene más de 3 kilómetros de extensión para caminar o correr sobre la arena mojada.

Muy cerca del Parque Natural, sin perder nuestro objetivo de llegar al Faro, debemos desviar nuestros pasos unos minutos para dirigirnos al Dolmen de Axeitos. Volviendo a las leyendas de los “mouros” (prometo hablar de este fenómeno) también es conocido como: “A Pedra do Mouro”. Podemos fechar este monumento fúnebre entre el 4000 o 3600 A.C., está en la parte alta de un montículo y en su día estuvo cubierto por piedras formando un túmulo. Su estado de conservación es bueno y en sus piedras encontramos labrados algunos petroglifos. El entorno que lo rodea es agradable, un bosque con robles y bancos donde podemos aprovechar para relajarnos y reponer fuerzas.

En Galicia aún quedan pueblos con estirpe, arraigo y esencia marinera; el de Corrubedo es uno de ellos, la vinculación intrínseca con su pequeño puerto queda patente nada más entrar en tan pintoresco lugar. En el mismo puerto, hay dornas varadas y un sinfín botes amarrados esperando para salir a faenar. Una pequeña playa con niños y mujeres, grupitos de jóvenes en las rampas escuchando música, esperando a que suba la marea. En el aparcamiento del espigón los coches se disputan los huecos. Hay tres lugares para comer y tapear: el Benboa (donde puedes elegir el producto en los puestos de su mercado antes de ser excelentemente cocinado), el  Ferruxe (donde tomar unas tapas y raciones desde su terraza con vistas al mar y las dunas)  y como no, el mítico Bar Pequeño  (para tapear entre historias y con historia). Los restos fabriles dejan patente la importancia que en el s. XIX tuvo la industria de la salazón y la conserva en el pueblo. Su casco histórico a pesar de ser pequeño conserva casas recién restauradas muy bonitas, dotando de encanto y personalidad a sus estrechas calles. Desde cualquier punto del puerto hay unas fantásticas vistas sobre el mar y el parque de Corrubedo, pero las que se pueden disfrutar desde el final del espigón no tienen comparación.  Corrubedo es tierra de Grandes Marineros y Patrones, su generosa gente ha sido muy activa en tareas de auxilio marítimo, por ello les fue concedida una Medalla Colectiva de Salvamento de Naufragios. A pesar de haber perdido población por el auge de otros puertos y ciudades marineras, se ha convertido en un importante destino turístico y lugar de segunda residencia de muchas personas.

Después de haber disfrutado de las viandas en cualquiera de las tres propuestas que os acabo de comentar, después de haber ingerido algún que otro chupito de licor café, es el mejor momento para bajar la comida con una caminata hasta el Faro de Corrubedo. Saliendo del pueblo, en su parte alta, encontramos la carretera que nos conduce hasta la famosa linterna (ver videoclip de Javi Maneiro grabado en el Parque de Corrubedo y en el Camino al Faro), al final de una profunda recta encontramos la luz más famosa de Galicia. A la espera de su conversión en complejo turístico podemos disfrutar a parte de las vistas, de las construcciones allí existentes: dos viviendas de fareros, una con el antiguo transformador y el propio edificio del Faro. A pesar de haberse construído en 1853 (obra del ingeniero Uribe) no entró en funcionamiento hasta 1856, en sus inicios estaba habitado porque funcionaba con aceite y su mantenimiento requería de la constancia de un farero, tras ser electrificado, con el tiempo terminó por quedar deshabitado (como dije un día: “su vida era igual de triste que un faro sin farero”). Este lugar ha vivido cientos de historias de naufragios. Conocidos son los conflictos lúminicos que tuvo con el faro de la próxima Isla de Sálvora, que por coincidencidencia de haz de luz trajo de cabeza a muchos barcos, motivo por el que en su momento tuvieron que implantar una luz roja (Faro Comunista) y varios intentos de instalación de sirenas, hasta que en los 70 se instala una sirena de vibración electromagnética en la vivienda del farero con el afán de evitar posibles confusiones a los navegantes. Desde este Faro-Cabo se pueden contemplar (en días claros) las Islas del Parque Nacional de las Illas Atlánticas.

Después de escuchar al mar discutir con las rocas y de sentir el viento intentando desaliñarme el cabello, respiré profundo y el olor a sal anegó mis fosas nasales. En ese instante volví a recordar aquella conversación con Maneiro y por el mismo camino que él recorrió en la grabación de “Rosa de los Vientos” me dirigí hasta su lugar favorito: el mirador de A Pedra da Rá.

Pocas veces el ser humano tiene la oportunidad de contemplar desde una perspectiva áerea todo lo que acaba de ver de cerca, desde este punto eso es posible: O Vilar, las Dunas, lago Carregal, lago Vixián, el pueblo de Corrubedo y el Faro a lo lejos. Tanto si vas sol@ como bien acompañad@ es un sitio privilegiado para disfrutar de una puesta de Sol. Afortunadamente ya no queda nada de aquel ejemplo de feismo que existía antes en ese maravilloso lugar. Deciros que frente al mirador hay un camino (está indicado) que nos conduce al Castro da Cibdá, que es el punto más alto de este monte (213 m) y desde el cual tenéis unas vistas de Riveira y su entorno inimaginables.

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Vista desde el Castro da Cibdá con la ciudad de Riveira al fondo

En resumen una ruta para relajarse, disfrutar, pero sobre todo para inspirarse, poesía visual y sonora, traducida y reducida a estas palabras que quiero compartir con vosotros:

La estrella más grande aún arde,

tengo el cielo a un paso,

sopla el viento.

Casi está muerto el Sol,

zozobra en silencio,

hay un barco varado.

La última de las canciones

hablando de sentimientos,

escribo casi dormido.

Imaginando una mañana con estrellas.

A veces estoy perdido,

otras simplemente bebido.

La luz del faro no habla,

mi locura es selectiva,

hay mareas, también olas

que se suicidan en las rocas de la vida.

El agua está fría.

La arena desde aquí parece infinita.

Cuento el tiempo

y las estrellas que hay en el cielo,

hago equilibrios en el borde de tus labios.

Busco balcones

antes de sumergirme en el fondo

del mar que me ha arrastrado

hasta esta playa escondida.

Las Cíes, los Ovnis y otras puestas de Sol.

La pasada semana presentaba en le Museo do Mar (me encanta ver las puestas de Sol desde allí) su nuevo trabajo el gran “poeta urbano” Nico Pastoriza, PYME, un viaje entre lo “paranormal y lo municipal” en palabras de su propio autor. Su primer sencillo cuenta con la colaboración de Iván Ferreiro (ver post anterior por favor)Ovnis entre Cíes y Nigrán“, una historia entre la psicodelia y lo paranormal, ha removido recuerdos de mi juventud. Una noche en el camping de Ladeira, mientras hacíamos una hoguera y maltratábamos una guitarra, uno de mis amigos nos descurbió  la existencia de una base secreta alienígena en las Islas Cíes. Creo que Nico e Iván no fueron los únicos que vieron los ovnis entre Cíes y Nigrán porque esa historia forma parte del imaginario social de todos los que tenemos entre 40 y 50 y crecimos por la zona.

Las Cíes, ese pedazo de cielo caido sobre el mar para el disfrute del ser humano, paraiso terrenal, paraje natural, Parque Nacional y a ver si algún día es Patrimonio de la Humanidad, algo que el Concello de Vigo lleva peleando desde el 2013.

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Vista Aérea de Cíes

Tres Islas (Norte o Monteagudo, Del Medio o Faro y Sur o San Martiño), los puntos más altos en su paso por la Ría de Vigo de una cadena montañosa que cruzaba la fachada atlántica del Sur de Galicia (desde Santa Tegra hasta el Barbanza) y que por un fenómeno de depresiones originó este maravilloso paraje.

Los primeros restos aqueológicos datan del 3500 A.C. pero realmente el primer asentamiento del que se tiene constancia es de un castro de la Edad de Hierro y de otro posterior de la Edad de Bronce. Los romanos también estuvieron presentes en las Islas (restos arqueológicos y escritos de Estrabón, Plinio o Deodoro lo demuestran), hasta tal punto que hay una historia que relató Dion Casio donde cuenta que Julio César después de una batalla en A Serra da Estrela  (allí hay uno de los mejores quesos que he probado) en su lucha contra los Herminios, en Portugal, persiguió hasta las Cíes a los guerreros que escapando  de los romanos se refugiaron allí; cuenta la leyenda que en la misma Playa de Rodas, Julio César, asumió la frustración de no conseguir la victoria en el acto y no tuvo más opción que vencer por asedio.

Durante la Edad Media fue “ciudad de vacaciones” de diferentes órdenes reliogiosas; así se establecieron en ellas: Benedictinos, Franciscanos y la Orden de Cluny. Prueba de ello son los dos monasterios (Santo Estevo y San Martiño) que hay y los restos de una antigua fábrica de salazón (lugar que ocupa el restaurante). La inestabilidad provocada por los piratas (turcos y normandos) y las armadas invasoras, mención especial merece la inglesa con Francis Drake al frente, provocaban las idas y venidas de estos moradores. Hasta que en el s. XVIII quedan despobladas.

Sería en el s. XIX cuando gentes provinientes de O Morrazo volverían a poblar las islas realizando tareas de pesca, agricultura y ganadería. Es a mediados de este siglo cuando se construye el Faro en la Isla del Medio y esta adquiere su nombre. Un siglo después, en la década de los 60, vuelven a quedar deshabitadas…

Bueno, esto no es realmente así, porque hay un camping, un restaurante y algunas casas privadas que son ocupadas en la época estival o durante las vacaciones.

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Vista del Faro

Hablar del camping es volver otra vez a mi juventud, a esos días de verano con mi pandilla, donde lo pasábamos de lujo sin dinero ni comodidades: sólo el mar, la playa, la naturaleza, un balón de fútbol, bocadillos, un saco de dormir, alguna hoguera y un pack de cervezas.  Recuerdo las historias de naufragios que contaba Serafín (última persona que nació en Cíes) y a la que, en mis delirios de los 17,  le hacía la broma de que cuando repoblase yo la Isla iba a quitarle el título. Recuerdo estar en el Sanxenxo (Pub de la Zona de Vinos de Vigo) y escuchar el tema de Siniestro “matar hippies en las Cíes”. Recuerdo, ya trabajando en el sector turístico-hostelero, conversaciones con Emilio sobre anécdotas de visitantes. Recuerdo tantas noches, tantas cosas…

Es un paraiso de 434 hectáreas. Sus playas, principalmente la de Rodas (1200 metros) que fue elgida por The Guardian en el 2007 como la mejor playa del mundo y en el 2017 la mejor playa de España según los usuarios de la página de Antena 3, pero también sus otros arenales gozan de una belleza y pureza excepcional: Areíña, Bolos, Cantareira, Figueiras (la de los alemanes para los nudistas), Margaridas, Muxieiro y Nuestra Señora. La riqueza de sus fondos marinos, con sus restos arqueológicos y un ecosistema privilegiado (aunque ha sufrido numerosos ataques de la mano del hombre, de especies invasoras y de naufragios como el del Prestige) su flora y su fauna lo convierten en unos de los más ricos de Galicia, haciendo la delicia de los submarinistas que tienen a bien practicar la inmersión en sus aguas. La belleza de sus parajes, su laguna,  los caminos, los accidentes geológicos, las especies  autóctonas de bosques y matorrales, las aves que habitan en esta zona protegida y las vistas hacen el cóctel perfecto que convierte a este lugar en un destino turístico irrepetible.

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Playa de Rodas

Hay cuatro rutas de senderismo en las Islas: Ruta del Faro de Cíes, Ruta del Faro da Porta, Ruta del Alto del Principe y Ruta del Faro do Peito; perfectamente señalizadas y adecuadas para no intervenir en los espacios de reserva. Muy recomendable visitar los acantilados, las furnas, aunque ahora no se puede acceder a ellas como hacíamos antes pero si se puede observar toda la belleza del atlántico en estado puro.

Para llegar a las Islas tienes diferentes navieras con servicio de ferry desde Vigo, Baiona y Cangas (Piratas de Nabia y Mar de Ons); un consejo se precavido y madrugador ya corres que el riesgo de quedarte en tierra. Si tienes barco propio y quieres arribar en las islas te deseo suerte para conseguir permiso, para lo cual deberás dirigirte al Parque Nacional de las Illas Atlánticas.

Las Cíes son la barrera natural que protege la entrada de la preciosa Ría de Vigo. Protagonizan  con magestuosidad la puesta de Sol más bonita del mundo; porque tanto da si la ves desde Vigo, A Madroa, Trasmañó, O Banco de Cedeira, Baiona, Nigrán, Moaña, Rande, A Peneda, Cesantes, Cangas o A Costa da Vela, porque siempre es un espectáculo ver morir el Sol y las Cíes arder bajo un cielo rojo.

Son Parque Natural desde 1980 y forman parte del Parque Nacional de las  Illas Atlánticas desde el 2002. Pertenecen Administrativamente a Vigo, pero eclesiásticamente dependen de Cangas.

 

Pongamos que hablo de Verín.

Mi vida son recuerdos de lugares, viajes en coche, impresiones en la memoria que florecen en cualquier instante. Desde pequeño he sido un curioso impertinente, me pasaba los viajes observando, desde las ventanillas de un Renault 18, como el mundo pasaba ante mis ojos a más de 80 km por hora. Cuando algo despertaba mi atención comenzaba a preguntarle a mis padres cosas sobre ello, esperando que no supiesen responder a mis cuestiones y  encontrar la escusa perfecta para pedirles que hiciesen un alto en el camino.

Si Loquillo siempre quiso ir a L.A., yo desde pequeño tenía ganas de conocer Verín. ¿Por qué? ¿Por qué Verín? Pues es bien sencillo, de niño estaba obsesionado con los castillos. En casa de la Madrina Mari Carmen había un montón de libros de mi bisabuelo Fausto de las Cuevas, que era profesor y escritor, entre toda esa colección (que obra hoy en mi poder) había un libro de la editorial Salvat “Castillos de España” que me hacía más amenas las visitas de los domingos. Así fue como en la página 62 descubrí el Castillo de Monterrey, su belleza y su historia despertaron mi interés, pero Verín estaba lejos de Vigo y conocerlo en aquella época donde no había autovía era tarea harto imposible.

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Libro de Castillos

 

Afortunadamente con el tiempo en una de esas paradas de rigor camino a Castilla pude conocer Verín y su Castillo, desde entonces, visito con mucha asiduidad la zona y cada vez descubro algo nuevo de esta tierra.

El Castillo de Monterrei tiene su origen (s. XII), como la mayoría de los Castillos, en un castro; en este caso el de “Baronceli”. Fueron éstos los que bajaron de la montaña para crear una villa romana que daría lugar al actual Verín. Hablar del Castillo de Verín es hablar de explendor en el medioevo, de cultura, de educación, de concentración de poder político y militar. Sus linajes (Ulloa, Zúñiga, Biedma, Fonseca, Acevedo y Alba) hablan del poder y la importancia que tuvo esta fortaleza-palacio en la historia de España, de su papel en las Guerras con Portugal (por su próxima situación a la frontera), en la Guerra de Sucesión; incluso, como en el caso de Pontesampaio, también tuvo una notable importancia en la Guerra de la Independencia siendo primero el Cuartel General de Galicia y después lugar de ajusticiamiento de los invasores mediante la técnica del garrote vil.

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Vista desde la Torre Homenaje

Esta hermosa acrópolis ha sido testigo de acontecimientos políticos importantes, pero también ha sido lugar de fomento de la cultura y el estudio, principalmente impulsada por los franciscanos y jesuitas que estuvieron instalados allí (enseñaban artes, gramática y teología).  Quería destacar también su papel en el Camino de Santiago, en la Via de la Plata, ya que dentro de la fortaleza se encuentra un Hospital de Peregrinos construído en el 1391. Otro dato que habla de notabilidad en la época es el hecho de que tras sus muros se imprimió el primer incunable en Galicia “Missale Auriense”.

Tras sucesivas modificaciones y conversiones, según las necesidades de utilidad, a lo largo de la historia, después de una etapa de abandono, la expectacular fortaleza se encuentra prácticamente rehabilitada. A sus pies el Parador de Verín, en su edificio principal una continuación del Parador Nacional de Turismo denominado “Castillo de Monterrrey”.

Merece la pena visitar este espacio, por su magestuosidad, por su belleza, por la historia (hecen unas visitas guidas muy muy interesantes) y por las vistas de 360º, desde la Torre Homenaje (23 metros de altura), tanto del entorno como del propio Castillo.

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Vista baluarte

Mientras Monterrey gozaba de poder y explendor, Verín era una población que vivía de la agricultura. Tras la caida de la sociedad estamental las cosas cambiaron y la gente se concentró en la Villa.

Actualmente Verín supera los 13.000 habitantes y es la Capital administrativa de la Comarca, junto a la ciudad portuguesa de Chaves forma la Eurociudad Chaves-Verín.

Al estar enclavado en uno de los mayores valles del Sur de Europa, poseer una cuenca hidrográfica liderada por el Támega y sus muchos afluentes, se convierte en un espacio propicio para todo tipo de cultivos entre los que me gustaría destacar a los Vinos de Monterrei, con bodegas de alta calidad agrupadas en la D.O. Monterrei. Muy recomendable hacer la ruta del vino o visitar cualquiera de las 23 bodegas agrupadas en el Consejo Regulador. Este fin de semana es el mejor momento para hacer esta ruta con el tunel del vino como reclamo.

Pero Verín no solo es tradición, historia, vino o gastronomía; la vanguardia, la localización en el mapa mundial ha llegado de la mano de la moda, la figura de Roberto Verino y su firma homónima pasean por el mundo el nombre de esta Villa.

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Solomillo de Verín regado con agua de Sousas

En cuanto a restaurantes dos recomendaciones económicas y de calidad: Casa Zapatillas (mi preferido, más de una vez me encontré comiendo allí a Mario Conde) y Lugano (buen menú del día). Si queréis arriesgar un poco más con cocina más creativa y un precio más alto me encanta el Regueiro da Cova, un placer en todos los sentidos. Una última recomendación gastronómica para abrir apetetito, si hay feria (días 3, 11 y 23 de cada mes), darse un paseo por el mercado y por su casco histórico es obligado antes de visitar las tabernas para degustar los buenos caldos de la zona, siendo la meta de nuestro periplo La Casa do Pulpo para hacerle un homenaje al rey de los cefalópodos.

Pero… hablar de Verín y no hablar de su Entroido (Carnaval) es un pecado que no puedo cometer, merece la pena asistir a la celabración e implicarse en sus festejos. Las localidades límitrofes de Xinzo y Laza, junto con Verín, conforman un triángulo carnavalesco sin precedente en ningún otro lugar. No en vano ellos dicen que es el “mejor carnaval del mundo”. La intensidad con la que viven estas fiestas es espectacular, al ser una fiesta popular es el reflejo de lo que la sociedad verinesa quiere en ese momento. El carnaval se celebra y se vive en la calle, los Cigarrones son los protagonistas absolutos de los desfiles y el Domingo de Piñata es uno de los mayores hermanamientos etílicos que conozco.

También es famosa la Villa por sus aguas minero medicinales, por tres empresas que comercializan agua mineral, tres manantiales de tradición y prestigio, reconocidos mundialmente: Fontenova, Sousas y Cabreiroá.  La culpable de esta riqueza termal es la falla de la Corga que provoca que afloren las aguas con propiedades curativas que convirtieron Verín en un importante centro termal, aunque hoy con los balnearios cerrados son las aguas embotelladas las que siguen manteniendo el recuerdo de lo que fue.

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Edificio Manantial Cabreiroá

En Monterrei, concretamente en Vilaza, existió un balneario que llegó a tener mucha fama, Requeixo, que también embotellaba aguas y que hoy se encuentra abandonado. Otro lugar que gozó de gran prestigio y que hoy son solo piedras es el Balneario de Caldeliñas.

Junto a Verín, en la aldea de Cabreiroá, se levantan: el Balneario, el manantial y la planta embotelladora de agua; todo ello propiedad del Grupo Estrella Galicia desde el 2006. Su agua es rica en sílice y de mineralización débil, facilita el proceso digestivo, ayuda a eliminar toxinas, equilibra el sistema nervioso central, beneficia la actividad cerebral y se encarga de almacenar nitrógeno.

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Balneario Cabreiroá

Mandado construir en 1907, una vez declarada agua minero-medicinal por D. Santiago Ramón y Cajal, por el empresario emigrante benefactor de Verín y Vigo, José Manuel García Barbón, a raíz del éxito de sus aguas que empezaron a embotellarse en el 1906. Las instalaciones paralizaron su actividad en el 1936 con motivo de la Guerra Civil pasando a convertirse en cuartel y hospital militar; años después volvió a abrir pero ya nunca sería lo que fué y terminó cerrando definitivamente en 1961.

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Lateral Balneario Cabreiroá

Actualmente las instalaciones están abiertas al público para su visita, excepto la planta embotelladora, podemos visitar el pequeño edificio que alberga el manantial, allí hay un grifo para poder degustar su agua, merece la pena pasear por los frondosos bosques que rodean el antiguo edificio del balneario que se encuentra en buen estado de conservación exterior y que deja clara la importancia que la villa termal tuvo en el pasado.

Ojalá algún día Hijos de Rivera  lo vuelva a abrir para uso hotelero y la comarca recupere un elemento dinamizador y de atracción que seguramente le vendrá bien a su maltrecha economía.

Xenera, presumiendo de galleguidad.

Hace unos años hablar de marketing en Galicia era cosa de locos, pocos eran los que entendían las dimensiones que comprende, muy pocos los que apostaban en sus empresas por disponer de profesionales de esta disciplina y menos todavía los que tenían un plan de marketing bien definido y elaborado.

Afotunadamente, los profesionales del marketing que existía en la prehistoria del marketing en este “finis terrae”, han ido cobrando importancia y protagonismo dentro de las estructuras de las empresas, se han alineado con las direcciones comerciales para lograr aumentar las ventas, conocer mejor a los clientes,  analizar a la competencia, proporcionar herramientas al departamento comercial, identificar necesidades y crear productos para satisfacerlas, fortalecer las imagen de marca de las empresas y posicionarlas.

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Logotipo de la Asociación Galega de Marketing

Gran parte de este creciente éxito se debe a que han surgido elementos aceleradores como la Asociación Galega de Marketing (MARKEA), que bajo la presidencia de mi amigo José Luís Reza, ha conseguido impulsar y visibilizar a este colectivo dentro de nuestra Comunidad y proyectar el valor de dichos profesionales más allá del “telón del grelo”.

Las empresas cada vez están más preocupadas por la imagen que proyectan, por ser más creativos, por logar un posicionamiento diferenciador en el mercado donde compiten. Ese es el caso de la empresa que nos ocupa hoy: Xenera Compañía Eléctrica.

Después de 120 años de historia, aquel proyecto que nació en Tui impulsado por dos abogados y con el objetivo de llevar luz desde su central hidroeléctrica a hasta la ciudad para iluminar las vidas, en primera instancia de las clases pudientes, después para democratizar su distribución al resto de la población. Hoy en día, la compañía cuenta con centrales hidroeléctricas, fotovoltaícas y eólicas; siendo distribuidor de energía a nivel Español.

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Nueva Sede de la Compañía en Vigo

Han realizado un cambio de imagen notable y cuidado, con una nueva sede en un edificio emblemático de la ciudad de Vigo, sin renunciar a sus orígenes y promoviendo un sentimiento de Galleguidad en su estrategia de comunicación para Galicia a través de la marca A Vaquiña. Realmente, su campaña de publicidad fué lo primero que me llamó la atención, un intento de recuperar la esencia de la simple sabiduría de la gente de la aldea (la abuela de toda la vida que da consejos y que parece que lo dice enfadada) un poco al estilo de la abuela de la fabada. Con un clame bien definido y reconocido por todos los que somos gallegos “amiguiños si, pero a vaquiña polo que vale”, dejando claro que si contratas con ellos la luz te va a salir más barata porque ellos cobran lo justo.

Si no lo habéis visto os recomiendo ver el spot, a mi me recuerda mucho a mi abuela parterna cuando nos daba consejos cabreada “ide a xogar pero non molledes os pes”, menos mal que sabíamos que nos lo decía por nuestro bien aunque parecía que nos iba a pegar antes de mojar los pies.

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Campaña e imagen de marca de la Compañía

Reconozco que a mi me han ganado como cliente, después de haber probado el servicio de atención al cliente (con teléfono gratuito) he de deciros que es muy buena la atención en todo momento, realizada por profesionales de aquí. Comercialmente no hay queja, me hicieron un estudio de ahorro energético y curiosamente es la primera vez que me cambio de compañía y termino pagando menos en la factura (cumplen con lo que prometen comercialmente).

Así da gusto, ver como empresas tan veteranas gozan de buena salud, se renuevan y apuestan por estrategias diferenciadoras, enarbolando la bandera de Galicia para luchar en un mercado donde las grandes eléctricas se reparten la tarta.

Felicidades por escoger la imagen de una vaca como apellido para vuestro logotipo, un icono de la economía familiar rural, de las cosas más importantes que podía poseer una familia en las épocas de autosubsistencia, de ahí lo de “la vaca por lo que vale” y para personas como mi abuela la vaca valía para alimentar a doce hijos.

Si queréis más info entrad en http://www.avaquiña.com y http://www.xenera.com en ambas webs está todo muy claro, buena información, es accesible y con un diseño muy cuidado.

Illa de Medal, un lugar para crear.

De todos los lugares maravillosos que nos podemos encontrar en el trayecto entre Redondela y Pontevedra, en el transcurso de la N 550, hay un lugar donde confluyen una serie de elementos que consiguen atraer mi atención. En apenas 250 metros podemos encontrarnos (en sentido Pontevedra) a la mano derecha: el río Vergudo, el puente de Pontesampaio, el nuevo puente del tren Vigo-Pontevedra y el antiguo (hoy sin uso), el Toro de Osborne y la Illa de Medal (también llamada Insuiña). A mano izquierda podemos contemplar: la desembocadura del río Verdugo, la ensenada de Arcade, la antigua fábrica de A Pontesa y las Islas Salvadosas. Y como colofón a nuestra espalda tenemos el Monte de A Peneda y a pocos metros más adelante la desembocadura del río Ulló (un espactacular lugar para pescar y con una ruta de molinos muy interesante) y el espacio natural de las Salinas do Ulló.

Casi nada… ¿verdad?

No sé como, pero intentaré relacionar todo para intentar seducir vuestra curiosidad y despertaros las ganas de venir a verlo.

En realidad este mágico espacio se encuentra en la encrucijada de tres Concellos y tres Localidades (Soutomaior-Arcade, Pontevedra-Pontesampaio y Vilaboa-Paredes) lo que todavía lo dota de un mayor encanto.

Pontesampaio es una localidad que pertenece al Concello de Pontevedra y que es conocida, fundamentalmente, por ser el lugar donde se libró una batalla la última batalla, en Galicia, de la Guerra de Independencia contra el ejército de Napoleón. En dicha batalla el pueblo gallego, apoyado por los ingleses, consiguió expulsar a los invasores franceses. Así, los héroes de Pontesampaio, impidieron el avance de las tropas francesas y acabaron con el trabajo empezado dos meses antes en la ciudad de Vigo. En Pontevedra hay un monumento dedicado a dicha azaña y en el Puente que da nombre a la población hay una placa conmemorativa.

Como su nombre indica, Pontesampaio, tiene un expectacular puente de diez arcos que une las dos orillas del Verdugo, aunque en su origen es romano, la constucción actual es de la Edad Media; merece mucho la pena visitarlo, algo que hacen los peregrinos que van a Santiago a través de la ruta del Camino Portugués y del Portugués de la Costa. Como véis, la concentración de elementos de atracción es muy grande; amén de que también podéis visitar la playa fluvial, algún cruceiro y la iglesia de Santamaría de Pontesampaio.

Por cierto, como nieto de gaiteiro que soy, os recomiento escuchar la Muñeira de Pontesampaio, según cuenta la leyenda esta pieza fue tocada durante la lucha contra los franceses.

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Vista del Puente de Pontesampaio desde la Illa de Medal

Dejemos Pontesampaio atrás, dejemos el camino de Santiago a nuestra derecha y tomemos un desvio en el centro del pueblo (a mano izquierda) para dirigirnos a nuestro objetivo: conocer la Illa de Medal.

La Insuiña es un pequeño islote donde confluyen las mareas de la desembocadura del río Verdugo y la ría de Vigo, con apenas 3810 metros cuadrados, se convierte en un mirador espectacular desde el que podemos disfrutar del mar, del río, de la flora, la fauna y de construcciones singulares. Se llama Illa de Medal porque hasta el año 2007 perteneció a la familia del genial artista Antonio Medal Carrera, el cual la describió, haciendo alusión a su tamaño, como “pequeniña, pero miña”.

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Entrada a la Illa de Medal ou Insuíña

Antonio Medal tuvo una vida entre dos puentes, ya que nació en 1902 en Ponteareas y murió en 1985 en Arcade. Fue un pintor, desconocido para la mayor parte del público, pero que tuvo una importante y creativa carrera,  gran retratista (llegando a retratar a Alfonso XII) aunque también ejerció de director artístico de la fábrica de loza Pontesa (todavía se conserva la interesante construcción fabril a escasos metros de la Isla) que pertenecía al Grupo de Empresas Álvarez (Santa Clara) donde su creatividad quedó patente en los vanguardistas diseños que salían de su fábica. Entre sus grandes amigos se encontraba el genial arquitecto Antonio Palacios con el cual compartía veranos y seguramente muchas conversaciones.

La isla, más bién península gracias al puente que la une y la poca profundidad, era para él un refugio, un  lugar de encuentro y reunión con ilustres artistas de la época: Castelao, Asorey, Valle-Inclán, Ramón Cabanillas o Manuel Quiroga. Así, su perímetro amurallado, sus árboles, su hórreo, su singular palomar y el magnífico cenador-mirador han sido testigos mudos de miles de interesantes tertulias que se han quedado impresas para siempre en la piedra, la naturaleza y en el mar.  Para escucharlas debemos de permanercer allí sentados, en silencio y con nuestros sentidos en receptividad máxima.

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Cenador-Mirador donde tenían lugar los encuentros de intelectuales

Afortunadamente, desde el 2007 es un espacio público, recuperado para que todos podamos disfrutar de las vistas, de la paz que se respira, de la fauna que mora en la ensenada, del sonido del mar, del olor a sal, de las caricias del viento… Yo que soy aprendiz de poeta suelo visitar este lugar para escribir, para crear, para soñar…

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Imagen tomada desde la Isla de Medal que inspiró el poema “Naufragio Controlado”

 

 

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